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las instantáneas··lOS VERTIDOS RADIACTIVOS

Veinticinco años de la lucha contra el ‘Scheldeborg’

Solla y otros dos ecologistas consiguieron encadenarse a otro carguero ·· Vázquez Fouz participó en 1993 en la conferencia que prohibió los vertidos al mar

"Pilar, tienes que trasladarte esta noche a Amsterdan. Te toca cubrir la información de los vertidos en la fosa atlántica". La orden la recibía de José Manuel Orriols que, en aquel momento, dirigía accidentalmente el centro de TVE en Galicia. A pesar de encontrarme de vacaciones en Alemania (era agosto de 1982), no lo dude. Allá me fui.

Después de esperar dos horas en el aeropuerto de Amsterdam llegó la expedición gallega integrada por el entonces alcalde de Moaña, Xavier Abalo; el gran maestro del periodismo, ya desaparecido, Segundo Mariño; el cámara de TVE, Ramiro Villaverde, y el representante de Adega, Modesto Solla (en el puerto francés de Cherbourg se unió el diputado socialista José Vázquez Fouz). En compañía de dos gráficos de Inglaterra y Alemania nos fuimos a las dependencias de Greenpeace en una furgoneta de esta organización que nos recogió a la salida del aeropuerto.

Expectantes, se nos informó que embarcaríamos en el Sirius a la mañana siguiente. El barco, que procedía de Rotterdam, estaba fondeado fuera del puerto de Ostende porque tenía prohibido acercarse a las costas belgas.

Hasta las cinco de la mañana nos ofrecieron una habitación para dormir, o caminar por la ciudad, y elegimos esto último. Pero el sueño pudo con nosotros y acabamos regresando al local para descansar en las colchonetas, donde las micciones de los múltiples gatos habían dejado una huella muy profunda.

Los mismos colchones nos acompañaron en la furgoneta en nuestro viaje a Ostende donde embarcamos en un remolcador que nos trasladó al Sirius. Allí los ecologistas de Greenpeace nos recibieron, y ya mareada, recibí la primera información de la travesía.

El Canal de la Mancha es un mar muy bravío para nuestra falta de experiencia marinera, que se agravó con un fuerte temporal que provocó el mareo de toda la tripulación. Sólo se libraron el capitán, el radiotelegrafista y Modesto Solla.

Pero lo importante era buscar el carguero holandés que llevaba varios días vertiendo en la fosa atlántica muchas toneladas de residuos radiactivos, a pesar de que alegaban que eran de media y baja intensidad.

Con dos días de navegación, ya muy cerca de la fosa, la tripulación (incluidos nosotros los gallegos), nos turnábamos, prismáticos en mano para localizar el Scheldeborg, lo que ocurrió tres días después. La primera reacción de Xavier Abalo fue ponerse una sudadera con una gran bandera gallega y comenzar a gritar contra el carguero pidiendo que pararan los trabajos.

"Foi unha experiencia persoal importante, políticamente cunha profundidade de certa consideración por canto estábamos alí pendientes dos medios informativos que estaban transmitindo unha acción, non só polo que significaba para Galiza, senón para xerar unha opinión europea", recuerda Xavier Abalo.

A partir de ese momento, las 6 zódiacs de la organización ecologista trataron, mañana y tarde, de entorpecer los trabajos de lanzamiento de bidones al mar situándose debajo mismo de la pluma de la grúa a punto de soltar el bidón. Unas tareas en las que siempre participaban Modesto Solla, Xavier Abalo y, en algún momento, José Vázquez Fouz.

Y así tres días, hasta que en el atardecer del domingo aparecieron los dos pesqueros gallegos Pleamar y Arosa I, lo que de verdad nos emocionó. Desde el Sirius se lanzó una bengala roja para darle la bienvenida, y, poco después, se desarrolló un acto muy emotivo. Desde la megafonía de la embarcación ecologista, enfocada hacia el Scheldeborg, se pidió a su capitán que parasen unos trabajos que estaban haciendo mucho daño al mar. Con el fondo de la novena sinfonía de Beethoven, Xavier Abalo, en nombre de los alcaldes de la costa gallega y en nombre del mundo ofreció un discurso cargado de sentimiento y mucha preocupación. El capitán contrario respondió que, por aquella tarde, paraban los vertidos.

Entonces, desde el Sirius se lanzó un ramo de flores al mar que habían traído desde Galicia los pesqueros, en donde viajaban el entonces alcalde de Vigo, Manuel Soto, que a pesar de un fuerte mareo, también pidió el cese de los vertidos. Allí también estaban los concejales vigueses María Arán y Francisco García, el escritor Alfredo Conde, y un gran número de compañeros de profesión. Con algunos intercambiamos barco.

Regresamos en el Pleamar a Vigo, donde miles de personas acudieron al puerto a recibir el pesquero y a la expedición que habían hecho posible la hazaña de denunciar una actividad ilegal que estaban llevando a cabo algunos países europeos poniendo en peligro el medio marino. Una denuncia que el pueblo comprendió y apoyo. Personalmente, me correspondió informar para TVE y Radio Pontevedra (SER). Hecho que me llena de satisfacción y orgullo.

EL VUELCO DE LA ZÓDIAC

Imagen y premio para Villaverde

"Ó domingo, despois de comer, volvemos coas zódiacs a molestalo cargueiro que estaba tirando bidóns por ambas bandas" recuerda Ramiro Villaverde que, aquella tarde, recogió las imágenes por las que recibiría el Premio Nacional de Reporteros Gráficos. "Ó mar estaba como un plato, e as zódiacs do Greenpeace poñíanse debaixo dos bidóns para impedir a descarga. Nun momento calcularon mal, non sei si os da grúa ou o do Greenpeace, pero o bidón pegoulle na proa da embarcación neumática e saltaron despedidos o mar mentres a náutica deu unha gran volta de campana. Non os matou de milagre" explica Villaverde. Aquel fue el último bidón de la tarde, por los vertidos se paralizaron.

EN EL MUNDO

Las llamadas de la prensa de Europa

Cada día, en el Sirius se recibían decenas de llamadas de los medios informativos de España y Europa para que les informáramos de lo que estaba pasando en pleno Altántico; en algunos casos, las llamadas por telefonía (de aquella no había móviles), se producían de día o de noche, lo que nos tenía totalmente exhaustos.

En el barco animaba la atención ciudadana

En el barco recibíamos con mucha alegría la atención con la que los ciudadanos, sobre todo en Galicia, seguían las protestas en la fosa atlántica y agradecíamos las llamadas de apoyo. También allí nos llegaban informaciones confusas de la consignataria del carguero que a veces aseguraban que dejaban de verter. No era así.

09 sep 2007 / 00:00
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