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Otra vez sin televisión

    Es muy difícil analizar un partido sin verlo. Se habla de multitud de cosas al escrutar los pormenores de la ACB, que si se debe de cambiar el sistema de competición, que si tanto cambio de jugadores en las plantillas desorienta al público, que si se debe de ampliar, cerrar o dejar abierta la competición, que si es necesario rebajar el canon de acceso, etc. En mi modesta opinión la verdadera asignatura pendiente de la actual Liga Endesa es la retransmisión de TODOS los partidos por televisión. En pleno siglo XXI es lo mínimo que nos puede ofrecer una competición que todo el mundo tiene claro que es la mejor del universo baloncestístico tras la NBA. El mal fue menor ya que gracias al apagón pudimos seguir el partido narrado desde Málaga por el maestro Alfonso Pardo, que casi es como verlo en directo, pero, reitero, el poder seguir todos los aficionados a sus equipos por televisión es fundamental, lo demás puede ser discutible y opinable.
    El partido era muy difícil para el Obra ya que cuando un equipo está líder y tiene una gran plantilla si a uno le duele algo sale otro, ávido de minutos y de demostrar su talento, y lo soluciona. Por otra parte el liderazgo siempre aporta un plus de motivación a cualquier equipo y si este se produce superando en la clasificación al Madrid o al Barça, imagínense. No obstante tras un inicio irregular en la anotación y en su defensa, el Obra luchó como siempre lo hace y le puso la soga al cuello al Unicaja al acercarse a sólo dos puntos (60–58), a falta de menos de siete minutos. Lo normal es que esa soga en forma de remontada acogotase a los locales, pero fueron capaces de quitársela resolviendo la difícil situación a base de triples. Esa autoconfianza la da el liderazgo y, evidentemente, la calidad.
    Lo mejor del Obra ha sido que Triguero, que ya en los dos últimos partidos ha mostrado el por qué de su fichaje, ha sido el mejor del equipo y del partido. Si Miller sigue confirmando su línea de mejora son dos excelentes noticias ya que pueden consolidar una posición, la de 5, que no estuvo hasta hace poco al nivel debido y obligaba al desgaste de Kleber en ese puesto que no es el suyo.
    El sábado tenemos un enemigo de cuidado, el Andorra, que se ha reforzado con Jawai, al que acompaña en el juego interior un ilustre veterano como Ivanov sobrado de saber y de oficio. Va a ser otro partido muy difícil, de los de nuestra liga y donde el Obradoiro tiene que volver a mostrar su poderío en Fontes do Sar.

    06 ene 2015 / 00:00
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