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albert cortina ramos, Experto en transhumanismo

“Queda lejos el mundo feliz de la inmortalidad cibernética”

{Barcelona, 1961} Parece cuestión de ciencia ficción pero la tecnología, si ya es importante en nuestra vida, en el futuro nos va a condicionar como especie. En palabras del ingeniero de Google Ray Kurzweil, miembro del movimiento transhumanista, en los próximos 35 años los avances tecnológicos darán lugar a máquinas dotadas de inteligencia, consciencia y emociones. En ese inminente mundo, los implantes cibernéticos dotarán a nuestra especie de nuevas habilidades físicas y cognitivas. Todas estas ideas están en la base del transhumanismo, una corriente surgida en los 60, que sigue siendo futurista, que tiene aspectos positivos, pero críticos, sobre cuestiones que pueden ir contra la dignidad de la persona y la libertad.

¿Qué es el transhumanismo?

Es un movimiento cultural, intelectual y científico que defiende la necesidad de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana, y aplicar a los hombres y mujeres las nuevas biotecnologías, a fin de que se puedan eliminar aspectos como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento e, incluso, la condición mortal.

¿Y qué es el humanismo avanzado?

Ante los desafíos ideológicos y los retos que nos plantea la convergencia de las biotecnologías y su interacción e integración en el ser humano y en el ambiente, he acuñado el concepto de humanismo avanzado, centrado en una antropología adecuada del ser humano para este siglo XXI, que evoluciona para ser, precisamente, más humano. Es una reformulación del humanismo en el que las biotecnologías emergentes estén al servicio de las personas y de la biosfera y no al revés, y en el que la ética, las humanidades y la espiritualidad, lideren el nuevo escenario del progreso científico- tecnológico.

¿Humanos o poshumanos? ¿Se está produciendo ya el paso del género humano hacia el poshumano?

El ser humano es, en parte, fruto de la evolución biológica y por ello no debiera extrañarnos que haya en él un deseo de mejorar, de continuar su propia evolución. La especie humana es una especie abierta y en evolución, que a lo largo de los últimos diez mil años ya ha cambiado biológicamente y neurológicamente.

¿Es posible diseñar al ser humano perfecto, a partir de la transformación radical de nuestras condiciones naturales?

Sin querer minusvalorar lo que la tecnología puede llegar a hacer del hombre, la superación de la humanidad por la figura del superhombre, del poshumano, tiene raíces profundas en nuestra cultura. No obstante, siempre que hemos intentado liberarnos de nuestra condición natural no hemos salido bien parados.

Parece que son objetivos del transhumanismo la superlongevidad, la superinteligencia y el superbienestar, ¿Se está avanzando en esa dirección?

El transhumanismo propone básicamente tres superaciones: una relativa al alargamiento de la vida, otra relativa a la agilidad mental, y una última relativa a la eliminación del sufrimiento. Busca hacernos inmortales cibernéticamente, dotarnos de una razón superpotente que nos dé una capacidad infinita de cálculo y procesamiento de datos, y, quiere que el dolor y el sufrimiento desaparezcan totalmente de nuestras vidas ofreciéndonos un mundo feliz terrenal. Personalmente creo que queda mucho camino por andar.

¿Y qué propone el humanismo avanzado respecto a la felicidad de la persona?

El humanismo avanzado se basa en una antropología abierta a lo trascendente, que entiende al ser humano como un alma inmortal encarnada en un cuerpo. En dicho concepto de persona, la dimensión espiritual y la humana se encuentran armónicamente integradas. Por ello apuesta por la conexión entre el cerebro y el corazón como un magnífico camino a recorrer para avanzar hacia nuestra plena felicidad.

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13 abr 2018 / 00:00
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