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LOS REYES DEL MANDO

Riviera: azul y negro

    ¿QUÉ es ‘Riviera’? ¿Una serie negra o un análisis profundo de las cloacas familiares? Toca la ambición humana, pero también su fragilidad. En esencia, pretende mostrar algunos lados oscuros del dinero. Y cómo la riqueza a veces envenena la vida. He vuelto a esta serie magnífica de Sky, que tan enérgicamente se anunciaba en Gran Bretaña e Irlanda este verano. Aquí, en Movistar, ‘Riviera’ despliega el lado más negro de la existencia sobre el azul brillante del Mediterráneo. Paredes encaladas, puertas de madera, persianas verdes moviéndose con una brisa apenas perceptible. Y azul, mucho azul. La belleza inmensa se vuelve terrible cuando John Banville, el guionista principal, nos enseña los círculos del infierno, con un suspense trazado con gran maestría. Y nos enseña también la muerte del magnate, Constantine Clios: una noche, el yate de un amigo en el que acude a una fiesta vuela por los aires en aguas monegascas, donde, se nos dice varias veces, los derechos de sucesión sobre las herencias no existen. Mientras, su mujer, la verdadera protagonista de la historia, la excelente Julia Stiles, asiste a una subasta de arte de en Nueva York y compra para su marido, de cuya muerte violenta no tiene constancia, un cuadro por el que siente especial predilección, y sobre el que pivotará gran parte de esta historia construida con la precisión de un relojero. ‘Riviera’, que podría tener una segunda temporada, es, sin embargo, un guión aparentemente cerrado, un suspense con todos sus ingredientes calculados de antemano. Es una producción de postín, como corresponde, quizás, a una historia que se mueve entre el lujo absoluto y auténticos torrentes de dinero. Hay en ‘Riviera’ una muestra magnífica de los intereses literarios de John Banville. El novelista irlandés, como alguna vez nos ha contado aquí en alguna entrevista reciente, apuesta por la fuerza inmensa de los lados periféricos del alma humana: esos lugares en los que crece la niebla, en los que la verdad y la mentira no están nítidamente separados. ‘Riviera’ es delicada y brutal, enseña la locura del exceso, el dolor inconsolable de la soledad, la herida profunda de la duda. Son ingredientes tradicionales de la novela negra, pero aquí se despliegan como las alas de una mariposa extraña y hermosa. Es, sobre todo, una serie de personajes femeninos. Las mujeres mueven los hilos de esta maraña, y los guionistas se han esmerado en su construcción. El vientre pútrido de algunos negocios no alcanza, en su descripción, la brillantez de las mujeres que bracean por alcanzar no solo la verdad, sino un poco de felicidad. La sombra de la impostura, de la mentira, de la vida falsa, se extiende como una mancha ante nosotros. Vemos crecer el mal, pero también la astucia. Y la venganza. Nada humano es ajeno a esta historia terrible, contada entre ocres y azules, acariciada por el sol y por la brisa. La muerte pende sobre todos los que aquí se mueven, la amenaza es constante. La familia Clios asiste a su propio funeral, se enfrenta al oscuro pasado entre columnas doradas y cuadros clásicos. Y al final, se escucha una frase que explica por qué las cosas son como son: “Nadie quiere que un triste adicto al dinero le llore en el hombro”. Extraordinaria.

    01 ago 2017 / 01:39
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