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apuntes

La política exterior de Galicia

    Cada vez con mayor frecuencia e intensidad, las políticas tienen significativos impactos sobre el territorio. En la UE se ha desdibujado el concepto de frontera, mientras que en los Estados federales o fuertemente descentralizados, las competencias regionales adquieren protagonismo. Por lo tanto, en un mundo más abierto, los actores territoriales se encuentran con oportunidades de gestionar sus relaciones económicas de modo más eficiente que los gobiernos centrales. No nos vamos a referir a las relaciones de Galicia con la Unión Europea, sino a su dimensión más internacional, que tiene unas vertientes bien definidas en la promoción económica y cultural, así como en las políticas de cooperación al desarrollo. Hasta tal punto esta agenda de contenidos es importante, que debería ser tenida en cuenta a la hora -si llega- de reformar el Estatuto de Autonomía, de tal forma que, dentro de relaciones complementarias de lealtad y, en su caso, búsqueda de masas críticas junto al Gobierno de Madrid u otros autonómicos, el Ejecutivo gallego no quedase a merced, desde su propia normativa, de voluntarismos u ocurrencias partidarias ajenas a sus intereses. Hay a quien se le olvida, quizá por haber puesto en ello demasiadas esperanzas, luego frustradas, que Galicia tiene una identidad bien diferenciada y con elementos facilitadores de la negociación, en el contexto Iberoamericano. Se han hecho cosas, las instituciones han intentado involucrarse, se han confeccionado -al parecer- libros blancos, pero estamos en donde estamos, sin aprovechar estratégicamente nuestras fortalezas, con voluntad menguada de conseguir sinergias, sin eficaces concursos activos y concertados entre el sector público y el privado. El papel del Gobierno de la Xunta es indispensable, ejerciendo una paradiplomacia que no debería asustar, puesto que no va contra nadie, sino que servirá para ayudar a los agentes económicos radicados en Galicia, habida cuenta, por otra parte, que la diplomacia española no destaca especialmente por sus preocupaciones económicas y comerciales.

    Que nadie se rasgue las vestiduras, pues los estados americanos, las provincias canadienses, los länders alemanes y austríacos, o los cantones suizos, por citar algunos, vienen participando progresivamente en la escena internacional después de 1960. El inicio del fin del monopolio del Estado westfalliano, en ésta como en tantas otras cosas.

    14 jul 2009 / 21:15
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