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El rupturismo vuelve al follón

La disputa del escaño que dejaría Manolo Lago de Común da Esquerda y que ocuparía Mariló Cancedo de En Marea, lleva a la podemista Luca Chao a hablar de ataque democrático

Desenmarañar la madeja del rupturismo en Galicia se está convirtiendo en tarea titática porque sus problemas siguen enredados en sus listas pese a que la unidad del proyecto hace meses que saltó por los aires y en estos momentos circulan cada uno por su lado. Ahora el conflicto está en la posibilidad de que el diputado próximo a Esquerda Unida Manolo Lago, economista y profesor universitario, pase a desempeñar un cargo de responsabilidad en el Ministerio de Trabajo con lo que al correr la lista su escaño sería ocupado por la exdecana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidade de A Coruña Mariló Candedo, persona afín a Luís Villares e integrante de En Marea.

El espacio político rupturista, así denominado por poner en cuestión el consenso tejido en torno a la Constitución Española de 1978, se presentó unido bajo la marca de En Marea a las elecciones gallegas celebradas el 25 de septiembre de 2016. Es decir, en la cita con las urnas la alianza de Podemos, Anova y Esquerda Unida logró colocarse como segunda fuerza en el Parlamento gallego por detrás del PPdeG -que con Alberto Núñez Feijóo se hizo con la mayoría absoluta- pero el liderazgo de su candidato a la presidencia de la Xunta Luís Villares siempre estuvo cuestionado por parte de los socios del proyecto.

Así, las escaramuzas internas para derribar al líder, que no formaba parte del aparato de ningún partido y que había sido llamado por Anova para ser el referente, fue una constante.

En la batalla interna -que Villares resistió arropado por grupos de personas independientes ligadas a las mareas municipalistas, miembros de escisiones de la propia Anova, o representantes de otros colectivos menores como los Ecosocialistas- Podemos y Esquerda Unida acabaron por dejar el proyecto e impulsar una marca propia, que en las dos últimas elecciones generales logró situar en las Cortes a Yolanda Díaz y Antón Gómez-Reino.

Mientras, Anova, debilitada por sus propias luchas intestinas, quedó en tierra de nadie y optó por no presentarse a los comicios del pasado 10 de noviembre, al igual que hizo En Marea.

Aunque las últimas elecciones generales dejaron en evidencia que existían tres proyectos distintos en el mismo espacio rupturista -Unidas Podemos, Anova y En Marea- en el Parlamento de Galicia la formación morada, Esquerda Unida y el partido fundado por Xosé Manuel Beiras siguen aliados bajo la denominación de Común da Esquerda, excluyendo a los tres diputados afines a Luís Villares que ahora forman parte del Grupo Mixto.

Con esta situación de fractura abierta o medio fractura asentada desde junio del pasado año 2019 nadie esperaba que rebrotase el conflicto entre los antiguos socios hoy enfrentados. Pero, las listas con las que concurrieron a las elecciones gallegas de 2016 estaban trenzadas de militantes de distintas corrientes y familias internas. Por eso, la baja de Manolo Lago, afín a EU, y que debilitaría a Común da Esquerda, reactiva los enfrentamientos ya que la siguiente persona de la candidatura de A Coruña es Mariló Candedo, cuya entrada en el hemiciclo reforzaría a En Marea con un quinto escaño.

La diputada de Podemos y viceportavoz de Común da Esquerda, Luca Chao, tuvo ayer palabras mayores para tratar de poner coto a esta situación y aseguró que, de darse, constituiría "un ataque democrático". Aseguró que le preocupa mucho que "una persona cogiese un acta que no le corresponde". "Imaginemos el caso de que, por avatares políticos, un acta del BNG fuese cubierta por una persona del PSOE. Eso a cualquiera le parecería una aberración en términos democráticos", abundó. En el caso de la marcha de Lago, prosiguió, se estaría "ante un escenario idéntico" porque hay dos partidos diferentes y que una persona de otro partido o de otro grupo parlamentario fuese a ocupar el acta que nos corresponde nos parecería un ataque demorático", zanjó.

En todo caso, aunque en principio se barajó la posibilidad de que con un escaño más En Marea dejaría el Grupo Mixto para constituir uno propio, ayer esa posibilidad se desvaneció tras las consultas al Reglamento de la Cámara ya que aunque cumple el requisito de los cinco escaños no cumple el otro que requiere que se constituya dentro de los cinco días siguientes a la constitución del Parlamento.

Villares declinó, por ahora, entrar en la polémica. Pero, la respuesta queda pendiente.

14 ene 2020 / 00:00
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