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{ políticas de babel}

Decisión a la escocesa

    HUBO un tiempo en que el nacionalismo escocés miraba a la otra Europa buscando un referente sobre el que afianzar su ansia independentista. Ahora las cosas parecen haber cambiado, y son los separatistas isleños en Francia, norteños en Italia, flamencos en Bélgica y catalanes en España quienes ven en Escocia un referente sobre el que fundamentar sus aspiraciones. Pero ni unos ni otros lo tienen ni fácil ni claro. Además, la distancia política, económica y estratégica es cada vez mayor entre los secesionistas. Buena muestra son las dudas surgidas en Cataluña, donde, además de no disponer de un proyecto de país para el día después de la utópica independencia, han caído en un bucle de temores sobre cómo y cuándo plantear el referéndum soberanista. Y si la pregunta a formular hace que les tiemble el pulso a los líderes más mesiánicos, el momento de hacerlo les quita el sueño. De ahí los ridículos circunloquios en los que caen una y otra vez dentro y fuera del Parlament de Catalunya.

    Sabemos que el referéndum de independencia en Escocia tendrá lugar el 18 de septiembre de 2014. ¿Qué pasaría si, como todo apunta, el "no" sale triunfante? ¿Cómo afectaría esto a la pretendida consulta catalana si, en caso de ser permitida, ésta tuviese lugar en una fecha posterior a la votación escocesa? ¿Y si en Cataluña el recuento se hiciese antes, y el "no", como parece vislumbrarse, triunfase? ¿En qué posición de autoridad dejaría eso a la Comunidad catalana dentro y fuera de España? ¿Y si fuese el "sí" el que venciese aquí, y el "no" allí? ¿En quién ampararían los independentistas catalanes sus aspiraciones políticas y económicas, y sus demandas fiscales y europeas?

    Los políticos catalanes saben que el entusiasmo en Escocia se puede catalogar entre moderado y precavido. Un sondeo publicado a finales del 2011 por The Sunday Times confirmaba que el 58% de los escoceses preferirían mantener la integridad de Reino Unido. Casi un año más tarde, en octubre de 2012, el Scottish Social Attitudes Survey (SSA) revelaba que el apoyo a la opción independentista oscilaba entre un 25% y un 32%, pero entre un 70% y un 80% de la población se sentía tan escocesa como británica. A principios de este mes, una encuesta de Panelbase, encargada por el Partido Nacionalista Escocés (SNP), situaba los partidarios del "sí" en un 44%, los del "no" en un 43% y los indecisos en un 13%. Sin embargo, la consultora YouGov asegura que esto no es real, y que el 60 % de los escoceses rechazaría hoy la independencia. Otras encuestas hablan de un 55% de partidarios del "no", de cerca del 30% de seguidores del "sí", y de un abanico del 15% (de europeístas) que aguarda lo que dicte la UE sobre su escisión. Por eso en Cataluña las dudas crecen y el sueño se altera.

    www.josemanuelestevezsaa.com

    29 sep 2013 / 00:00
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