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miércoles, 03 junio 2020
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isabel patiño, Directora Residencia Los Arcángeles

“Los residentes son muy valientes y entienden las medidas adoptadas”

En la Residencia Los Arcángeles, en Teo, equipo y residentes viven la situación de confinamiento con preocupación, aunque intentando estar lo más positivos posibles. Para ello, les ayuda las medidas de seguridad adoptadas con celeridad por su directora, Isabel Patiño, y el apoyo mutuo entre todos.

¿Cómo llevan esta situación de confinamiento en una residencia como la suya?

Lo llevamos con bastante preocupación. A pesar de ser una residencia pequeña, somos conscientes de que estamos dentro del grupo de alto riesgo y eso conlleva una responsabilidad enorme para mí, como directora, y para el equipo. Con todo, lo estamos afrontando con positividad y apoyándonos mutuamente.

¿Qué medidas están tomando para evitar cualquier contagio?

Con rapidez y eficacia, el 20 de febrero, ante la situación que se avecinaba, ya convoqué una reunión con todo el personal para comenzar a tomar las medidas de contención adaptadas para la residencia, un protocolo de actuación, restringir visitas, utilizar mascarillas y guantes, medir la temperatura del equipo y residentes dos veces al día, así como desinfectar las manillas, llaves de luz y suelos. Además, cambiamos los turnos diarios para tener menos riesgos de infección y cuidar también así al personal. Si bien estas fueron las principales, también tomamos otras medidas como en las entradas de mercancías y proveedores.

También he de decir que me siento más segura con todas las medidas que están tomando las instituciones públicas, con todos los controles, ya que son conscientes de que somos un foco sensible ante esta pandemia y esto me tranquiliza.

¿Cuál es el ánimo de los residentes sin visitas de familiares?

Están llevando esta situación con mucha valentía. Son conscientes de lo que está pasando, ya que ven las noticias y leen la prensa, y entienden que las medidas adoptadas son por el bien de todos.

Por otro lado, esta ausencia de visitas se compensa, evidentemente, con mucho cariño por parte de todos los que formamos parte del equipo. Además, tienen contacto con sus familias a través de las nuevas tecnologías con videollamadas, lo cual les encanta y disfrutan de este nuevo medio de comunicación. Somos conscientes de lo que echan de menos a sus familias y, frecuentemente, grabamos vídeos y se los enviamos porque les da tranquilidad y alegría en estos días de confinamiento. Me gustaría recalcar que todo el equipo es consciente de lo que supone no ver a tu familia, yo misma no puedo ver a mi madre, mi hermano o mis tías; pero son las circunstancias de este momento y hay que adaptarse.

¿Qué actividades le proponen para mantener su mente activa en estas circunstancias?

Las actividades llevadas a cabo por la animadora Alba son casi las mismas, ya que es importante que mantengan la normalidad y la calma. Siempre hemos promovido muchas en el centro como gimnasia, estimulación cognitiva, manualidades, lectura de novelas, prensa… Sabemos lo beneficiosas que son para los residentes, por lo que lo único que ha cambiado es la necesidad de estar informados.

¿Existe miedo a vivir casos como en otras residencias?

Evidentemente, el miedo está entre todos nosotros, pero ellos se sienten seguros y ven que hemos tomado medidas. Además, hasta el momento, no hemos tenido ningún síntoma que alerte la preocupación.

¿Cómo afrontan la situación de cara a las próximas semanas?

Con paciencia ante la incertidumbre y, día a día, tomando todas las medidas posibles para llevar este confinamiento con la mayor serenidad posible.

Desde el punto de vista personal, ¿qué opina de este covid-19?

La verdad es que nunca pensé que algo así podría ocurrir, quizás porque me sentía en un mundo seguro, pero me he dado cuenta de que somos vulnerables. Los humanos pensamos que tenemos el control del mundo, pero el mundo nos puede controlar a nosotros. En un chasquido de dedos, todo a nuestro alrededor puede cambiar.

Pienso mucho en todas las personas que estos días están perdiendo algún ser querido y que como consecuencia del coronavirus casi no pueden ni despedirse. Yo misma he sentido la pérdida de una persona cercana el pasado viernes y ha sido un golpe muy duro. Me pongo en la piel de esas familias destrozadas de dolor y se me encoge el alma.

Me preocupan los niños, los mayores que están solos, las mujeres que sufren maltrato, los sintecho o inmigrantes sin papeles, cuyas vidas puedan correr peligro. El mundo está lleno de pobreza y si bien nosotros podemos recurrir a una sanidad pública, cuantos otros no tienen esta posibilidad. Allí el virus será mucho más letal.

¿Cómo cree que nos influirá esta pandemia?

Quizás el parar y ver lo que tenemos a nuestro alrededor nos ayude a reflexionar y compartir este momento con los que convivimos. Esta pausa tendrá una gran influencia en cada uno y creo que el hecho de tener la muerte presente nos hará valorar mucho más la vida y disfrutarla plenamente. Lo material quedará en un segundo plano, lo que verdaderamente importa es la familia, la salud y el apoyo colectivo.

También tenemos que valorar a todas las personas que están trabajando estos días para que podamos llevar mejor este confinamiento y, sobre todo, a nuestro sistema sanitario y sus grandes profesionales, ellos son los héroes en estos momentos. Debemos cuidar nuestra sanidad, un pilar importantísimo en nuestra sociedad y al que todos los días les aplaudimos. Este acto también nos conecta con el mundo real y nos demuestra la importancia de la cultura, que es fundamental y no puede faltar en nuestras vidas. Nos está ayudando a sobrellevar mejor esta incertidumbre.

¿Cómo transcurre su día a día?

Sigo casi el mismo ritmo de siempre. Voy a trabajar todas las mañanas a la residencia y lo que cambian son las tardes, que me quedo en casa, aprovechando para reflexionar y poner en orden prioridades. Ocupo parte de mi tiempo en leer, pintar o escribir y a veces creo algún video en las redes para animar a la gente a hacer cosas.

¿Qué echa de menos?

Echo de menos muchas cosas: mi libertad, los abrazos, mi familia y mis amigas. Aunque las redes sociales son un adelanto y ayudan, no quitan lo físico. Al final, hay una pantalla de por medio y el ver a un ser querido y abrazarlo es lo más maravilloso del mundo. Añoro salir a dar un paseo o visitar alguna exposición que tanto me emociona.
Tengo la esperanza de que todo esto pasará, aunque la incertidumbre me inquieta. Sé que ya no seremos los mismos, que esta pandemia nos cambiará de algún modo, pero espero que nos ayude a crecer y vivamos más conscientes, valorando cada minuto que nos regala la vida, que solo hay una y es esta.

04 abr 2020 / 00:00
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