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Juzgados por desviar tabaco hacia el mercado ilícito que era para aprovisionamiento

La investigación se abrió porque se justificaba la carga en barcos desguazados

    La constatación, por parte de un funcionario del Servicio de Vigilancia Aduanera del Puerto de Marín, de que se estaban tramitando aprovisionamientos de tabaco a buques que ya habían sido desguazados fue el origen de la investigación por los supuestos delitos de falsedad documental y contrabando que llevó a seis acusados al banquillo, tres de ellos guardias civiles, en un juicio que se celebra ahora en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo.

    Según declararon ayer varios funcionarios de Aduanas, las sospechas se centraron en las operaciones de avituallamiento realizadas por dos empresas, aunque las personas que intervenían (un responsable de administración y aduanas, un comercial y su hija, así como tres agentes de la Guardia Civil destinados en el Puerto de Marín) eran las mismas.

    Así, los investigadores comprobaron que se estaba aprovisionando tabaco a buques que ya no existían o, en otros casos, que no se encontraban en el puerto de Marín en ese momento. Esas irregularidades fueron confirmadas hablando con los armadores y consultando los despachos de Capitanía Marítima.

    Aduanas también constató que, pese a que el tabaco no era embarcado en esos buques, sí que se había sacado del depósito fiscal de las empresas en la Zona Franca de Vigo, por lo que concluyeron que fue "desviado al mercado ilícito".

    Entre los datos "llamativos" recabados por estos funcionarios, destaca el hecho de que, en la mayor parte de las operaciones "ficticias" de aprovisionamiento, el agente de la guardia civil que firmaba los embarques era José V.B., uno de los seis acusados por esta causa.

    Uno de los testigos que declaró también apuntó que, una vez que se inició la investigación "y se corrió la voz por el puerto de Marín", el porcentaje de solicitudes de aprovisionamiento "bajó mucho".

    Ayer prestaron declaración los tres guardias civiles acusados. Los agentes señalaron que todo el tabaco que llegaba en esas operaciones de avituallamiento era embarcado, si bien admitieron que no siempre se comprobaba que el barco en el que entraba la mercancía era el que figuraba en los documentos validados por Aduanas, debido a que eran pocos efectivos y no daban abasto para supervisar todos los embarques. Además, estos acusados explicaron que, en los casos en los que constataban que los nombres de los barcos no coincidían, daban por hecho que se trataba de mercancía que, posteriormente sería trasvasada a su destino final. Se trataba de un sistema de buques "nodriza" que llevaban el tabaco a otros barcos que se encontraban faenando y que eran los que figuraban en la documentación como solicitantes.

    15 ene 2020 / 00:00
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