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MERCEDES SALMONTE Abogada

“El hombre se halla desamparado ante la acusación de una mujer. Es ultrajante”

Valiente, clara y sin pelos en la lengua. La abogada Mercedes Salmonte es políticamente incorrecta. A muchas mujeres, aunque también hombres, les dolerán sus afirmaciones, no solo porque alguien pueda estar en desacuerdo, sino por no tener el coraje suficiente de ratificar lo que cuenta a EL CORREO. Salmonte será tachada de machista pero ya está acostumbrada a vivir con esa etiqueta. De todos modos, les invito a que reflexionen: ¿No es injusto que existan leyes que benefician por defecto al sexo femenino? ¿Es esa la igualdad que queremos?

La ley de violencia de género, aplaudida por unos y denostada (en silencio) por otros, ya que se supone que la víctima siempre es la mujer.
Generalizar es muy peligroso. Si la mujer dice que es la víctima, hay que creerla. Y eso no es siempre así. Cuando sucede, por supuesto que soy la primera en suscribir protección. Pero ­tampoco estoy de acuerdo con la que se le está dando a la mujer –a la que realmente está maltratada, a la que está menos y a la que miente, incluso–.
Por ello, el hombre se halla muy desamparado en este momento frente a la acusación de una mujer. Esto es ultrajante y ­despiadado.
¿Qué ocurre entonces con los poderes públicos, Mercedes?
Después de veinticinco años de profesión, no están atajando el tema por donde yo pienso que deberían empezar. Antes de judicializar al hombre y criminalizarlo, hay que tomar muchísimas medidas.
¿Qué haría?
Establecería primero que la mujer no crea que la solución está en meter al marido en la cárcel, sino concienciarla de que cuando hay un pequeño problema se debe acudir a un centro especializado –que deberían ser especializados no en proteger a la mujer, sino en resolver ­conflictos–.
Hay que empezar antes de que le quiten los cordones al marido –yo siempre digo esto porque lo primero que le quitan son las zapatillas y entonces se queda sin cordones y camina mal. Y ­entonces hemos torcido el paso definitivamente–.
Una reflexión políticamente ­incorrecta.
Sí, yo soy consciente de que por mi punto de vista se me tilda en muchas ocasiones de machista. Y para mí, no hay nada más triste que una mujer maltratada. Pero no hay nada más triste que un hombre maltratado.
Se trata de violencia, sin distinción de sexos.
Sí, pero la violencia que ejerce la mujer, cuando quiere, sobre un hombre es más sutil. Y eso es igual que un bofetón que recibe una mujer. Yo he tenido clientes, hombres maltratados, que no ­denuncian porque se ríen de ellos, aún a día de hoy. Y tuve un caso concreto de un hombre que se colgó por una presión sistemática de una señora que lo denunciaba. Él hombre acabo reconociendo: “O le pego un tiro o me mato”.
Entonces, a mí se me tilda a veces de machista cuando yo creo que lo ideal, y lo imposible, es estar en una situación de ecuanimidad y un punto medio. Eso es muy difícil, incluso para los propios jueces. Es una postura muy difícil la que deben adoptar cuando tienen una ley que les marca un camino bastante claro, de protección indiscriminada hacia la mujer.
La ley no debería beneficiar a ninguno de los dos sexos.
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15 sep 2017 / 20:38
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