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investigación

El futuro de Rodrigo Barrio depende de 2 cartones de Chester

La empresa que lo distribuye en España remitió muestras de este tabaco que están siendo analizadas en el Instituto Nacional de Consumo ·· La Policía cree que Rodrigo Barrio, el ourensano sospechoso de matar a su familia, cambió colillas con ADN por otras "limpias"

Logista, la firma que distribuye en España la marca de cigarrillos Chester, remitió recientemente a la Fiscalía de Menores de Burgos dos cartones de este tipo de tabaco con objeto de que puedan efectuarse los análisis que determinen si una docena de colillas de la misma marca encontrados en el suelo de la azotea de la vivienda de Burgos en la que fueron asesinados Salvador Crisanto Barrio, la gallega Julia dos Ramos y el hijo menor de ambos, Álvaro, corresponden a cigarrillos fumados o si, por el contrario, simplemente se quemaron o se consumieron con una boquilla antes de dejarlos donde, finalmente, fueron localizados por los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) del Cuerpo Nacional de Policía que investigan la autoría de este triple crimen.

Fuentes consultadas por este diario precisaron que las muestras remitidas por Logista a la Fiscalía de Menores de Burgos ya están actualmente en poder de especialistas del Instituto Nacional de Consumo. ¿Cuál es su función? Intentar determinar por qué solo se pudieron extraer muestras de ADN de las colillas localizadas en la azotea que no se correspondían con la marcha Chesterfield, la que por aquel entonces fumaba, curiosamente, Rodrigo Barrio, el único superviviente de la familia, detenido en su día como presunto autor de los hechos y actualmente en libertad, aunque bajo sospecha.

Los funcionarios de la Policía Científica que inspeccionaron el escenario de los crímenes el 7 de junio de 2004, fecha en la que se encontraron los tres cadáveres, solo recogieron una colilla en la azotea del edificio, concretamente la que estaba más cerca de una huella ensangrentada de pisada que presuntamente dejó el asesino. Meses más tarde, los agentes de la UDEV que asumieron la investigación del caso inspeccionaron de nuevo la azotea y recogieron todas las que localizaron, pero la sorpresa llegó después, cuando los resultados de los análisis determinaron, como ya quedó reflejado, que sólo se podía obtener ADN de los restos de cigarrillos de las marcas Marlboro y Lucky que habían tirado unos operarios que hicieron unas obras en el tejado del inmueble antes de que se perpetrara el triple asesinato. La Policía sospecha que Rodrigo Barrio regresó a la casa de sus padres cuanto ya estaba precintada y cambió las colillas sin ADN por otras que podrían implicarlo.

El burgalés Salvador Crisanto Barrio; su mujer, Julia dos Ramos, natural de la localidad ourensana de Queirugás, y Álvaro, su hijo menor, de 53, 47 y 12 años, fueron encontrados salvajemente acuchillados por unos familiares que, extrañados de no tener noticias suyas, accedieron a su domicilio, un quinto piso de la calle Jesús María Orduño de Burgos. El cadáver del padre estaba debajo de la mesa de la cocina y presentaba cincuenta puñaladas; el de su mujer, que fue localizada degollada en el dormitorio conyugal, tenía diecisiete heridas de arma blanca; mientras que el de su hijo menor, el último en morir, yacía en un pasillo con treinta cuchilladas. Rodrigo Barrio, que tenía 16 años y estaba interno cuando se produjeron los hechos, fue detenido el 12 de junio de 2007 en Ourense, aunque quedó en libertad seis días después.

. sucesos@elcorreogallego.es

Alegó presiones

Acusó en falso a un cura y a dos familiares

Rodrigo Barrio dos Ramos ya acusó en falso de la autoría del triple crimen a un cura del colegio San Gabriel, donde estaba interno y situado a unos 60 kilómetros de Burgos, a uno de los hermanos de su padre y a un primo carnal con el que convivió en Queirugás. Este joven reconoció ante los médicos que lo entrevistaron por orden de la titular de Fiscalía de Menores de Burgos que acusó al cura debido a la presión de la Policía y a la influencia de su familia de Ourense, buena parte de la cual no acepta esta versión, así como otra serie de supuestas incongruencias en las que presuntamente incurrió, por lo que, finalmente, decidió personarse como acusación particular en el caso .

 

 

CIRCUNSTANCIAS

Muy frío y aficionado a dibujos macabros

Los especialistas de la Policía que asumieron la investigación consideran que el hijo mayor de la familia Barrio dos Ramos es muy frío y calculador. Aficionado, entre otras cosas, a dibujos macabros que incluyen a personas decapitadas, este joven llegó a detallar a los funcionarios que trabajan en la resolución del caso cómo pudo actuar el asesino.

Celos enfermizos por su hermano menor

Los agentes que detuvieron a Rodrigo Barrio y siguen investigando las autoría de los hechos (el nuevo jefe de la UDEV, Serafín Castro, ya contactó con la Fiscalía) sostienen que este es uno de los casos más difíciles en los que trabajaron y apuntan a los celos hacia su hermano menor como móvil del brutal triple crimen.

Informe psiquiátrico con muchas lagunas

Aunque la conclusión principal del reconocimiento psiquiátrico al que fue sometido indica que Rodrigo Barrio no padece ninguna alteración psíquica que pueda modificar los fundamentos de los que depende su imputación, parte de su familia considera que dicho informe es incompleto e incluso metodológicamente incorrecto, por lo que solicitaron otro.

Analizan información de otro ordenador

La Policía sigue analizando la información "volcada" del ordenador intervenido en la vivienda de la familia Barrio dos Ramos. Esta prueba fue ordenada por la Fiscalía de Menores de Burgos a petición de parte de la familia gallega de Rodrigo Barrio, cuyo ordenador personal (un portátil de segunda mano) ya fue investigado .

25 ene 2009 / 02:33
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