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{ EL DÍA DESPUÉS }

Épica

    la situación del equipo, lastrado por la nueva e importante baja por lesión de Rosco Allen invitaba a la épica, y así ha sido, una lucha constante de todos para paliar con entrega y trabajo la falta del pívot. Esto entraba en el guión, al que hubo que añadir la falta de acierto en el tiro exterior, que jugando en Sar, supuso otra dificultad tremenda ante un equipo que nos había dejado una gratísima impresión en la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Real Madrid.
    Es evidente que los andorranos vinieron a Santiago pensando que dada la clasificación del Obra y las circunstancias de las lesiones, a poco que jugasen acercándose a su nivel habitual lo tendrían relativamente sencillo. Afortunadamente no se cumplió su premonición y con su baluarte Shermadini muy bien defendido se fueron a los vestuarios con tan solo 23 puntos anotados, de los que el pívot solo colaboró con 4, y además perdieron de una forma abrumadora la batalla del rebote. La primera rotura de servicio del Obra fue conseguida a base de un excelente trabajo defensivo de la segunda unidad del equipo, entre los que quiero destacar a Pechacek, que jugó en este partido más que en toda la temporada, lidiando con el peor miura que hay en la zona en esta liga, Shermadini, al que le ganó en muchos momentos el envite.
    Al comienzo del tercer cuarto, poco a poco el Andorra fue mostrando las credenciales por las que estuvo en la Copa y al final recuperó la renta perdida. El último cuarto, fue igualadísimo y terminó en prórroga. Vino la segunda y el Obra no solo no se descompuso, sino que aprovechó la ventaja física de Benzius sobre sus defensores, ya que Peñarroya optó por jugar con sus dos bases y Navarro. Benzius fue un martillo pilón y si fallaba Whittington, inmenso, o Llovet cogían los rebotes. Por contra, ellos vivían de la continuación del bloqueo directo, quedándose sus cuatros solos con suma facilidad para anotar tiros muy fáciles. Al final, con el Obra lastrado por las faltas de Pustovyi y Whittington, volvió a la pista Pechacek ya que Moncho debió de pensar que la solución de Benzius de 4 le restaba toda la ventaja física. Acertó y a falta de un suspiro, también funcionó la pizarra y está victoria, épica por la lucha y la fe, se quedo en casa. Si analizamos estadísticamente el partido, en la primera parte el porcentaje en el tiro de 3 fue de un paupérrimo 14%, y en la segunda un 17%. Si se tiran 29 triples y sólo se convierten 5 es casi imposible ganar, pero los Llovet, Bendzius y sobre todo Whittington, demostraron que todo es posible si se hace un derroche de ganas e intensidad en la lucha por el rebote. Uno de los que disfrutó con la victoria fue Juanito Corbalán, que también nos acompañó ayer en la proyección del documental sobre las seis etapas del Camino que realizó en el 2016 con el objeto de promocionarlo y al mismo tiempo ayudar al Obra. Juan, muchas gracias y hasta otra.

    27 feb 2017 / 20:29
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