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Galicia, sexta provincia

Pilar Farjas Abadía: “La libertad es la elección del más difícil de los caminos”

Secretaria general del Ministerio de Sanidad e Igualdad // “Hacer las cosas bien en el servicio público es fundamental, porque en ello nos va la defensa de valores como la libertad” // “Me hace llorar el dolor de los demás”

Tras ocho años y medio de exilio voluntario en nombre de la libertad, regreso al viejo edificio del Paseo del Prado que antaño albergase los sindicatos verticales y el extinto diario Pueblo. La Secretaria General de Sanidad ha repuesto mi DNI ante los tornos de acceso a las dependencias, por lo que puedo, lleno de emoción, volver a pisar estos largos y laberínticos pasillos cargados de ujieres, celosias, puertas y contrapuertas que dan a despachos y antedespachos de otros despachos… Inevitablemente me vienen a la memoria los pasos sabios de García Vargas, la cintura política de Griñan, la fugacidad ferroviaria de García Valverde, la delicadeza de María Ángeles Amador, la certera gestión y el rigor intelectual de Romay Beccaría, el populismo municipalista de Celia Villalobos, el conocimiento profundo y la eficacia de Ana Pastor, las raíces cuadradas de Elena Salgado, el pensamiento sin acción de Bernard Soria, la danza invisible de Trinidad Jiménez, la devastadora revolución planetaria de Leire Pajín y el costurero de tijera y dedal Disney de Ana Mato… Todo ello me reconcilia conmigo mismo, al comprobar que mis conversaciones profesionales con quienes fueron titulares de la cosa -excepción hecha de las tres últimas ediciones del disparate- fueron fecundas, tranquilizadoras y plenas de sensibilidad hacia la equidad, la solidaridad y la universalidad que requiere el mayor logro social de nuestra historia.

Son ya las siete y media de la tarde y la soledad que reina huele a estampida. Aparece una dispuesta secretaria para informarme que, aunque Pilar Farjas ha llegado a las ocho de la mañana, como es su costumbre, todavía le quedan cuatro horas de intenso trabajo. Durante la breve espera pienso en el curioso mecanismo que regula los equilibrios del poder cuando se sitúa al frente de este Ministerio a un profesional de la cuota del aparato. Extraño mecanismo de compensación que obliga, ante un nombramiento surrealista, a aplicar simultáneamente la vacuna contra sus efectos devastadores. Dicho procedimiento obliga a nombrar a alguien que, desde la profesionalidad, la enjundia, el trabajo y la capacidad demostrada, sirva de soporte a quien sólo puede moverse en la dramática inopia. Y no crean que es algo exclusivo de la derecha o de la izquierda, es algo que se viene practicando con aterradora frecuencia desde las dos posiciones. Han sido los casos de José Luis Temes –gallego-, Julio Sánchez Fierro –gallego-, Fernando Lamata -manchego-, José Martínez Olmos -andaluz- y Pilar Farjas -gallega-…

Acudo a mi entrevista, por tanto, con el firme propósito de no hablarle a mi preparadísima paisana de pagos, repagos, cortes, recortes, dispensaciones naturistas, deuda farmaceútica, inequidad, carrera profesional y privatizaciones… Y mucho menos de los balbuceos, prescripciones de herbolario y contradicciones verbales que están matando a nuestra Sanidad. Me limitaré a bucear por el mundo de los valores que conforman íntegramente la personalidad profunda de esta licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza, en Sociología por la UNED, diplomada en Estudios Avanzados por la Universidad de La Coruña y máster en Bioestadística. Pilar Farjas, que fue premiada por los oyentes del programa decano de la radio sociosanitaria en España como el principal activo para la defensa de nuestro sistema de salud en 2011, tiene decisión, fuerza, conocimiento y voluntad inquebrantables... En estas andaba yo barruntado, cuando, con sonrisa franca, me recibe mi admirada paisana. Ni un miligramo de cosmética, práctico y funcional traje de lunares blancos sobre tela azul, una perla a estribor y otra a babor, doble alianza en el anular izquierdo -en recuerdo permanente de su madre y de su matrimonio-, y una tradicional sortija de familia en el dedo corazón. No es mala señal, tampoco me sorprende, porque no conozco a nadie que hable mal de ella, lo cual, en esta España nuestra, no es un elogio. Qué va... ¡Es un milagro!

"Pero, Beotas… Es imposible que todos hablen bien de uno…"

Estoy por encontrar a quien te critique.

Poner en valor a las personas es algo que debe sentirse y que se va construyendo poco a poco en la vida.

Todo un arte…

Algo inevitable a medida que vas descubriendo que los más grandes son los más sencillos, los que escuchan siempre, aquellos que están más próximos. Para mí es lo mejor que puedo llevarme a casa cada jornada.

¿Eres de las que siempre aprenden?

He estudiado mucho, pero, sobre todo, he sabido escuchar a quienes me rodean.

¿Enseñas…?

La docencia nunca fue lo mío.

¿Agradecida?

Desde niña. No puedo más que dar gracias de lo mucho que la vida me da.

¿A quién se lo debes?

A mis padres, de ellos heredé la capacidad de aprender. Me enseñaron que esa condición se desarrolla a través del estudio.

¿Lo tuviste más difícil por ser mujer?

Tuve la suerte de una madre que, a pesar de perder a su padre en la guerra, supo mirar hacia adelante y lograr que todas sus hijas estudiásemos. Ella garantizó nuestra capacidad de elegir libremente… Más tarde, la vida me demostró que, para mantener esa libertad sin ella, había que pelear fuerte y duro.

¿Y ahora…?

No me puedo quejar, aunque reconozco que me falta tiempo.

¿Lo mejor de la vida?

Mis hijos. Estoy plenamente orgullosa de ellos.

Fuiste el ojo derecho de tu padre…

Era tan especial… Un hombre de buen hacer, honrado y trabajador. Nos adorábamos. Desgraciadamente sé que no volveré a tener la fruta y las verduras que él cultivaba y me guardaba siempre. Tuve el privilegio de sentir, gracias a él, lo que es el cariño sin límites, porque me enseñó a sentirlo, a dispensarlo y a no disimularlo.

¿Tu infancia?

Un pueblo de Aragón que se movía entre la huerta del trabajo y los tambores de fiesta. Una vida de gente honesta y trabajadora, que siempre supo poner en valor el esfuerzo.

¿La adolescencia?

Y la juventud, porque fueron casi diez años en la Universidad Laboral de Zaragoza. Allí tuve la experiencia de convivir con gentes venidas de toda España. Fue la gran escuela para conocer de verdad a mi país.

¿Y Galicia?

Me conquistó. Cuando uno ha nacido en tierra de secano y llega a la tierra de identificación, siente una impresión única, indescriptible. Galicia, con todas sus tonalidades del año, es un privilegio absoluto para quienes podemos disfrutarla.

¿Galicia es mujer?

Nuestra tierra tiene esa capacidad de identificar cada cosa de mil maneras diferentes.

¿Lo más importante de la vida?

Florecer en la mirada del hijo, saber superar las distancias cuando marcha de tu lado…

Es la historia de Galicia…

Que desde siempre ha visto salir a sus hijos por esos mares de Dios y que ha sabido esperarlos pacientemente para volverlos a acoger. Es el gran valor de tu Sexta Provincia, Enrique, demostrar que Galicia sabe conquistarnos a todos y adoptarnos con generosidad a quienes venimos de fuera…

¿Te consideras gallega?

Me he sentido tan acogida por esta tierra y tan identificada con sus gentes que Galicia es algo natural en mí.

¿Qué te ha dado?

El calor y la luz de cada día. Siento que soy parte de ella...

Me conmueve esta mujer que estalla en mil sentimientos. Pilar Farjas se emociona profundamente cuando lo único que media entre la responsabilidad del gestor público y la obligación del cronista es una conversación empapada en valores y referida a las pequeñas cosas de cada día. Pese a la que le ha caído en este nuevo día a día de sus responsabilidades públicas, en este sobresalto de automóviles sin límite y con nadie al volante, ella no cesa de aconsejar, de intentar inyectar sensibilidad social en tanta materia inorgánica. Me consta que lo hace con cordura, equilibrio, sensibilidad y respeto.

"He ido disfrutando de la vida, mirando hacia el futuro con la confianza de que superaremos el actual momento y podremos dejar a nuestros hijos un futuro de valores".

No está mal el propósito…

Lo importante es que demos importancia a la capacidad de aprender de los demás, a realizarnos con esfuerzo.

¿Los españoles valoramos el servicio público?

Esta dedicación no se puede medir, pero hace grandes a quienes la practican honesta y desinteresadamente.

¿Compensa?

Es parte de la mejor herencia que les quiero dejar a mis hijos...

¿Qué les repites cada día?

Que hay que trabajar y que lo que vale cuesta. Que sólo queremos aquello que hemos aprendido a valorar y por eso las personas que nos rodean son lo importante. Que así es como llegarán a la felicidad…

La felicidad, difícil asunto…

Pero no imposible. Ser feliz es sentirte querido, saber que eres lo más importante para otra persona, descubrir cómo te mira un hijo…

Todo ello tiene un precio…

Recuerdo la primera vez que mis hijos dijeron "ésta es mi mamá"… Es algo tan emocionante que sólo puedo compararlo con el hecho de haber encontrado a mi compañero ideal.

¿Cómo son tus hijos?

El mayor está haciendo el proyecto de Arquitectura y el pequeño está en tercero de Sociología. Les gusta la vida, tener amigos y aprender. Son dos niños honestos y leales.

¿Dónde queda tu vida profesional?

Soy una privilegiada. He conseguido desarrollarme en una profesión que es mi vocación y en la que no dejo de aprender. He tenido la suerte de haber conocido a grandes personas que marcaron mi rumbo y supieron alumbrarme.

¿Hay lugar para el agradecimiento en el corazón del político?

Mantengo una excelente relación con profesores y con amigos de la carrera. Por ejemplo, Galicia ha sido una casa de acogida donde he descubierto a personas de la valía de José Manuel Romay…

Negreira te llevó a la política…

El alcalde de Coruña es un gran trabajador, un buen amigo y un gestor excelente. Efectivamente entré en política de su mano y aprendí mucho a su lado, pero no puedo olvidarme tampoco del apoyo de gentes amigas como Ana Pastor, de liderazgo indiscutible, como nuestro presidente en Galicia, Alberto Núñez Feijóo, o del equipo que tuve en la Consellería de Sanidad… Son tantos y tantos…

¿Cuándo descubriste tu vena política?

Cuando se perdieron las elecciones en 2004. Ahí me convencí de que hacer las cosas bien en el servicio público es fundamental, porque en ello nos va la defensa de valores como la libertad y la verdad.

¿Te rodeaste de lo mejor de tu partido?

Tuve un entorno privilegiado, con personas de gran valía humana y lucidez intelectual.

¿Mano de hierro en guante de seda…?

A fin de cuentas, así nos forja la vida, a base de superación, valorando los resultados, templándote y puliéndote en la honestidad y la coherencia. No es fácil tener que asumir la responsabilidad de decidir, pero como todo lo que uno hace es para mejorar las cosas, entonces es imprescindible ponerse todos los guantes de seda del mundo.

Resulta estimulante encontrar en la denostada política actual a esta mujer que es antónimo de quienes no tuvieron la ciencia del saber escuchar, de quienes no se prodigaron en la disciplina del estudio, de quienes transitaron por los vericuetos de la adulación, la corrupción o las deslealtades oportunistas. A la Farjas, como cariñosamente se la conoce en los ambientes periodísticos, no le ha temblado la voluntad a la hora de asumir la responsabilidad de mantener el mayor logro social de la historia de España, un sistema de salud universal, solidario y equitativo. Y no es tarea fácil, pues son tiempos de lucha ante la prepotencia de los mercados. La secretaria general del Ministerio de Sanidad preside también la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios y el Instituto Nacional del Consumo. Está condenada a ser una de las mujeres que más decisiones debe tomar cotidianamente respecto a lo más esencial en la vida corriente de los españoles…

"Lo que me importa es la lealtad a un proyecto en libertad, de la misma manera y con la misma intensidad con que creo en la fidelidad a mi vida en pareja".

¿Qué es el liberalismo?

Reconocer que la libertad de elección está por encima de otros elementos organizativos. Es un principio que pone por delante a la persona.

Para eso todos deben gozar de las mismas oportunidades…

Me identifico con quienes defienden la elección coherente y la decisión responsable. La libertad es la elección del camino difícil.

Tradúceme eso en un tema como el aborto…

No debemos hacer imposible la decisión de algunas mujeres para sacar adelante un hijo por sí mismas, ahí está la verdadera libertad. Quienes defendemos la vida y la libertad estamos tratando de construir una sociedad en la que se pueda optar por lo difícil.

¿Por qué cuando se habla de aborto nunca citáis a los hombres?

El padre es una pieza fundamental en el proceso de desarrollo personal de los hijos y está claro que la responsabilidad es de dos. La decisión de un embarazo no es sólo de la mujer.

¿Qué opinas de las cuotas?

Poner un número concreto, cuando la realidad se mueve por otros ámbitos, es un ejercicio de cinismo. Nunca olvidaré lo que Manolita López Besteiro me repetía siempre: "Elegir a las personas mirando alrededor con responsabilidad".

¿En qué crees?

En Dios y en los afectos que nos hacen mejores. Siempre he vivido en un entorno de personas de fe sólida.

¿Lloras?

Por las personas ausentes, por las que quiero, por la dificultad para superar una enfermedad… Me hace llorar el dolor de los demás, porque sé cómo rompe el corazón.

¿Y la política?

No me hace llorar, porque ante las dificultades soy más fuerte.

¿No toleras…?

La desidia y la mentira.

Esas dos damas habitan la política…

Pero también habitan en ella personas de gran dedicación, honestidad y con una capacidad de superación notable.

¿Y cuando no trabajas?

Me gusta estar con los míos alrededor de una mesa, rompiendo las limitaciones personales y superando los miedos. Me encanta tener por delante toda una tarde de sobremesa para disfrutar, abriendo puertas al afecto y al futuro.

¿Y cuando dobles la servilleta?

Que me devuelvan a la tierra y que me quieran, sobre todo que me quieran…

Avezada en la arquitectura del Sistema Nacional de Salud, ha sabido combinar su capacidad para la gestión con su interés por lo humano. Su discurso, contundente y tranquilo, se ajusta perfectamente a su mirar de ojos entrecerrados, algo tímidos, pero que ven con nitidez los problemas de un mundo que va dando marcha atrás sin que apenas nos percatemos. Definitivamente soy optimista. Mientras haya gentes como Pilar Farjas al mando de lo esencial, pervivirá esa confianza de la que Romay Beccaría, como hombre sabio, advirtió a tiempo:

"No se puede caer en la tentación ultraliberal o estatalista, pues son dos caras de lo mismo, del retroceso de las libertades".

MUY PERSONAL

Para ver.
‘El festín de Babette’.
Para leer.
‘El informe Brodeck’, de Philipe Claudel.
Para escuchar.
‘Turandot’.
Para emocionar.
‘Somos’, de Labordeta.
Para desear.
Aprender a navegar.
Para suspirar.
El verde de nuestra Galicia.

30 jun 2012 / 00:00
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