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Músico

Julián Hernández: “Siniestro Total fue el nombre que nos puso una compañía de seguros”

“Somos el único grupo gallego con continuidad desde los años ochenta” // “Todos somos pluriempleados. Yo tengo en A Coruña el grupo Transportes Hernández y Sanjurjo, junto con el acordeonista Rómulo Sanjurjo”

ALBINO MALLO • A CORUÑA  | 20.03.2007 
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Julián Hernández, músico

Hace veinticinco años, casi simultáneamente con Madrid, se organizó en Vigo un movimiento cultural, con especial expresión en la música rock. Uno de sus máximos exponentes y, más concretamente, el único que queda con su grupo original es Julián Hernández, fundador de Siniestro Total. En torno a él fueron cambiando algunos músicos. Él mismo creó otras bandas, pero la original sigue funcionando, ofreciendo conciertos y grabando discos.

– ¿De dónde salió el nombre?

– De una compañía de seguros. En principio hicimos algunos conciertos en pequeños clubes e incluso una maqueta con el nombre de Mari Cruz Soriano y los que afinan el piano, pero tuvimos un accidente de coche y el automóvil fue ­calificado como siniestro total y pensamos que ese era el título que nos iba mejor, porque además estaba muy apegado a nuestra experiencia vital.

– ¿Hablamos del principio de los 80?

– En efecto. Nos juntamos Germán Coppini como cantante; Miguel Costa, con la guitarra; Alberto Torrado, con el bajo y yo con la batería y comenzamos a tocar en diversos lugares. En Vigo, después de la reconversión naval y también de la etapa aburrida del franquismo, hacía falta algo de marcha y nosotros y algunos otros que pensaban parecido como Antón Reixa, con Los resentidos, nos prestamos a ponérsela.

– ¿En rivalidad con Madrid?

– Fue una coincidencia curiosa. En Madrid fue realmente donde surgió la movida con Charada, Leño y luego Alaska y Los Pegamoides o Kaka de Luxe. También en otras ciudades, pero con poca repercusión. Solamente se equiparó la de Vigo porque llamaba la atención el hecho de que en una ciudad relativamente pequeña, hubiera tanto grupo y tanto ambiente. Empezamos a hacer intercambios y tuvimos muchos conciertos en Madrid, sobre todo después de llevar una maqueta a RNE-3 donde Jesús Ordovás y Diego Manrique la acogieron muy bien y la difundieron en una emisora que tenía audiencia en toda España.

– ¿Y la presentación oficial?

– Como Siniestro total fue el día 27 de diciembre de 1981 en el cine de los Salesianos de Vigo. Los sacerdotes nos dijeron, después de escuchar las letras de nuestras canciones, que no apareciéramos más. Pero, curiosamente, el 27 de diciembre de 2006, y a la misma hora, celebramos el 25 aniversario en el mismo lugar. Como nosotros no cambiamos, hay que pensar que lo hicieron muchos de los nuevos sacerdotes salesianos.

– ¿Pero los miembros del grupo fueron variando?

– Algo, pero poco. Después de grabar el primer disco, se fue Germán Coppini para fundar Golpes Bajos, pero rearmamos el conjunto con la incorporación de Javier Soto, que no había entrado inicialmente porque estaba haciendo el servicio militar y cuando se fue Adolfo Torrado yo dejé la batería, que era muy duro y pasé a tocar la guitarra que, en realidad, era lo que había estudiado en el conservatorio, y entraron Ángel González a tocar la batería y Segundo Grandío con el bajo. Luego hubo alguna que otra variación más y ahora estamos Javier Soto con la guitarra, Ángel González con la ­batería, ­Óscar Avendaño con el bajo y ­Jorge Beltrán que toca el saxo y teclados.

– ¿Y usted como hilo conductor?

– Sí. A mí me correspondió ese papel para que Siniestro Total ni se interrumpiera y menos desapareciera. En realidad, de aquella etapa somos los únicos que quedamos, ya que desaparecieron Os Resentidos, Aerolíneas Federales, ­Golpes Bajos y los coruñeses ­Radio Océano. En Madrid los únicos que tuvieron continuidad son Los ­Secretos.

– ¿Como fue el salto de los clubes a los grandes auditorios?

– Quien lo provocó fue Miguel Ríos con su gira Rock and Ríos. Hasta entonces tocábamos en lugares como Rocola de Madrid, con capacidad para 500 personas, o Kremlin, de Vigo, que era un club de jazz y que nosotros tomamos casi al asalto, pues empezamos por blues y nos lanzamos al rock, pero luego ya se abrieron los pabellones o espacios al aire libre como el de Castrelos en Vigo, que es una maravilla de capacidad y sonido.

– ¿Y el extranjero?

– Hicimos bastantes giras por Estados Unidos e Hispanoamérica. Creo que la mayor fue una que empezó en New York, donde más gallegos tuvimos y acabó en Santiago de Chile. También estuvimos mucho en México, Caracas, Buenos Aires o Montevideo.

– ¿Qué va a pasar tras el concierto del 25.º aniversario?

– En principio lo grabamos y ya se encuentra todo el material en los Estados Unidos para hacer las mezclas y sacar un disco. Pero también, con este motivo, preparamos una gira para el próximo verano y nos gustaría extenderla a Hispanoamérica, aunque hay la dificultad de los gastos y de la poca compensación económica de esos países. Otro proyecto es hacer un doble DVD del grupo, prácticamente desde que se fundó, pues fuimos muy hormiguitas y guardamos todas las filmaciones desde películas en super-8 hasta videos además de lo que nos podrían aportar las ­televisiones.

– ¿Cuáles son las canciones que más marcaron?

– Varias como Bailaré sobre tu tumba, Allatollah o Miña terra galega, que fue casi un himno.

– ¿Pero al margen de Siniestro Total, todos trabajan en otros grupos?

– Por supuesto. Estamos pluriempleados. Yo ahora formé con Rómulo Sanjurjo, que durante 15 años fue acordeonista de Los Diplomáticos de Monte Alto, un grupo que se llama Transportes Hernández y Sanjurjo. Acabamos de sacar un disco muy acústico titulado Vista Alegre, que grabamos nosotros mismos con la colaboración de músicos amigos como Guni Varela, António Simões, Lolo Martínez y otros. Son trece temas que compusimos en letra y música entre Sanjurjo y yo.

Otras ocupaciones

También escritor

Julián Hernández, al margen de la música, tiene como ­hobby la literatura. Aparte de las letras para sus canciones, es columnista de varios diarios, entre ellos Faro de Vigo y El País, y tiene publicado un curioso, interesante y divertido libro titulado ¿Hay vida inteligente en el rock and roll?, en el que narra todas las peripecias de estos músicos durante sus largas giras veraniegas, la actuación de sus fanes y toda la mitomanía que se mueve en torno a este ambiente.