Santiago
+15° C
Actualizado
jueves, 09 julio 2020
01:11
h
LOS REYES DEL MANDO

'La peste': hay que verla

    TODA serie de época presenta numerosos retos en el diseño artístico, y seguramente nuestra tradición en este campo no es tan grande como la que puedan mostrar los anglosajones. Pero ya es tiempo de hacer las cosas sin complejos. Hoy, después de mucho cine histórico y de algunas aproximaciones notables al Siglo de Oro, estamos en condiciones de dibujar con trazo fino, con excelencia en el detalle, la vida doméstica de lugares como Sevilla en el bullicio desigual de finales del siglo XVI. Hablamos, claro, del estreno hace apenas unos días de la segunda parte de ‘La Peste’ (Movistar), subtitulada ‘La mano de la Garduña’.

    La primera experiencia genuinamente propia de la plataforma no defrauda en esta segunda incursión en una Sevilla afectada por la decadencia y la corrupción. La Sevilla pujante y neoyorquina, como suele decirse, para señalar su gran importancia global durante el siglo XVI y el dominio que ejerció en todas las áreas del comercio de ultramar, comienza a mostrar signos de derrota, una preocupante deriva que tiene que ver con el abuso, con la desigualdad y la tiranía de los deseaban sumarse a las olas de los nuevos ricos. Cosmopolita y febril, Sevilla se dibujaba en la primera temporada de ‘La Peste’ entre telas oscuras y lugares de ostentación, pero ya se anunciaba la debacle, que continuó ruidosamente a medida que los beneficios de ultramar también comenzaban a disminuir de manera alarmante. Todo ascenso, suele decirse, conoce su caída. Pero ahí encuentra la ficción un camino poderoso para adentrarse en los lugares más oscuros del ser humano.

    Construir una serie de este calibre no es tarea fácil. Podrán detectarse momentos más débiles, pero, en conjunto, estamos ante una notable obra visual. La segunda temporada (que se presenta completa bajo demanda) muestra las consecuencias de la peste que se considera superada, con la ciudad apiñada en torno a las nieblas y los vapores del río. Casas vacías por las muertes numerosas, abusos y esclavismo en el negocio de la prostitución que se ofrece como uno de los argumentos centrales. La lucha por liberar a las mujeres explotadas, precisamente en las proximidades del río, y enviarlas como toda solución al Nuevo Mundo presenta múltiples ramificaciones que nos deparan un aire de ‘thriller’ o de novela negra.

    La ambientación aquí es excelsa. Podemos sentir el barro y la suciedad, podemos percibir el hedor. La ciudad triturada en torno a la muerte y la codicia, planos que son como lienzos con fondos negros, como los más logrados velazqueños, una representación a ratos hiperrealista del sufrimiento y la miseria. Acusada de ser una serie demasiado oscura en su primera temporada, la oscuridad permanece, quizás algo menor, pero mejor contrastada, mejor utilizada al servicio de un tenebrismo telúrico. En el primer capítulo de esta segunda entrega vemos a Mateo Núñez en el campamento helado del Nuevo Mundo, donde se dan alucinaciones y se acumula la muerte, antes de regresar, por milagro, a Sevilla. Allí espera el hampa y el crimen, las tinieblas enroscadas en el río y en la opulencia perdida, las casas iluminadas con candiles que avisan del mal. Hay que verla.

    19 nov 2019 / 00:00
    Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
    Tema marcado como favorito