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Michel Camilo Pianista y compositor de jazz latino

"Me volví jazzista cuando escuché a Art Tatum en un ‘show’ de radio"

Michel Camilo (Santo Domingo, República Dominicana, 1954), ese pianista vivo reflejo del jazz latino con raíces en la Juilliard School neoyorquina, tuvo la fortuna de recibir un Grammy por su registro Why not!, cuando ya su evolución estaba definitivamente asentada por sus especiales en los MIDEM de Cannes o la presentación a lo grande en el Carnegie Hall, en forma de trío. El paso por nuestro país comenzará a tener momentos irrenunciables como el trabajo mano a mano con Fernando Trueba, para Calle 54, muestrario fílmico de pura descarga de sonoridades latinas. Similares afinidades alcanzarán un punto de gracia con el guitarrista flamenco Tomatito, con un par de registros que resultarán un producto de excelente mestizaje o una gala de postín en la Sala Galileo Galilei, para dar cabida a la presentación del trabajo Spain. Top mundial del jazz latino, Michel Camilo aterriza hoy (21.00 horas) en el Auditorio para ofrecer su único concierto en Galicia.

Será interesante comenzar por recordar la experiencia compartida en el proyecto Calle 54, ¿podría contarnos algunos detalles de interés?

El proyecto Calle 54, de Fernando Trueba, fue maravilloso, una gran película puesto que es un documento histórico. Realiza un gran retrato de lo que en ese momento era el jazz latino, convirtiéndose en un gran movimiento a nivel mundial. Lo bonito de esta película fue que también fue un encuentro de distintas generaciones entre los que ya no están y los que todavía estamos. Fue una gran celebración, cada día se grabó un artista diferente, y nos apoyamos unos a otros. La verdad es que fue una maravilla el encuentro completo, con momentos muy divertidos, como cuando pasaba Santiago Segura. Además, Fernando Trueba utilizó diferentes colores y ángulos para cada artista. La película es increíble.

El encuentro con el guitarrista flamenco Tomatito, ¿fue casual o premeditado?

Fue un destino que se cumplió. Ambos habíamos coincidido en un festival en Madrid a principios de los 80, y sin embargo no nos conocimos en esa ocasión. Fue años después, cuando el grupo Ketama me invitó a coproducir su disco Pa gente con alma, en Madrid. Y Tomatito siempre estaba allí, aunque no sale en el disco. Fue ahí donde nos hicimos amigos, y tres años más tarde, en el Festival de Jazz de Barcelona, durante un encuentro, tocamos algumos temas juntos y la reacción del público fue increíble. Y ahí nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo juntos. Y empezamos en Suiza, Japón... A nivel mundial la repercusión fue impresionante, y 20 años después seguimos haciendo cosas juntos.

¿Qué importancia tuvieron en su carrera galardones como los premios Grammy, Emmy, MIDEM...?

Todos ellos son premios que animan a uno a seguir hacia delante, a seguir creando, a seguir desarrollándose como artista. Los premios son como un trampolín, proyectan tu carrera a nivel mundial y te dan una una visibilidad inmensa.

¿Puede contarnos cómo es su relación profesional y personal con otros pianistas como Bebo Valdés, Chano Domínguez, Eliane Elías, Danilo Pérez o Gonzalo Rubalcaba?

Uno aprende muchísimo con ellos, es una dicha poder haber compartido con todos ellos. Con Bebo compartí la película Calle 54, además de actuaciones en otros muchos lugares. Con Chano somos amigos desde hace muchos años, lo conocí a través de Fernando Trueba, y a Eliane la conozco desde que llegué a Nueva York, y todavía nos seguimos viendo. Con Danilo compartimos muchas veces escenario y hay muy buena amistad. Y a Gonzalito lo conocí en un festival en Berlín, en 1987, y seguimos siendo muy amigos. Además, tanto Chucho Valdés, Gonzalo Rubalcaba y yo participamos en el documental Playing Lecuona. En definitiva, somos una gerenacion de pianistas que nos llevamos muy bien y que hemos creado un movimiento de jazz latino a nivel mundial.

Y ya en el ámbito puramente jazzístico aparecen Bill Evans, Art Tatum, Oscar Peterson o Chick Corea, entre otros.

Me volví jazzista cuando escuché a Art Tatum tocar en un show de radio que tenía mi primo. Tenía 14-15 años, y en ese momento estaba estudiando piano en el Conservatorio Nacional de Música. Tenía una técnica apabullante y un dominio absoluto de las armonías. Me entero que se llama jazz y es música de improvisación, lo cual también me atrajo un montón porque yo soy compositor desde los seis años. Y luego me fui empapando de todos los grandes: Oscar Peterson, que es de la misma escuela que Art Tatum; Phineas Newborn, que mucha gente no lo menciona pero que fue un genio; o Bill Evans, uno de los grandes. Y más adelante, en mi primera visita a Nueva York, en 1976, descubro la música de Chick Corea, Herbie Hancock y Keith Jarrett.

¿Cómo definiría su estilo y el magisterio que ha seguido desde sus años de formación?

Siempre digo que mi etilo es como si fuera un triángulo, ya que tiene tres ángulos: la música clásica, el amor por el jazz y la improvisación, y mis raíces, la identidad latina. Y dependiendo de la pieza y del repertorio predomina uno u otro. Pero lo que me encanta es el riesgo y ampliar horizonte, no dormirme en los laureles y dar todo por la música.

Cuenta con un amplio catálogo discográfico conseguido por años de evolución intensamente trabajado. ¿Cuáles cree que merecen una atención especial?

Mi discografía es bastante amplia. Tiene ya 25 volúmenes bajo mi nombre, y todos son mis favoritos. No obstante, sí subrayaría Live at Blue Note, un disco doble que ganador de un Grammy. Este disco me dio la opción de estrenar una nuevo repertorio y también de visitar algunas de mis piezas emblemáticas. También subrayaría los tres discos al piano solo, el tercero de ellos fue grabado en directo más recientemente en The Queen Elizabeth Hall, en Londres. Es mi único disco de piano solo grabado en directo y en formato de Big Band. Fue una noche maravillosa, llena de sentimientos. Y también subrayaría el disco más reciente de mi carrera, Essence, un trabajo que cierra una etapa en mi vida, un disco lleno de energía y versiones nuevas, y de cuyo resultado estoy muy satisfecho.

15 feb 2020 / 00:00
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