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Ministro de cultura

César A. Molina: "Esta será la legislatura del AVE para Galicia"

“Hay dos cosas que me hubiera gustado ser: director de cine y arqueólogo. Quizá por eso soy poeta”

LUIS POUSA• SANTIAGO   | 24.02.2008 
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César Antonio Molina, ministro de Cultura

El ministro de Cultura, César Antonio Molina Sánchez (A Coruña, 1952, casado: una hija; licenciado en Derecho por la USC y en Ciencias de la Información por la Complutense; escritor), está totalmente convencido de que "viajaré en AVE desde Madrid a Galicia con el presidente Touriño antes de que finalice la legislatura. Dice el PP que hasta el 2016 no habrá AVE en Galicia, que nadie dude de que si ellos gobernasen sería así, pero como vamos a gobernar nosotros, traeremos el AVE antes de que acabe la legislatura y la luz de la Torre de Hércules brillará. Esta será la legislatura de las infraestructuras para Galicia".

_ ¿Qué ha significado el cine para usted?

_ Dirigí durante cinco años el cine club de la Asociación Fotográfica Compostelana. Fue muy importante en el mundo universitario de finales del franquismo, porque, además, el dinero que recaudábamos ayudó a sacar a muchos compañeros de la cárcel -y pagar multas- detenidos por manifestarse. Soy cinéfilo e hice crítica de cine. Hay dos cosas que me hubiera gustado ser, y quizá por no haberlas sido soy poeta: director de cine y arqueólogo. Tengo una gran filmoteca y una gran biblioteca, parte de la cual ya está aquí, en la Diputación de A Coruña. Son 20.000 libros, que llegarán hasta 50.000 ó 60.000 en los próximos años.

_ ¿Tiene una gran filmoteca?

_ Sí, más de 3.000 películas. Cuando estudiaba en los Dominicos, ponían películas los fines de semana. Quizá les deba a ellos esa afición. He crecido con Bergman, Passolini, Polansky, Houston, Visconti, Romeur, Truffaut, Godard. Aunque soy más de Truffaut que de Godard. Eso lo he tenido siempre muy claro.

_ ¿Qué película vio más veces?

_ Según qué época. En los últimos tiempos la que más he visto es Vértigo, de Hitchcock. Una obra maestra. Hay un pasaje en las secuoyas, con Kim Novack y James Stewart, que me estremece cada vez que la veo. Mi actriz favorita es Kim Novack; para mí fue un gran amor. El baile de la película de El gatopardo de Visconti es extraordinario. Tanto es así que visitamos el palacio donde se rodó en Palermo. En el cuarto tomo de mis memorias hay un capítulo dedicado a Palermo y centrado en Lampedusa y Visconti. Dublineses, de Houston. Hay muchas. La aventura, de Antonioni, otra de las grandes películas, a la que yo le dediqué un libro de poemas, Últimas horas en Lisca Blanca. También tengo que decir, porque así lo pienso, que Víctor Erice es uno de los grandes directores; El sur me parece escalofriante. Por supuesto, Buñuel, que me acompañó a Siria para que viera el lugar donde existió el Simón de Simón del desierto. Luego están Amenábar, Almodóvar, Medem con Los amantes del Círculo Polar, Isabel Coixet e Icíar Bollaín. En fin, siento que las ciudades pierdan salas, caso de Santiago, con el Yago o el Principal, o de A Coruña, con el París o el Avenida, porque el cine como se disfruta es en pantalla grande.

_ ¿Va al teatro con frecuencia?

_ Acabo de ir a ver El rey Lear en el Centro Dramático Nacional. Cuando llegué a casa cogí el libro de Harold Bloom sobre Shakespeare, para releer el texto sobre Lear, y tiene razón: cualquier puesta en escena de Lear es derrotada por el texto, y eso que la versión del Centro Dramático Nacional es extraordinaria. Lear es Dios, y Dios le exige a los hombres no sólo que lo quieran, sino que le deben demostrar que lo quieren y no le permite a nadie que no le demuestre que lo quiere. El drama con las hijas es tremendo. Le dije a mi hija, Laura, que cuando termine la campaña electoral la iremos a ver, para que ella vea que es Cordelia, que yo no soy Lear, pero que la quiero como Lear a Cordelia al final de la obra. Soy un admirador del teatro, y en Londres y en Italia he recorrido muchos teatros.

_ Con el salto a la política, ¿usted regresa adonde no estuvo?

_ Cuando naces ya eres un ser político y todos hacemos política, cada uno desde donde está. Algunos, en algún momento, piensan que pueden ayudar a mejorar la vida de sus conciudadanos. Eso me ha pasado a mí.

_ En 'Derecha e izquierda', Bobbio recoge una cita de Claudio Magris en la que éste dice que quizás "el hombre es malvado", pero hay que "ayudarle con todos los recursos posibles, aún con los más prosaicos, incluidos la asistencia sanitaria y la pensión". ¿Está de acuerdo?

_ Conocí a Bobbio, y Claudio Magris es uno de mis grandes amigos, con el que he estado muchas veces, junto con mi mujer, en su casa de Trieste. Magris fue durante una legislatura senador. Diría que algunos hombres pueden serlo y debemos tratar de evitar, a través de la razón, que lo sean. En mi universidad, la Carlos III, el lema es: El hombre no es malo para el hombre, sino que el hombre es bueno para el hombre. Cambiando lo de Hobbes. Y yo lo creo.

_ ¿El bienestar social es uno de sus objetivos políticos?

_ Pocos partidos como el PSOE trabajaron y trabajan en defensa de los derechos de las personas, de su vivir digno y su morir digno, que algunos y algunas se empeñan en hacerlo terrible.

_ ¿Que proporción tiene el factor cultural en la formación de capital humano?

_ La cultura es la identidad de un país, y si algo somos los españoles y los hispanoamericanos, somos grandes creadores de cultura. Pero, por otra parte, es una industria: enseñanza, cine, periodismo, televisión, tantas cosas. Debemos mantener esa industria y ayudarla, igual que ayudamos a la pesca, a la agricultura o la industria. No somos los únicos. Francia le da al cine más de 300 millones de euros, y algo similar hacen Italia, Alemania... España es un país plurilingüístico, y en esto Zapatero ha estado en la vanguardia siempre, y hace lo que nadie ha hecho por entenderlo, respetarlo y apoyarlo.

_ ¿Cómo se explica que siendo la legislatura en que menos víctimas por terrorismo ha habido, éste acaparase el debate?

_ El PP no asumió su derrota, provocada, entre otros motivos, por sus mentiras sobre los atentados del 11-M en Madrid, queriendo hacer pasar por ETA lo que no era ETA. Los populares llevan cuatro años de campaña utilizando el terrorismo, una cuestión de Estado, como elemento de ataque al Gobierno. Cuando el presidente Zapatero estuvo en la oposición siempre ayudó al PP. Es deber de cada gobernante intentar acabar de una vez por todas con la lacra del terrorismo. Ha sido una legislatura donde prácticamente se ha desmantelado a ETA, porque nuestra Policía y nuestra Guardia Civil son extraordinarias y porque los ministros, ahora Rubalcaba, son gente experimentada y adecuada. La Francia de Sarkozy ha tenido esa visión de Estado que le ha faltado a la oposición, y apoyó en todo momento a España. Los del PP pensaron que por ese camino iban a ganar votos, pero comprobarán que el pueblo no se deja engañar por esa campaña de deslealtad hacia el Gobierno de España.

_ ¿La próxima legislatura espera que sea distinta?

_ Espero que sea distinta. En lo que a mí me ha tocado ver, no me ha gustado esa pelea permanente, esos insultos, esa agresividad. Me causaron verdadero estupor. En esa Cámara que representa a todo el país deben estar personas más sensatas. He oído cosas que ni siquiera las había oído en el lugar más bajo por el que alguna vez haya podido yo pasar. Espero que el pueblo español castigue a quienes no han sabido comportarse como las normas de urbanidad mandan.

_ ¿Le sorprendió la actitud de la conferencia episcopal?

_ Como persona que estudió en colegio de curas, me sorprendió que unas personas que tienen entre su rebaño a gentes de derechas y de izquierdas, y que su doctrina es espiritual, manifiesten su apoyo a un partido político frente a otro, y opinen de temas que no les corresponden. Este Gobierno ni ninguno de sus ministros se ha expresado sobre la doctrina de la Iglesia. Jamás hemos debatido sobre la credulidad o el ateísmo. Este ­Gobierno ha tratado maravillosamente bien a la Iglesia, y ha mandado al Vaticano al mejor embajador posible, Francisco Vázquez, con el que yo he estado en Roma varias veces, y he visto lo bueno y lo mucho que ha hecho, y lo que han mejorado esas relaciones. Que en Navidad saquen a la calle a miles de personas para apoyar a un partido, es indigno de una comunidad que tiene más de 2000 años de historia, es sabia y debería mantenerse al margen no de lo humano, pero sí de la votación. En este país, el Estado es aconfesional, y subvenciona a la Iglesia católica. El Ministerio de Cultura invierte mucho dinero en la conservación de las catedrales, que son un gran patrimonio común y corresponde a todos los españoles.

_ ¿Cómo va lo de la candidatura de la Torre de Hércules a ser Patrimonio de la Humanidad?

_ Una ministra de Educación y Cultura del PP le contestó al alcalde socialista Francisco Vázquez, que reiteradamente le pedía que luchara ante la Unesco para que la Torre de Hércules fuera Patrimonio de la Humanidad, "olvídate, porque jamás lo será". Asimismo, el Gobierno de la Xunta del PP nunca apoyó a la Torre de Hércules. Mi llegada al Ministerio de Cultura ha supuesto que no sólo la petición cursada en su día por el Ayuntamiento de A Coruña a la Unesco fuera atendida, sino que fuera inmediatamente tomada en cuenta, en colaboración con el actual Gobierno gallego. Ahora estamos en la recta final, para que en la primavera de 2009 la Torre de Hércules, el faro romano más antiguo del mundo, sea Patrimonio de la Humanidad. Por eso me causa estupor ver a algunos que no han hecho nada por la Torre corriendo a fotografiarse delante de ella.

_ ¿La Cidade da Cultura será puente entre las dos orillas del Atlántico?

_ Los vínculos de España y de Galicia con Iberoamérica y Estados Unidos son fundamentales. La Cidade da Cultura fue un proyecto iniciado por otro ­Gobierno, que el presidente Touriño se encontró y tomó la mejor decisión que se podía tomar. Lo importante ahora es buscarle contenidos y llenar de ideas esos edificios, lo que cuesta mucho dinero. En eso es lo que está tratando de ayudar el Ministerio de Cultura y en esos vínculos con Iberoamérica. Hay alternativas. El presidente Touriño cuenta con el apoyo del presidente Zapatero y de otros ministerios.

EL PERFIL

“Álvaro Cunqueiro cocinó para mí”

¿De qué equipo de fútbol es?

Bueno, no soy un gran aficionado a los deportes. Mi deporte es la literatura, la lectura, el cine, la música, pero todas las semanas pregunto por cómo va el Deportivo, y unas veces me alegro y otras me alegro menos. Por lo tanto, soy del Deportivo.

Arsenio dice que no todo va a ser cultura. ¿Usted qué opina al respecto?

La cultura y el deporte tienen que conjugarse. Una de las cosas que yo he hecho nada más llegar al Ministerio de Cultura es firmar acuerdos con el Real Madrid, Atlético de Madrid y Barça –tenemos pendiente de firmar con el Deportivo– para difundir la lectura. Fuimos a algunos partidos, nos fotografiamos con los jugadores de los equipos con libros en la mano. Es muy importante que esa imagen masiva de los deportistas con libros cale en los seguidores, en el sentido de que lectura es algo fundamental en la formación del ser humano, pues da una conciencia crítica y espiritual. Soy muy consciente de que el deporte es un gran medio de difundir la cultura.

¿Un ministro puede conciliar la vida familiar con el trabajo?

A un amigo mío, Ignacio Buqueras, que lleva mucho tiempo trabajando por el cambio de los horarios, me ha llamado muchas veces por ello, y yo siempre le digo que desista de insistir, porque conmigo lo tiene perdido. Pues si bien es cierto que le deberíamos dedicar más tiempo a la familia del que le dedicamos, la responsabilidad que tenemos los ministros es tan grande sobre tantas familias, sobre todos los españoles, que debemos hacer ese sacrificio temporal. Afortunadamente, los cargos públicos son temporales. En mi último libro, que se acaba de publicar, Esperando a los años que no vuelven, y esto no es no propaganda, la dedicatoria dice: "Para Mercedes y Laura por tantas horas robadas".

¿Y qué dicen su mujer y su hija?

Mi mujer, Mercedes, se dedica también al periodismo, a la crítica literaria, al mundo del libro. Y mi hija, Laura, es muy comprensiva, aunque ella insistió mucho para que no aceptara ningún cargo público.

¿Suele cocinar?

No, nunca he cocinado. Y le cuento una anécdota: he tenido la suerte de que Álvaro Cunqueiro cocinase muchas veces para mi tío, para mi padre y para mí, tanto en su piso de Marqués de Valladares, en Vigo, o en Mondoñedo. Cunqueiro era íntimo amigo de mi padre y de mi tío, y yo he convivido con él muchas veces; nunca he encontrado ni encontraré un cocinero del tamaño de Cunqueiro, con el que además se disfrutaba la cultura. Hacía unas lampreas extraordinarias.

¿Tiene algún plato preferido?

Creo que soy un buen catador de pulpo por todo el mundo y según las diferentes formas de hacerlo que existen. Es uno de mis platos preferidos junto con todo lo que sea marisco. El marisco es mi debilidad.

¿De qué forma le gusta más el pulpo?

Por supuesto, a la gallega: con su pimentón, con sus patatas y con su aceite. Y si es en una feria, mejor.