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{ ANÁLISIS }

Galicia, Cataluña y España

    La reciente visita a Galicia de veinte embajadores de la Unión Europea es la expresión de la pujanza de nuestra tierra. Alberto Núñez Feijóo, emulando a Fraga, que había hecho lo mismo en la mitad de su mandato,  ha aprovechado la oportunidad para destacar las ventajas comparativas de Galicia para atraer inversiones extranjeras. Frente a la visión miope de algunos que se oponen a la entrada de inversores, véase las reacciones del Bloque a la inversión mejicana en Barreras,  Alberto ha tomado decididamente el único camino posible para lograr el despegue económico de Galicia.   Para la efectividad de esta política, Galicia precisa fondos adicionales para acometer las actuaciones necesarias para consolidar nuestras ventajas comparativas, Es en este terreno en el que tenemos que encuadrar las exigencias del Presidente de la Xunta para que el Gobierno central , en las negociaciones que se van a abrir en el Consejo de Politica Fiscal y Financiera, conceda a las  Comunidades Autónomas que han sido capaces de embridar el déficit,- Galicia ha sido la más cumplidora- mecanismos de financiación adicionales. Mariano Rajoy tiene que tomar el toro por los cuernos. Cataluña actúa con un doble lenguaje: Va ya sin tapujos y descaradamente por la independencia y la insumisión ante el Estado y por otra parte pide árnica y ayuda para ajustar sus cuentas. Un Gobierno ineficaz y derrochador somete a sus ciudadanos a un ajuste más brutal que otras Comunidades, pero al mismo tiempo gasta ingentes cantidades en financiar instituciones, embajadas e instrumentos cuyo único objeto es cimentar su ambición de  independencia.
    Recientemente Rajoy y Mas se entrevistaron. Muchos pensamos que fue una oportunidad perdida. Mariano fue incapaz de decirle la presidente de la Generalitat que su destino seguro, si seguía con su actitud, era la cárcel.  Debió recordarle que Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República española, en 1934, ante la declaración de independencia de Cataluña,  disolvió la Generalitat y encarceló a Companys y que, en un enfrentamiento a cara de perro entre la Generalitat y el Estado, perderemos todos, pero los que mas tienen que perder son los catalanes.
    Teniendo esto claro, puede ser admisible conceder a la Generalitat un mayor margen de déficit, siempre y cuando a las comunidades autónomas cumplidoras se le otorguen ventajas equivalentes o mayores que les permitan, como es el caso de Galicia,  impulsar su desarrollo.
    Galicia siempre ha sido leal con el Estado. Esto no quiere decir que tenga de decir amén a todas las decisiones que tome el Gobierno. Como en tantos otros temas Fraga fue un ejemplo, ejemplo que sigue Alberto, sobre todo cuando en este caso Mariano Rajoy da la impresión de que,  simplemente dando oxígeno a  Artur Mas, éste va a renunciar a su huida suicida hacia adelante.
    Esperemos que en la próxima reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera Galicia vea recompensada su seriedad  y rigor. Sería deseable que  los socialistas de Galicia, Bloque y Anova apoyaran al presidente de la Xunta, ya que en este envite lo que se juega es el futuro de Galicia y su derecho a recibir un trato digno. Si fueran coherentes sería “miel sobre hojuelas” ya que ¿quién puede oponerse a que Galicia defienda sus derechos?

    28 may 2013 / 00:00
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