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Más de once mil documentos medievales en un área a la que solo se entra con permiso

Tiene cámaras de vigilancia, pero ninguna donde estaba el Códice En otras catedrales, como la de Tui, hay incluso sensores de movimiento

Al archivo de la Catedral de Santiago se accede desde el claustro. Ocupa el ala que cierra el patio, entre la torre de la Vela, en la esquina del Obradoiro, y la del Tesoro, ya en la plaza de Platerías. Junto con los más de 11.000 documentos solo medievales que alberga, y que suponen una parte pequeña de sus fondos, hay una ingente cantidad todavía inédita, sin inventariar, y que se corresponde con la época moderna y contemporánea. Para garantizar la conservación de estos documentos, el archivo mantiene unas condiciones exigentes, con estrictos controles de temperatura y humedad, sistemas antiincendios en todas las salas.

Uno de los espacios lleva el nombre de López Ferreiro, mientras que el otro se denomina Voto de Santiago, porque acoge gran cantidad de documentación en torno a esa aportación al templo. Desde la primera sala se accede por una escalera de caracol al archivo musical y la biblioteca, con un fondo documental que va del siglo XVI al XIX.

El acceso a estas dependencias es restringido. Los investigadores pueden entrar, previa solicitud, a la biblioteca y las salas, pero a la caja fuerte en la que se guardan los códices medievales y los documentos de mayor valor solo pueden llegar un par de personas. Con el Códice Calixtino las medidas de conservación eran extremas. Tanto este libro como el Tumbo A no se prestaban para exposiciones y sólo se podían consultar los facsímiles, en lugar de los originales. La preciada primera guía del Camino de Santiago se guardaba en una cámara a la que se accedía mediante una puerta blindada.

Las medidas de seguridad en el entorno incluyen varias cámaras de videovigilancia, si bien ninguna que permitiese observar la zona en la que se encontraba el Liber Sancti Iacobi.

 

Seguridad en Tui. Otras catedrales gallegas cuentan con medidas de seguridad bastante más sofisticadas y modernas que las que tiene la basílica compostelana. En la de Tui, por ejemplo, las medidas para evitar robos de piezas artísticas o históricas que podrían resultar tentadoras para los ladrones incluyen un circuito de videovigilancia, alarmas e incluso sensores de movimiento. Las piezas más valiosas se guardan en vitrinas de cristales blindados y con cerraduras de seguridad. Además, en el área del archivo catedralicio hay incluso un armario secreto, oculto en una pared, para ocultar de la vista las piezas más valiosas.

Estas precauciones no son, en el caso de la Catedral de Tui, una novedad. Los responsables del templo recuerdan que históricamente éste contaba con un arca cerrada con tres llaves, de forma que cada una la guardaba una persona diferente y era necesario que estuviesen las tres juntas para que fuese posible acceder al contenido que se guardaba en su interior.

07 jul 2011 / 23:27
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