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ANDREAS OBST, Alero del Monbus Obradoiro

"Quería progresar y venir aquí fue la decisión correcta"

Andreas Obst (Halle, Alemania; 13/07/1996) aterrizó el pasado verano en el Monbus Obradoiro como un jugador a medio camino entre la promesa y la realidad, con el cartel de mejor sub-22 de la Bundesliga. Después de casi ocho meses en Sar ha dejado muestras de un potencial inmenso y, consciente de que lo mejor está por llegar, se confiesa convencido de haber dado el paso adecuado al firmar por tres años. Ayer empezó a preparar con sus compañeros el choque del sábado ante el Fuenlabrada (Sar, 20.30 horas).

¿Cómo está el tobillo que volvió a torcerse la semana pasada?

Está bien. Me duele un poquito pero lo noto fuerte y estable. Estoy teniendo un poco de mala suerte esta temporada porque me lo he torcido cuatro veces. No es gran cosa.

La primera lesión fue con la selección de Alemania. ¿Entiende la preocupación de los clubes?

Claro que sí, el riesgo siempre está ahí. Entiendo que al club le preocupe, entiendo que la selección quiere que juguemos porque la FIBA ha puesto unas ventanas que son... cuestionables en mitad de la temporada. Los entrenadores saben que queremos estar allí y jugar. Nos entendemos, pero puedes lesionarte en cualquier entrenamiento, siempre existe riesgo. También fue mala suerte, en mitad del partido, en noviembre, pisé a un compañero. Cosas que pasan. Después tres veces más aquí. En su momento me cabreó y me frustró, pero es lo que hay.

¿Qué significa jugar con la selección germana?

Significa mucho. Siempre ha sido un sueño para mí jugar con la selección nacional. Cuando era niño veía los partidos, con Dirk Nowitzki y eso... Es algo especial para mí. Está muy bien jugar para tu país, para tu gente. Disfruto y me lo paso muy bien porque tenemos un gran equipo y nos entendemos muy bien.

Podría ser el único jugador del Monbus Obradoiro en el Mundial que se disputará este verano.

Sí. Está claro que quiero jugarlo. Sería como un sueño. Sobre todo a mi edad, jugar un Mundial estaría muy bien. Espero estar allí y trabajo para ello.

Antes mencionó a su compatriota Dirk Nowitzki. ¿Le emocionó su retirada la semana pasada?

Sí, claro. Nunca he tenido el honor de conocerlo, es una pena. Cuando lo veía me sentía orgulloso pero también un poco triste. Obviamente no es el mismo jugador que hace cinco o diez años, pero su carrera ha sido increíble. Se formó en Alemania, se hizo a sí mismo y ayudó a impulsar este deporte allí y en Europa. Con él hubo gente que se dio cuenta de que en Europa también había grandes jugadores. Se me ponía la piel de gallina viéndolo, para un alemán es increíble.

Antes de llegar a Santiago tenía ofertas de clubes germanos. ¿Ha pensado en qué habría pasado si se hubiese quedado en su país?

Realmente no. No he pensado que habría estado bien continuar en Alemania. Sigo la liga pero estoy encantando de estar en la ACB y en el Obradoiro. Para mí la mejor oportunidad era venir a este equipo y con estos entrenadores, así que cuando miro atrás pienso que tomé la mejor decisión.

Estaría cotizado siendo el mejor sub-22 de la Bundesliga.

Tenía ofertas, sí, incluso mejores económicamente, pero en aquel momento no era lo mejor para mí. Para mí el factor principal no era el dinero, sino ver dónde podía mejorar, ganar experiencia, aprender cosas nuevas, desafiarme... Fue el principal criterio, encontrar el lugar donde podía mejorar como jugador.

¿Es duro salir de su país por primera vez?

No es la misma situación porque este es un país diferente, pero ya tuve que salir de casa e ir a un sitio donde no conocía a nadie. A los 15 años me fui a Bamberg sin mis padres y también fue un reto. Aquí se me hizo fácil con estos compañeros, son muy amables, me acogieron muy bien.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido del Obradoiro?

Diría que la manera en la que se gestiona el club. Es como una familia. Todo el mundo es muy abierto, muy amable, dispuesto a ayudar. He visto otros que no son así, en los que cada uno va a entrenar y después se va por su lado. Aquí hacemos bromas, se puede hablar con cualquiera...

¿Quién es el mejor tirador de este equipo?

Es una pregunta complicada. Diría que Ben Simons y Kostas Vasileiadis están ahora peleando por la primera posición[risas].Hay grandes tiradores. Ben metió diez triples contra el Burgos, Kostas contra el Zaragoza... Diría que son los dos mejores, pero los tenemos muy buenos.

Así que no es usted el mejor.

[Risas]Todavía no lo he demostrado. Me gustaría decir que sí pero tengo que trabajar.

Decía al llegar que siempre había soñado con jugar en la Liga Endesa. ¿Cuál es ahora su siguiente objetivo?

Seguir mejorando, progresar en mi juego, y ya se verá. Mi sueño, claro, es jugar algún día la Euroliga, en algún gran club, pero hay que ir paso a paso.

PERSONAL

INICIOS. Andi Obst conoció el baloncesto por influencia de su madre. "Ella jugó hasta los 19 años, formó parte de la selección júnior de Alemania Oriental", relata. "Probé y me divertí".

MUDANZA. Con 15 años se mudó a Bamberg para jugar en el TSV Breitengussbach, club asociado al Brose. Con este último ganó dos Bundesligas, alternando el primer plantel y el filial. Después también pasó por el Giessen y el Oettinger.

TIEMPO LIBRE. Obst disfruta la comida y el turismo por Galicia, pero también le gusta la PlayStation: "Antes más al Fortnite, ahora juego al Call of Duty con mis amigos de Alemania y con Pepe, Nacho o Maxime. Es divertido porque hablan entre ellos como si se conociesen de toda la vida".

17 abr 2019 / 00:00
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