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RESEÑA MUSICAL

Michel Camilo, entresijos del jazz latino

    El pianista dominicano Michel Camilo, amenizará la sesión en el Auditorio de Galicia-21´00 h.-, precedido por la buena aceptación lograda durante años, y muy especialmente por la aventuras con el guitarrista flamenco Tomatito. Camilo nació artísticamente como un bombazo a mediados de los ochenta, cuando se incorporó a bandas latinas que se manejaban entre las tradiciones del bolero y del ”swing” y el estilo vocal de “Manhattan Transfer”, que dieron cauce a una arriesgada toma de protagonismo por su cuenta, recuperando las tradiciones propias de su tierra. Siempre alumno aventajado en todas las escuelas por las que pasó, sería reconocido y valorado por unanimidad como uno de los dotados exponentes del “Cuban jazz” en la zona caribeña. Cierta crítica de pareceres ortodoxos, le recibirán con acritud aludiendo a que su técnica, resultaba un tanto fría y carente de malicia. En 1984, una nueva clave ayudará a resituarle tras el primer encuentro con la música flamenca al vivo y al natural. Fue en una ”jam sesión” tras uno de los habituales conciertos sin condicionantes obligados, siendo la confirmación en positivo, que era posible aproximar de forma planificada, dos mundos aparentemente imposibles. Solo en apariencia, porque casi de sesgado, la tentativa había propiciado otros encuentros en las lindes de esos estilos.

    “Spain”, una clave en forma de reclamo sonoro, firmada por Chick Corea algunos años antes y asegurada garantía de éxito, plantó sus raíces en un trabajo cara a cara con el guitarrista flamenco Tomatito, el almeriense marcado a flor de piel por el mítico cantaor Camarón, de convulsa trayectoria- recordamos una anunciada visita compostelana, en medio de los festejos del Apóstol, suspendida por los problemas conocidos de salud, y que hubo de ser cubierta por colegas suyos que se ofrecieron desinteresadamente-, y que en el ámbito jazzístico, había tenido una productiva relación con George Benson. Fiel a Camarón, probará en solitario superando prejuicios. “Spain” se trajinaba en el magín del cineasta Fernando Trueba, medias con el productor Vicente Gómez, ambos devotos del “Latin jazz” y de ellos partió la idea de que más que una ocurrencia, era una necesidad. Hizo falta una gira de relumbrón de los músicos, para que la apuesta quedase en firme. Una ocasión de tal calado, no se presenta en cualquier momento.

    Michel Camilo y Tomatito, se la habían conocido, como queda dicho en 1997 y a esas alturas, la realidad quedaba confirmada tras una serie de cuarenta galas. Para el guitarrista, era la expresión reflejo de una verdad de pura cepa, ya que no se trataba de una acostumbrada fusión al uso, sino de un diálogo nítido y resolutivo. Camilo, piedra angular de la entente cordial, los temas que acabarán eligiendo para “Spain”, estarán entre el bolerazo de Consuelo Velasques “Bésame mucho”, al tema credencial del tema amor de “Two much”, del filme de Trueba- en reconocimiento y agradecimiento-, la rumbita “Vacilona”, las bulerías “A mi niño José”, y dos tangazos de señorío: “Para Troilo y Salgán” y “Aire de tango”- Aníbal Troilo y Horacio Salgán-, ocho numeritos para darles lustre en renovada lectura. Será Michel Camilo quien comentará que el primer día entraron en el estudio y bajaron las luces antes de comenzar con “Bésame mucho” y el afortunado resultado de prueba, rindió de forma consumada en una sola toma. Perfecto para arrancarse. Alguna corrección hubiese sido posible, pero no hizo falta, ya que los momentos como el experimentado, resultaban irrepetibles.

    La productora “Lola Records”, puso un eslabón más en el documental seguido a la par, una firma auspiciada por Trueba, “Tito” Wyoming, el Resines, o los promotores Tito Ramoneda, Joan Roselló, Javier Estella y Julio Martí, un documental por el que en feliz camaradería, asomaron el hocico “Cachao”, Paquito d´Rivera, Ray Barreto, Chucho Valdés, Chano Domínguez- como no podía ser menos-, y algún curioso con ganas de removerse entre un personal tan saleroso, ya que la música era la absoluta protagonista. Álvarez Caballero, firma crítica de la musicología en el flamenco, también añadirá su visión de la sesión ofrecida en la Sala Galileo Galilei: “Camilo y Tomatito entablan con naturalidad un diálogo musical que siempre es fluido y en que los dos son protagonistas. Ambos se entienden a la perfección, y buena prueba de ello es que son los primeros en disfrutar con lo que hacen en este concierto.”

    “Spain again”, será el eslabón consecuente siete años después de “Spain”, poniendo como detalle de engranaje una suite procedente de Astor Piazzolla. Las condiciones eran más que propicias, ya que el premio de un “Grammy Latino” del anterior, convidaba a proseguir con la aventura. De nuevo, Trueba como instigador. Un entrante porteño con el tango “El día que me quieras”, con la presencia de ánimo del morocho Gardel, y el frontispicio de Astor Piazzolla con señaladas piezas de acostumbrado trasiego: “Libertango”, “Fuga y misterio” y “Adiós Nonino”. Dirán que tocar Piazzolla es un reto para un dúo, ya que esa música fue escrita para un quinteto, Exige virtuosismo en el fraseo y un movimiento continuo, pero te machaca por el quejío que tiene.

    15 feb 2020 / 00:00
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