Biow y el exposoma: una aproximación basada en evidencia para entender el bienestar

Los seres humanos dedican aproximadamente un tercio de la vida al descanso, el sueño es un proceso biológico esencial para la recuperación física, el equilibrio metabólico y la función cognitiva. Por esto, uno de los lugares en el que más tiempo se pasa es en el dormitorio, y algo que se ha ignorado durante muchos años es que podría ser uno de los entornos más determinantes para la salud.

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Durante décadas, la salud se ha explicado casi exclusivamente desde la genética. Sin embargo, cada vez más investigaciones coinciden en que no es solo el ADN lo que determina el bienestar, sino el conjunto de factores ambientales a los que se está expuesto a lo largo de la vida: lo que se conoce como exposoma. Un concepto que engloba desde la exposición ambiental hasta los hábitos personales, incluyendo aspectos tan cotidianos como el entorno respirable (sobre todo en interiores), la alimentación, la luz artificial o incluso los materiales que se manipulan a diario. Y, lo más relevante: es modificable.


Durante las horas de sueño el cuerpo activa sus procesos de reparación más importantes: la renovación celular, la regulación inflamatoria y la reparación del daño oxidativo, pero estos dependen directamente del entorno respirable y de las condiciones normalmente inperceptibles que rodean a las personas mientras duermen.

Teniendo esto en cuenta, la tecnología de Biow, desarrollada en España, busca intervenir en el entorno como biomodulador para optimizar estos factores, transformando el dormitorio en una Cámara Bioenergética Antioxidante, reduciendo la presencia de nanopartículas y biotoxicidad, generando plasma atmosférico frío a través de un flujo laminar continuo. Cómo resultado el entorno modificado termina cargado con oxigeno enriquecido, es decir, con el doble de energía que el oxígeno normal (22kcal/mol2). Esto el cuerpo lo percibe a través de la respiración y la piel.

Desde el punto de vista científico, es relevante destacar que se han llevado a cabo investigaciones en colaboración con instituciones académicas. Un ejemplo es el trabajo conjunto entre la Universidad de Oviedo, el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA–HUCA) y Biow, en el que se analizan los efectos de determinadas condiciones ambientales sobre biomarcadores relacionados con la energía celular y el estrés oxidativo. Los resultados publicados en este contexto apuntan a que la mejora de ciertas variables del entorno podría asociarse con cambios en procesos celulares vinculados a la producción energética y los mecanismos antioxidantes. No obstante, como en cualquier campo emergente, estos hallazgos deben interpretarse dentro de su contexto experimental y seguir siendo validados mediante estudios adicionales.


Factores silenciosos que afectan la salud cada día

Las personas están expuestas diariamente a factores ambientales, que, aunque imperceptibles, influyen directamente en el organismo. Más allá de las emisiones visibles, el entorno cotidiano está cargado de tóxicos invisibles: disruptores endocrinos en productos diarios, radiación de dispositivos, exceso de luz azul y, especialmente, una baja calidad del aire interior.

Estos factores contribuyen a lo que los expertos denominan carga tóxica acumulativa, generando un entorno inflamatorio en el organismo que afecta directamente a procesos clave como la regeneración celular, la función inmunológica o el equilibrio hormonal.


“Factores como el estrés oxidativo y la inflamación de bajo grado son hoy marcadores centrales del envejecimiento biológico y están directamente condicionados por el entorno en el que vivimos. Cuando el aire que respiramos está enriquecido y tiene la energía adecuada, nuestras células pueden renovarse mejor durante la noche, favoreciendo un sueño más profundo, una mayor vitalidad y ayudando a que estos procesos celulares de forma más eficiente”

Pedro Llana, presidente de Biow.

La tecnología de Biow, en este contexto, se ha enfocado en desarrollar como principales pilares: modificar el entorno respirable, reduciendo la presencia de partículas y biotoxinas, ayudando a disminuir la exposición a contaminantes invisibles; en optimizar la energía celular, favoreciendo la eficiencia mitocondrial y la producción de ATP, clave para mantener la vitalidad y reducir la fatiga, y en la reducción del estrés oxidativo, uno de los principales motores del envejecimiento y del deterioro celular, directamente relacionado con el entorno inflamatorio.

La gran revolución en salud no está en tratar enfermedades, sino en prevenirlas. Y para ello, el control del exposoma es fundamental. Tecnologías como Biow representan un cambio de paradigma de la medicina reactiva a la preventiva, del tratamiento al mantenimiento del bienestar, es una revolución en el cuidado personal a corto, medio y largo plazo: al crear un entorno pro-regenerativo para potenciar el recambio celular durante la noche también se potencia la regeneración de forma localizada sobre la piel, son cambios que no solo se nota por dentro sino también son perceptibles por fuera.

Porque, en un mundo donde la química cotidiana, la exposición ambiental y los tóxicos diarios son inevitables, la clave no es eliminarlos por completo, algo imposible, sino compensar su impacto.


La evidencia científica es clara: el entorno determina gran parte de nuestra salud. El aire que respiramos, la calidad del descanso y la suma de pequeñas exposiciones diarias configuran un ecosistema interno que puede favorecer, o perjudicar, el bienestar.

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