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La imagen de una gran época. Visita a la familia Cabaleiro Fernández

Entre los grupos industriales del sector textil emergentes en la década de los años ochenta en Galicia destaca de modo singular el de la familia de Gene Cabaleiro. Charlamos con ellos para “vestir la época”

En los primeros años ochenta los cambios políticos, sociales y económicos en España favorecieron el acceso del país al universo del “diseño”.

Se abrieron las puertas del país a un nutrido grupo de empresarios y creadores que hacían incipientes prospecciones en la nueva vida rodeada de bienes de consumo de autor.  

En esos años, Italia y Francia se pretendían como principales tenedores del argumento del diseño y en nuestro país se apuesta por el made in Spain creando productos con valor añadido apoyados en la creatividad y las firmas de autor. Muebles de aires posmodernos como los de Mariscal, arquitecturas metafísicas como las de César Portela, música de acordes vibrantes como la de Golpes Bajos, revistas como La luna o Tintimán y ferias como Arco nos llevaron “al siglo de los diseñadores”.

En Galicia un notable sector textil centrado en la manufactura de pantalones y camisas se transformaba paulatinamente en una “palestra de diseñadores”. Individualmente algunas firmas y bajo el paraguas del grupo de diseñadores gallegos Galicia Moda otras, el  sector tomó posicionamiento internacional, haciendo sobresalir la relación industria y creación

En esos días Luada era una gala-desfile de moda que congregaba a lo más selecto de la prensa, las celebridades, la clientela y los creadores. En Vigo o en París se presentó la moda de Galicia y se hizo soporte gráfico de ello en la revista homónima.

Entre los grupos empresariales de diseño textil más destacados en esa época de expectativas ilimitadas se encuentra el de la familia de Gene Cabaleiro, quienes con la firma del mismo nombre y con su otro logo D’aquino, llenaron las perchas de los caballeros de muchas capitales europeas y americanas.

En la época de mayor desarrollo del grupo sus apariciones en pasarelas como Gaudí, su asistencia a ferias como el Olimpia en Londres, el Pitti Uomo en Milán, la feria de Colonia, la feria del textil masculino de París, acercaba sus creaciones a boutiques multimarca de toda Europa y también a notables grandes almacenes. Además, las propias tiendas de la firma en Vigo, Ibiza, Canarias, Amberes y París, entre otros lugares, llenaban los mejores distritos comerciales con un soberbio estilo maximalista.

El inicio profesional de Gene no estuvo directamente relacionado con la creación, sino que nacido en Redondela se formó en lo que en la época llamaban profesor mercantil y con esa titulación bajo el brazo comenzó a trabajar en el importante grupo industrial textil Regojo.

También en sus años de estudios y en su época de primeros trabajos profesionales fue un destacado futbolista y compaginó el deporte con el trabajo en lo que entonces era todavía el sector de “fábricas”, que no de “diseñadores” del textil.

En una época de transformación en su empresa empleadora, se le propuso el desarrollo de un taller específico para pantalones. Y ahí comenzó su actividad como creador de prendas. En esos años sesenta, algo tan cotidiano en la actualidad como un pantalón de confección resultaba paradójico y los clientes creían que cada cuerpo necesitaba un corte a medida para que la prenda se ajustase correctamente. En el muestrario un modelo gris, uno azul, uno marrón y poco a poco novedades como las cremalleras en substitución de los botones y la altura de la cintura. Gene Cabaleiro pensó en hacer los pantalones que luego serían el emblema de su firma, con la cintura más alta para mejorar la silueta y favorecer la comodidad del hombre.

Tras una época como pantalonero, evolucionó el negocio y tras un primer taller vino la apertura de una gran nave industrial en la que el diseñador creaba chaquetas desestructuradas, pantalones baggy, camisas con trabajos de costura, corbatas de fantasía, abrigos amplios, ropa de sport audaz y prendas de punto con formas nunca vistas antes y estampados luminosos.

Casado con María José Fernández Lago, quien siempre compartió el gusto por el estilo concebido por su marido y que dedicó su actividad profesional a la función pública, tienen tres hijos, Nacho, Natalia y David.

En las fotografías de la época de mayor desarrollo del emporio familiar, era un hábito ver a toda la familia fotografiada posando como modelos de las creaciones del padre. Además Nacho, el hijo mayor, trabajó durante años en el negocio familiar, tras licenciarse en Economía en una universidad privada en Madrid, y fue él quien puso en marcha la tienda de París y quien desarrolló mercados como el americano. En la actualidad, Nacho dirige la empresa de ingeniería comercial y mercadotecnia Marko en Vigo. Está casado con Mar, que es médico pediatra y tienen tres hijos: Claudia, Rodrigo y Julia.

Natalia también trabajó con su padre y lo hizo igualmente su marido Tuto. En la actualidad, Natalia, que tiene dos hijos, Adrián y Daniel, regenta una empresa de comercialización y suministros textiles con clientela en toda Europa.

David, el pequeño, vive en Madrid y tiene una empresa de comunicación que organiza eventos para importantes firmas.

La última colección verano 2009 de Gene Cabaleiro, sólo para coleccionistas, sigue siendo un referente en la estética textil maximalista.

 

Una ‘boutique’ en la rue Vivienne, en el sistema de la moda

Uno de los momentos de mayor proyección internacional del mundo de diseño creado por Gene Cabaleiro tuvo lugar cuando en el cambio de década, entre los ochenta y los noventa, abrieron una boutique en París. La zona cercana al Palais Royal, que antaño fuera centro de las tiendas de textiles de lujo en las eras de los Borbones en Francia, tomaba nueva importancia y en ella se habían instalado grandes creadores como Montana, Mugler y Gaultier. Entre los lugares emblemáticos de la zona están las conocidas galeries, lo que el filósofo Walter Benjamin llamaba “los pasajes de París”.

En la calle Vivienne estaba instalado Jean Paul Gaultier y junto al enfant terrible de la moda francesa, entre la galerie y la calle Vivienne, tuvo durante varios años una embajada la firma de Gene Cabaleiro.

En París, su hijo Nacho se encargaba de las relaciones públicas y de la venta. En esos años, modelos adornados con pieles, otros retocados con crines y algunos estampados de inspiración etrusca llamaron la atención de numerosas celebridades del mundo del espectáculo. Elton John pasaba en su limusina a comprar ropa sin límite en la boutique de Cabaleiro, y Nacho recuerda también haber atendido a armadores griegos, coleccionistas americanos y otras personas relevantes de la jet set internacional de la época. También los parisinos sucumbieron al encanto de los diseños de Gene Cabaleiro y sus modelos se veían en la calle en las zonas más branché o a la moda.

Nacho también recuerda con cariño la época en que viajaron a la feria de Nueva York y el comprador de los grandes almacenes mexicanos El Palacio del Hierro, les compró la colección, siendo ellos los primeros proveedores europeos de la cadena que hasta entonces se suministraba esencialmente de proveedores americanos.

También en una incursión en el universo de las licencias pretendieron en los años noventa hacer una línea de jeans con Pelé, el astro del balón, una línea que no avanzó. Los esplendores y éxitos son la memoria que pasado el tiempo se conserva y que deja atrás todas las dificultades y sinsabores que una gran empresa entraña.

Negocios en la nueva Rusia y los paseos por la eterna Francia

En la actualidad, Gene Cabaleiro ha presentado ya su colección de “canto del cisne” y en su showroom de Vigo pueden admirar los coleccionistas las prendas de fantásticos estampados y formas exclusivas del creador para la próxima temporada verano 2009. Su estilo debería estar  a la espera de una gran retrospectiva en alguna institución de exposiciones gallega, pues son sus diseños unas creaciones de discurso personal y aires atemporales que “visten una época” y deben ser revisitadas como eternas.

Nacho, su hijo mayor, desde su empresa Makro en Vigo, sigue ejerciendo con elocuencia su actividad de gestor de ventas y organizador de estructuras comerciales.

Centrado en el desarrollo de ingenierías comerciales para franquicias, viaja con frecuencia a Rusia y a Francia, donde en “noches de sol” instala las tiendas de Siempre es Viernes y otras firmas.

En Galicia, son de su concepción los take away Coren Grill. Nacho recuerda con cariño la época en que colaboraban con su padre y guarda de ella numerosas experiencias y aprendizajes que le han ayudado en la prudencia de su actividad como asesor de empresas.

Natalia, su segunda hija, también residente en Vigo, viaja sin cesar acompañando a la red de ventas de su empresa suministradora de tejidos para empresas de moda.

Y el pequeño de los D’aquino, David, vive en Madrid, donde se dedica a la comunicación y organización de eventos comerciales y sociales para firmas de diversos sectores, desde su empresa Pin up.

Esta saga del diseño no sólo destacó en la década de los visionarios del design gallego en los ochenta, sino que en la actualidad sigue trabajando sin cesar combinando empresa y diseño.

 

23 nov 2008 / 13:51
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