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En Escocia y Cataluña

    esta semana empezó en el Parlamento escocés la cuenta atrás para el referéndum de independencia que tendrá lugar el 18 de septiembre de 2014, y hoy las calles de Edimburgo acogen una manifestación soberanista que se prevé anecdótica dadas las dudas que revelan los sondeos de opinión. Pese a las notables diferencias existentes entre los procesos soberanistas y de secesión emprendidos en Escocia y Cataluña que tuvimos ocasión de insinuar aquí ("En Escocia es diferente", ECG 21/10/2012), un buen número de escoceses y catalanes parecen coincidir en una cosa: su entusiasmo independentista se modera (o desaparece) cuando se vislumbra la probada salida de la UE, con todas las repercusiones y consecuencias políticas, económicas y sociales que ello tendría para los habitantes de ambos contextos. Quizá por ello tanto Alex Salmond como Artur Mas se afanan en descreer una resolución sobre la que se han posicionado las Instituciones de la UE; e incluso llegan a obviar los sacrificios que tendrían que asumir a la hora de firmar un nuevo Tratado de Adhesión. Y es que, aunque Esperanza Aguirre insinúe que "el aspecto económico y material" de la escisión de la UE no desmotiva los "desencuentros" entre Cataluña y el resto de España, lo cierto es que tanto el líder escocés como el catalán basan su secesionismo en cuestiones de autosuficiencia económica y presión fiscal; y los propios abanderados del independentismo se replantean (con hasta en diez puntos de caída) su intención de voto.

    Esto demuestra que lo económico y material sí importa, y mucho. No hay más que ver el goteo de deslocalización empresarial que tiene lugar en Cataluña (más de 1.000 empresas están trasladando sus centros estratégicos y domicilios fiscales fuera de la Comunidad), o las advertencias propinadas por los conglomerados económicos (los inversores de BCN World son un ejemplo). En el caso de Escocia, los gestores del desarrollo económico que implica Silicon Glen, o de la riqueza que supone el petróleo del Mar del Norte, de los que presume el nacionalista Alex Salmond nunca aceptarían el castigo de la salida de la UE. Tal es así que, estos días, incluso las islas Orcadas y las Shetland (que representan el éxito económico del petróleo, el gas natural, la energía marina y la pesca) han amenazado con independizarse de Escocia para no quedarse fuera de la UE. Y es que, como ha publicado esta semana el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (el independiente NIESR), las consecuencias fiscales, las primas y los costes que tendría que pagar Escocia si se escindiese de Reino Unido serían inasumibles a corto plazo. En el caso de España, parece que Cataluña se resiste a hacer las dolorosas cuentas de su inviable secesión..

    www.josemanuelestevezsaa.com

    21 sep 2013 / 00:00
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