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miércoles, 03 junio 2020
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Personal sanitario suple carencias con profesionalidad y entrega al paciente

Siguen al pie del cañón facultativos, enfermeros o conductores de ambulancias, y siempre ponen por delante a la avalancha de contagiados

Las plantillas de sanitarios suplen estos días las carencias que la alta cantidad de afectados por coronavirus están provocando en hospitales gallegos como el de Barbanza, Cee o Álvaro Cunqueiro. Y ya sean facultativos, enfermeras o conductores de ambulancias, aplican su alto grado de profesionalidad para salir al paso ante una situación desbordada... y que va a más.

Planes de trabajo por turnos -para evitar que una determinada especialidad se quede sin médicos- o reutilización de medios materiales son algunas de las constantes que se han visto obligados a improvisar por un volumen de pacientes y afectados que posiblemente no hayan visto en su vida. Y sacan adelante el trabajo con una entrega pocas veces vista en gremio alguno.

Porque, además de aplicar sus rutinas y conocimientos, estos trabajadores deben de hacer frente a situaciones si no nuevas, bastante poco usuales, como los efectos que algunos pacientes sufren debido a limitación de las visitas, sin olvidar que hay sanitarios que, incluso, han optado por alquilar un piso con compañeros para prevenir contagios por covid 19 y, en caso de que los hubiera, evitar extender el virus entre sus familias o allegados.

Y, por supuesto, se trata de humanos. Ya que si algunos echan mano de su profesionalidad, fruto de una dedicación de años, para acotar la desazón que propicia la rápida propagación de este patógeno, todos ellos coinciden en poner por delante el bien común, muchas veces tensando el fino cordón que los medios limitados y la aplastante incidencia de la enfermedad está provocando. Son héroes y, como las Fuerzas de Seguridad, profesionales de la información, productores y empleados de servicios esenciales, merecen su aplauso.

"El hospital ha cambiado, se perciben las ganas de ayudar de todo el mundo"

Adrián Sousa, médico internista en el Hospital Álvaro Cunqueiro

Está en primera línea del combate contra el Covid-19 en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Adrián Sousa, médico internista y especialista en enfermedades infecciosas, lleva dos semanas trabajando tras permanecer aislado en casa, sin síntomas ni a­fección, por su contacto con el paciente cero del área sanitaria viguesa. Actor en las dos caras de la crisis, asegura que, por ahora, los profesionales van llevando la situación "aceptablemente bien" y que por ahora no percibe falta de medios, "porque siempre me he podido poner una mascarilla, un traje, una máscara o gafas". Recalca que "nunca he tenido que entrar a examinar a un paciente sin el equipo necesario". Acto seguido matiza que desconoce si en el momento en que la presión asistencial aumente, situación que se espera en los próximo días, "llegará un momento en que haya escasez de los EPI, pero hasta el día de hoy siempre he atendido a un enfermo con el equipo completo".

Cara a cara a diario con los afectados, narra que "aunque hay muchas personas mayores con patologías previas ingresadas, también hay numerosos pacientes de entre 45 y 60 años, sin antecedentes médicos de relevancia".

El doctor Sousa señala que aunque la mayor parte de los infectados en el área de Vigo permanecen en sus domicilios con infecciones leves e incluso asintomáticos, han observado que en el caso de algunos enfermos que requieren ingreso hospitalario la evolución de la infección ha sido muy rápida, ya que han pasado de estar aceptablemente bien a "empeorar requiriendo ingreso en uci" en un periodo corte de tiempo, de 12 a 24 horas. "Todas las manifestaciones son respiratorias, a nivel pulmonar, y muchas veces vemos que el empeoramiento ocurre bastante rápido", independientemente de la edad del afectado, incide.

Adrián Sousa reconoce que de esta crisis le llama la atención que en todo el grupo del Hospital Álvaro Cunqueiro que atiende a los pacientes con coronavirus, tanto en cuidados intensivos como en Medicina Interna, Infecciosa, Neumología, como en el resto del hospital, se ha extendido la voluntad de la máxima colaboración, indicativo de un cambio. "Si se da el caso de que hay muchos pacientes pendientes, siempre hay un compañero que se ofrece a ayudarnos aunque no sea estrictamente de la unidad que les atiende normalmente". Cree que en el ámbito hospitalario se refleja lo que ya se "está viendo en otros de la población", en torno a las ganas de "ayudar que tiene todo el mundo", como se constata en las donaciones de material. Insiste en que mientras el día de hace unos meses estaba marcado "porque todo el mundo iba más a su bola o se preocupaba más de sí mismo y de sus pacientes, ahora da la sensación de que todos queremos ayudar y remar hacia adelante". Así acentúa que "eso sí que lo he notado".

HÉROES Sin sentirse "más héroe que las personas que limpian las calles, los militares, guardiaciviles, policías o bomberos o todas las personas que en estos momentos están trabajando", Adrián Sousa asegura estar profundamente agradecido a los aplausos que cada tarde salen de las ventanas y balcones de los edificios de la ciudad olívica en reconocimiento de su trabajo. "En el hospital permanecemos en una situación de tensión y de estrés constante al atender a estos pacientes, y que se reconozca públicamente como se está haciendo es algo que se agradece.

Y, de la misma manera, anima a ir al día siguiente al hospital "a trabajar con más ganas", afirma el facultativo.MAITE GIMENO

"Hay problema de mascarillas; cada día las guardamos para reutilizarlas"

Julio Vázquez (enfermero del Hospital del Barbanza)

Julio Vázquez es uno de los enfermeros que presta sus servicios en el hospital comarcal del Barbanza, ubicado en el municipio de Ribeira. Con respecto al día a día de su ocupación profesional y a las circunstancias en las que tiene que desarrollarla, protegiéndose de posibles contagios del coronavirus y, al mismo tiempo, actuando con las necesarias medidas para evitar contagios a otras personas, comenta que "hay una gran carencia de mascarillas; de hecho, cada día tenemos que guardarlas en bolsas de plástico después de haberlas utilizado para poder reutilizarlas durante varios días. Lo que hacemos, para una mayor seguridad, es cubrirla con otra mascarilla normal, de las de uso quirúrgico".

En cuanto al modo en el que están llevando la actual situación los pacientes del citado centro sanitario ribeirense, dice que "no hay situaciones de histeria ni de alarmismo" y que "se están comportando con bastante tranquilidad".

En el complejo sanitario barbanzano, los dos pacientes que están infectados con el coronavirus en la actualidad (un vecino de Ribeira y otro de la vecina localidad de A Pobra do Caramiñal) están ingresados en la mitad del área de hospitalización de la planta norte, quedando la otra mitad, además de la planta sur, para el resto de pacientes ingresados.

Finalmente, Julio Vázquez asegura sentirse, no obstante, debidamente protegido frente al virus en sus tareas profesionales habituales, a pesar de la citada escasez de mascarillas.S.S.

"Hemos hecho turnos de trabajo para estar siempre dos pediatras aislados"

Marian Rodríguez (Pediatra en el Hospital del Barbanza)

Marian Rodríguez Blanco es pediatra en el hospital comarcal del Barbanza, en Ribeira. "En nuestro servicio somos cuatro profesionales y hemos establecido un plan de trabajo en virtud del cual estamos en activo dos cada semana, por turnos. De este modo, podemos estar dos aislados, para que, si alguien se contagia, pueda haber dos sanos disponibles", señala.

Asegura que "hay escasez de equipos de protección individual (EPI); nos estamos viendo obligados a racionalizarlos al máximo. Al principio, las instrucciones eran de no usar mascarillas con pacientes no considerados de riesgo, para racionalizar su uso y para no alarmar. Con todo, ese personal empezó a usarlas por su cuenta. Pero ocurre que los profesionales sanitarios también somos potencialmente positivos; quizá haya algún infectado y no lo sabe. Porque cualquier persona que venía como paciente sin síntomas de coronavirus podía tenerlo realmente... y ser atendido por un trabajador sanitario sin la debida protección". Y añadió que "hay una decena de trabajadores del hospital barbanzano en casa con coronavirus".

A medida que pasan los días y se recrudece la situación, está aumentado entre dichos profesionales el "nerviosismo". "Hay miedo a que se acaben los EPI porque vemos que hay un control sobre ellos que nos hace pensar eso".S. SOUTO

"A situación crea ansiedade e actúas con respecto, pero non con medo"

Juan Manuel Trillo (Técnico de Urxencias Sanitarias do 061)

Juan Manuel Trillo es técnico de Urxencias Sanitarias del 061 y desarrolla su labor en ambulancias de Costa da Morte. Reconoce que esta crisis "crea ansiedade", pero asegura que desarrollan su labor "con respecto, pero non con medo". Dice que tienen la formación suficiente para trabajar con equipos de protección individual (EPI) "e repasamos moito todos os protocolos, pero a veces tes esa dúbida de si tocarías algo ou alguén que che poida contaxiar".

En los primeros días, explica, "mesmo me enfadaba algo porque vía que a xente non o tomaba moi en serio, e os equipos de protección andaban algo xustos, pero pouco a pouco, imos recibindo material e se está a facer un esforzo en compras e subministros".

Agradece también la solidariedad de concellos, empresas e institutos como el Agra de Raíces y Fernando Blanco, de Cee, "que doaron varias caixas de materiais de protección cos que eles traballan nos centros".

Dado que desarrolla su labor en primera línea, tiene claro que deben extremar las precauciones, "e mesmo teño compañeiros que alugaron un piso para illarse e previr posibles contaxios á familia". Lo positivo de esta crisis, dice, "é que baixaron as emerxencias por outras causas, o cal debería servirnos para reflexionar, de cara ao futuro, sobre o uso que facemos destes servizos".J.M. RAMOS

"A máis dura é a parte humana, os pacientes están sos, sen a familia"

Puri Malvárez, enfermeira do Servizo de Urxencias do Hospital Público de Cee

No Hospital Público de Cee son "días de moito traballo e incertidume", recoñece Puri Malvárez, enfermeira de Urxencias. Como centro comarcal "a poboación que abarcamos non é excesiva", pero "o problema é que gran parte son personas maiores e hai que extremar as medidas por ser un grupo con maior risco". Son xente que "colabora, intentando non sobresaturar o servizo de urxencias e acudindo só cando o requiren realmente".

Sobre o risco do persoal médico recoñece que "u­nha seguridade completa nunca existe, e menos agora", onde "non todos os pacientes presentan una clínica característica, non é doado diagnosticalos". O problema de carencias cos EPI danse "a nivel xeral", pois a situación que trouxo o coronavirus "é algo que nos pillou por sorpresa a todos, polo que os equipos de protección individual non sobran, ó contrario".

"Os nosos veciños, empresas e as autoridades da zona doaron material que podemos empregar para tratar con maior seguridade ós pacientes e así evitar o contaxio entre eles e o noso propio", alega, "somos moi afortunados".

Os pacientes respiratorios que acuden o seu servizo son "probables portadores do covid-19 ata que se demostre o contrario". Fánselles as probas que o facultativo considere oportunas e o test para descartalos se cumpre os requerimentos. "Coas maiores medidas de pro­tección posibles", manifesta. A máis dura, confesa, "é quizáis a parte humana, os pacientes atópanse sos, sen as súas familias. Están asustados, preocupados e nun sitio descoñecido". Falan e séntanse con eles, e non é nada doado. O traxe de protección "fai que se perda esa parte humana, tan importante dos coidados, e recoñécennos simplemente pola voz".

"Supón unha responsabilidade moi grande" que se xunta coa súa situación clínica. "Contan con nós, non so para que os atendamos como vimos facendo normalmente, senón para que os escoitemos, os acompañemos, darlles noticias da familia ou simplemente para ter con quen compartir as súas preocupación e dúbidas, que son moitas. Todo isto supone unha maior sobrecarga emocional para o personal", sostén Puri.

"Todos estamos expostos a moito estrés, por sorte nunca viviramos algo así. Sentimos rabia, impotencia, medo e choramos para así liberar dalgún modo a tensión", porque o "cansancio é físico, pero sobre todo emocional". No seu caso, di que ten a sorte de traballar nunha equipa onde "somos una familia" onde "nos apoiamos uns aos outros e iso fai en parte máis levadeiro este momento".

Puri non volve a casa. Trata de manter separados aos seres queridos. "A decisión é moi dura", confesa. Os primeiros días so o facía, pero "non convivía cos demais; aínda así, o medo de ir contaxiada e transmitirllo aos meus era grande, e decidín estar sola.

Aos que mandan pediríalles "que intentasen conseguir máis medios materiais e que non se olviden de que a parte personal é moi importante para salir desta crise. Sei que non é unha situación doada, e que tomar decisións nestes momentos debe de ser terriblemente difícil". Cando todo remate, iso sí, deben ser "conscientes de que a Sanidade Pública é a base de todo, e que invertir nela é un seguro de futuro. Que recorden iso, antes de facer recortes nos servizos, no personal, na estabilidade laboral. Que recorden, que os recortes en sanidade en época boa, xerán sobrecoste en vidas nas crisis sanitarias".

Dille gracias aos que aplauden desde os balcóns "por estar aí día a día", dando folgos "a todos os profesionais que non poden quedar na casa, aos traballadores dos supermercados, dos servizos de limpeza, personal dos hospitais, gasolineras, dos corpos de seguridade, ambulancias...". A quen se salta o confinamento... "que pensen que si nós non paramos, esto non se para".

Conclúe que o primeiro que fará cando o día que esto pase "vai ser volver á casa e darle un bico enorme o meu fillo, sen dúbida".S. R.

01 abr 2020 / 00:00
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