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Rogelio Groba: “Mi obra sólo es fruto de una libertad creativa completa”

“Los homenajes tienen, para mí, el valor de quien los otorga, no el de quien los recibe”

Ochenta años de vida plena, aún con una actividad incansable tras la composición de más de 600 obras y numerosas interpretaciones son, además de la admiración personal y profesional de todos los gallegos, el excelso balance de la carrera del maestro Rogelio Groba Groba. Hoy en Santiago y el 25 de octubre en Madrid la Sociedad General de Autores de España (SGAE) y la Fundación Autor propician sendos conciertos en homenaje al músico gallego, que serán dirigidos por su hijo, Rogelio Groba Otero.

¿Qué supone el homenaje tras tan dilatada carrera musical?

Es un orgullo que alguien se fije en mi trabajo y lo valore lo suficiente como para hacer un homenaje. Los homenajes tienen, para mi, el valor de quien los otorga, no el de quien los recibe. Y el hecho de que instituciones tan relevantes como la SGAE y la Fundación Autor consideren oportuna esa celebración no puede más que llenarme de orgullo. De cualquier manera, yo no escribo con la intención de obtener galardones, aunque los agradezca enormemente, sino para sacar fuera de mí todo lo que tengo dentro.

¿Cuál considera que ha sido su mujer momento profesional?

A esta edad podría permitirme el lujo de echar una mirada retrospectiva y quedarme con una parte de mi producción, pero aún en ese caso, debo confesar que aquellas composiciones que no tuviesen cabida en esa selección, cuando las escribí, me proporcionaron una total satisfacción. No sé si ha sido mi mejor momento profesional, pero el más productivo ha sido mi etapa coruñesa, en la que me adentré en los grandes géneros, algunos de los cuales aún no se habían cultivado en Galicia. Claro que no debería extrañarnos si tenemos en cuenta que esta etapa duró 38 años de madurez.

¿Cuál de sus obras tiene para usted un significado especial?

Como digo, todas mis composiciones tienen un significado especial para mí, cada una a su modo. Pero si me pides que destaque una de ellas quizás optaría por nombrar mi cantata Nova Galicia por lo que supuso como iniciación al cultivo de las grandes formas musicales, aunque de la misma manera podría nombrarte otra docena de títulos que considero relevantes, como la Gran Cantata Xacobea, el ballet Metaphoras, la suite Intres boleses, el concierto romántico Añoranzas, la sinfonía A heroína (extraída de la ópera María Pita. La fuerza de la libertad, y un largo etcétera. Pero insisto en que cada obra tiene su propia significación especial.

¿Qué sensación le produce el ser considerado, tras tanto esfuerzo y trabajo, como uno de los mejores músicos de la historia de Galicia?

Yo siempre tuve presente a la hora de componer una serie de principios éticos, morales y estéticos que me impulsaron a darle la máxima perfección a mi trabajo, pero nunca me preocupó lo que hicieron mis predecesores ni los que me sucedan. No sé si soy uno de los mejores músicos de la historia de Galicia, que sean otros los que califiquen mi trabajo después de escucharlo. Yo me conformo con haberlo realizado y con haber disfrutado cada minuto componiendo.

¿Sigue componiendo en la actualidad?

Sí. Acabo de finalizar una colección de seis sinfonías inspiradas en mis cinco óperas y en la cantata Nova Galicia, a la que he puesto el título genérico de O espello sinfónico. Y también una colección de cuarenta canciones de inspiración etnográfica a la que llamo As cantigas dos nosos devanceiros. Como ve, a pesar de mis años sigo con ánimos.

¿Qué cree que ha dejado sin hacer en su vida profesional?

No creo que haya dejado nada sin hacer porque mi pasión se ha concentrado en mi actividad compositiva. Tengo en mi catálogo casi 600 obras de la mayoría de géneros y de muy variadas estéticas que son el fruto de una libertad creativa completa. Han sido miles de horas de soledad en las que yo mismo he dirigido mi trabajo y en cada momento he escrito lo que yo he querido, sin cortapisas de ningún tipo. En ese sentido es en el que digo que no siento que haya dejado nada por hacer. En cuanto a otras facetas, como la de director o la de pedagogo, me siento satisfecho de la labor hecha al comprobar los frutos cosechados en esos campos.

¿Cuál de los géneros le ha gustado más y cuál le ha dado más satisfacciones?

Mi mayor satisfacción se ha producido siempre durante el proceso creativo de cada obra, pero si echas un vistazo a mi catálogo te será fácil advertir una cierta predilección por el género sinfónico. En estos momentos son 14 las sinfonías que he compuesto, a las que habría que añadir las óperas, algunas cantatas, un réquiem, varios conciertos y muchas otras producciones. Pero no por eso desecharía ninguno de los otros géneros que he cultivado, cada uno de ellos me ha proporcionado sus propias satisfacciones. Lo que sí te puedo decir es que en estos tiempos de sobreinformación es muy difícil mantener una actitud estética personal y no dejarse influir por corrientes que más parecen querer alejar al individuo de la música que acercarlo a ella; resulta muy complicado mantenerse leal a un concepto creativo propio que, en mi caso, consiste en huir de la cosificación musical y aportarle al público la visión humana que intento transmitir con toda mi producción. Para lograr eso ha sido necesario dotarme de una fuerte dosis de convicción y de sentimiento.

30 sep 2010 / 02:58
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