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La historia de los hermanos García-Pan

Hoy existen en el mundo más de diez millones de ONG's dedicadas a mejorar el bienestar social, pero el término no se utilizó por primera vez hasta 1945 // Un siglo antes, estos parientes compostelanos crearon el Banco de la Caridad y la Beneficencia para ayudar a los más necesitados

En la actualidad existen en el mundo más de 10 millones de Organizaciones No Goburnamentales (ONG) o entidades dedicadas a mejorar el bienestar social de las personas que por algún motivo se encuentran en una situación complicada.

Pese a que es un término con el que hoy estamos familiarizados, ONG no se utilizó oficialmente por primera vez hasta 1945, año en el que se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Con todo, hubo que esperar aún cinco años más para que esta institución definiera estas organizaciones. Lo hizo en una resolución del Consejo del 27 de febrero, fecha en la que actualmente se celebra el Día Internacional de las ONG.

Sin embargo, un siglo antes de la explosión de las ONG ya existía en Santiago una iniciativa solidaria enfocada a mejorar el mundo sin buscar un beneficio económico. Se trataba del Banco de la Caridad y la Beneficencia, una iniciativa impulsada por los hermanos Manuel y Gregorio García-Pan a la que acudían las personas con apuros económicos para recibir ayuda, sin tener que recurrir a algún tipo de prestamista o usurero que se aprovechase de su situación.

Este banco estaba situado en la plaza de San Bieito y, tal y como se recoge en la biografía de Manuel García-Pan Aldao, que llegó a ocupar el puesto de alcalde en la capital gallega en el primer cuarto del siglo XIX, eran muy pocas las condiciones de los hermanos para conseguir uno de sus préstamos.

Tanto es así que su biógrafo relata que "el pobre aldeano a tantos apuros expuesto, si era honrado, si inspiraba confianza a su párroco", tenía en este Banco de la Caridad y la Beneficencia un depósito al que recurrir "bajo unas cortísimas expensas".

Además, se destaca también que los hermanos García-Pan incluso llegaban a entregar el dinero gratuitamente en las situaciones más extremas.

La obra de caridad de estos dos hermanos, relata el biógrafo, permitía que las personas más necesitadas pudiesen solucionar sus problemas sin tener que pasar por "las garras de los vampiros usureros, que le robarían enorme rédito para acabar por armarle lazos y pleitos y apoderársele de la hipoteca".

Manuel y Gregorio García-Pan no solo hicieron gala de su solidaridad ayudando a los más necesitados, lo demostraron también apoyando a los comerciantes locales, para que pudieran expandir y aumentar sus negocios, y a las funciones religiosas de Fiestas y Cofradías.

En la actualidad, los restos mortales de estos dos ilustres compostelanos descansan en la iglesia conventual de los Padres Franciscanos, donde se puede visitar su lápida, como se ve en la imagen superior, en la que se les reconoce como "restauradores de esta casa y templo e insignes por su cristiana caridad".

Pese a que hace más de 160 años de su fallecimiento su recuerdo permanece aún vivo entre los compostelanos. De hecho, su historia volvió a la actualidad hace solo unos días cuando en las redes sociales recordaron su generosidad y la labor que llevaban a cabo desde el Banco de la Caridad y la Beneficencia.

Cabe esperar que su memoria continúe durante muchas más generaciones y que la obra de estas y otras personalidades compostelanas no se pierda.

26 ene 2020 / 22:54
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