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Tercerasvías

    LA displicencia con que el presidente del Gobierno despachó desde Japón la propuesta del líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, de explorar una tercera vía para resolver la cuestión catalana reciente dividida entre el referéndum de autodeterminación para lograr un Estado propio y la decisión del Ejecutivo de no moverse un ápice del status quo actual, no contribuye a sosegar los ánimos ni a lograr una mayor complicidad del socio de Artur Mas si lo que se pretende es acentuar las diferencia en el seno de la coalición nacionalista. Afirmar como ha hecho Rajoy que "yo no sé exactamente en qué consiste la tercera vía", es un desplante innecesario cuando se necesita mano izquierda para explorar soluciones a un conflicto que sea cual sea el resultado y la forma en la que se solucione supondrá algún tipo de cambio. Que el acuerdo sirva para una o varias generaciones dependerá de la altura de miras de los negociadores y de su capacidad para aflojar las tensiones territoriales.

    Terceras vías en Cataluña hay muchas y por supuesto que Rajoy las conoce. Está la tercera vía confederal de Duran Lleida que rechaza incluso el partido de Artur Mas, centrado en el Estado propio dentro de Europa y en la celebración de la consulta o de las elecciones plebiscitarias. Está la tercera vía federal que proponen los socialistas catalanes que implica una reforma constitucional de la que el partido en el Gobierno y el propio Ejecutivo no quieren ni oír hablar y que ha despertado críticas internas dentro del propio PSOE. Y está incluso la tercera vía que propone el PP catalán cuando pide que no se toque la Constitución, pero que se explore una salida que tenga en consideración el artículo 2 de la Constitución que diferencia entre regiones y nacionalidades. Y está la tercera vía que tendrá que arbitrar el propio Gobierno porque sin apartarse de la Constitución y de las leyes que impiden la celebración de referendos que no estén organizados por el propio Ejecutivo, Rajoy tendrá que concretar en qué consiste el diálogo sin límites que ha ofrecido a Artur Mas, porque ese diálogo exige transacciones, y cada vez son más frecuentes las peticiones para que diga cuál es su oferta y para que comience a hacer pedagogía y demostrar hasta donde está dispuestos a llegar para que se cumpla su objetivo de hacer "una Cataluña española y una España catalana".

    Periodista

    07 oct 2013 / 00:00
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