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Eduardo Rojas Briales Decano de los Ingenieros de Montes en España

“Sobre Ence, las decisionesdesde la responsabilidad sonmenos sexis que la pancarta”

{ Valencia, 1962 } Relevó en 2016 a Carlos del Álamo al cargo de quienes miran por nuestros bosques. Antes había sido director Forestal de la FAO. De visita en Santiago, nos confirma el potencial del 'oro verde' de Galicia, sin borrar al eucalipto. Solo hay que redescubrir ese tesoro, como hizo Finlandia, que sustituyó los móviles Nokia por árboles.

Galicia volvió a superar, por primera vez en cinco años, las 20.000 hectáreas quemadas en 2016. ¿Qué estamos haciendo mal?

Un factor clave es la climatología, excelente en la primera mitad del año, pero muy adversa en la segunda. Han mejorado los sistemas de extinción y no parece razonable invertir más, salvo ajustes puntuales. Pero lo que no hemos podido resolver es el abandono rural creciente que genera continuidades de combustible que abordar con gestión forestal. El minifundismo refuerza ese abandono y hay que buscar vías para superarlo, aunque sea un problema de extrema complejidad.

El 75% de incendios de la década fueron intencionados...

Esa es una cifra común en todo el noroeste de la Península, incluido el norte de Portugal, y refleja una realidad ganadera culturalmente muy arraigada y que venía haciendo uso del fuego ancestralmente. Por ello prácticamente no había bosques en Galicia en el siglo XIX, sino soutos y árboles aislados. La respuesta contundente desde hace un cuarto de siglo redujo el número de incendios a un tercio, lo que es muy significativo de un cambio generacional y de mentalidad. Pero queda todavía recorrido.

¿Qué podemos hacer para reforzar las políticas de prevención?

Gestionar los bosques y la vegetación para evitar continuidades horizontales y verticales peligrosas de vegetación e ir hacia modelos menos combustibles. Si los montes son rentables será mucho más difícil que se quemen a la vez que se mejora la represión en las zonas más afectadas. Y conducir el uso del fuego hacia quemas programadas y controladas, y no anárquicas.

Que las leyes de montes permitan recalificar suelos quemados... ¿No conlleva un efecto llamada?

Esa aseveración es un bulo que no hace sino distraer la atención de lo verdaderamente importante. El 95% de los incendios afecta a zonas sin interés urbanístico. Además sistemas muy rígidos podrían generar incendios preventivos para evitar proyectos por parte de cualquiera que se quisiera oponer. Es preferible que la ordenación del territorio determine los usos del mismo y analice el terreno forestal con independencia si se ha quemado o no.

Aquí en Galicia se ha aprobado una nueva ley de montes tras décadas en vigor de otra infructuosa...

Hubiese sido deseable que Galicia legislase antes, pero ahora existe el marco legal propio y debe ir siendo ajustado en la medida que se implemente a las nuevas tendencias y disfunciones que se observen. La existencia del Consello Forestal es un instrumento ideal.

La Xunta ha creado una Axencia da Industria Forestal. ¿Puede mejorar la competitividad del sector?

El sector forestal es como en la vecina Portugal o en los países nórdicos y bálticos uno de los pilares de la economía gallega y se ha comportado excelentemente desde la crisis. Es lógico que el Gobierno apueste por él de forma estratégica y muy positivo que salga de su propio mundo para identificar las importantes oportunidades que existen sobre todo vinculadas con la bioeconomía y la lucha contra el cambio climático. Será importante asegurar una estrecha vinculación con el sector de base de propietarios silvicultores y vecinales así como la Administración forestal, para su éxito es necesario.

En Galicia se realizan el 50% de las cortas de madera que se registran en España. ¿Por qué no exprimimos este potencial?

El nivel de cortas creció mucho en Galicia fruto del dinamismo de un sector relativamente joven. Las condiciones de la cornisa Cantábrica y de buena parte de Galicia son las mejores para el crecimiento forestal de Europa. Como toda región excedentaria en madera es normal que su fuerte se encuentre en la primera transformación como también lo es en Portugal o los países nórdicos. Los retos son reforzar la segunda transformación, abordar el minifundio y diversificar producciones manteniendo un segmento de coníferas capaz de sostener esa cadena de valor y asegurar una razonable producción de frondosas nobles junto a la diferenciación de productos del eucalipto.

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11 feb 2017 / 21:48
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