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el miedo dio paso a la alegría

Ana María Ríos, protagonista de la más lucrativa de las pesadillas

Las tribulaciones del matrimonio Ríos-Dasilva comenzaron el 8 de octubre, cuando fue hallada munición en la maleta de la joven peluquera // La luna de miel se convirtió en un calvario con ¿final feliz?

ÁNGEL ORGAZ • SANTIAGO   | 14.01.2007 
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ELIZABETH RUIZ/EFE
Ana María Ríos, muy sonriente, el día que salió de la prisión municipal de Cancún
FOTO: ELIZABETH RUIZ/EFE

El 9 de octubre del pasado año, alrededor de las cuatro de la tarde, un destacado gallego hacía una llamada a la redacción de EL CORREO. Pedía ayuda para una familia que pasaba por una angustiosa situación: una joven que se encontraba de luna de miel con su marido en Cancún, estaba retenida en el aeropuerto de la ciudad turística de la Riviera Maya acusada por las autoridades mexicanas de tráfico de explosivos. Se trataba de Ana María Ríos Bemposta, la joven peluquera de Arcade.

Dando preeminencia a la labor social que todo medio de comunicación digno de calificarse como tal ha de ejercer, EL CORREO comenzó a trabajar antes de elaborar la información en la búsqueda de contactos en España y México. Los fines no eran otros que la familia Ríos-Bemposta tuviera toda la información posible sobre la situación por la que pasaba Ana María y poner en conocimiento de las autoridades españolas, tanto del Ministerio de Exteriores como de la Embajada y los consulados en el país azteca de las acusaciones que pesaban sobre la joven.

Por qué no recurrieron a otros medios y si lo hicieron, por qué no fueron escuchados es algo que sólo podrían contestar ellos.

La angustiosa y al final lucrativa pesadilla de Ana María Ríos comenzó el 8 de octubre, día del regreso del joven matrimonio a España tras su luna de miel, viaje que ya había sido aplazado en una ocasión por algún problema gástrico tras la celebración de la boda.

Ana María y su marido, Marcos Dasilva Bouzón, iban a embarcar en el avión cuando la peluquera fue detenida y llevada "a identificar su maleta aún sin saber lo que pasaba". Los agentes del aeropuerto de Cancún le mostraron fotografías de varios artefactos que ella no reconoció y que correspondían a balas de 7,62 milímetros, 0,233 y 9 milímetros; otros dos casquillos ya percutidos de 38 y 50 milímetros y un detonador EM-1 Expal de fabricación española.

Ana María negó que fueran suyos o de su marido y entonces fue imputada de un delito de violación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, caso que fue instruido por el Juzgado Federal del segundo distrito cancunense, cuyo titular es Javier García Sanz.

En ese momento, comienzan las tribulaciones de la joven pareja de recién casados. La peluquera es trasladada a la prisión de municipal de Cancún, donde pasa algunos días en la enfermería de ese centro, para tenerla apartada de los otros reclusos gracias a la intervención de las autoridades españolas y, sobre todo, del embajador de España en México, Herminio Morales, y del cónsul honorario de España en Cancún, Javier Marañón.

La madre de Ana María, Gloria Bemposta, llegó a la ciudad mexicana cuatro días después y obtiene permiso para poder dormir y acompañar a su hija en la prisión.

El caso parece dilucidarse cuando un careo entre los dos agentes que encontraron la munición se contradicen y el juez decide dejar en libertad a la muchacha tras pagar una fianza de 1.600 euros.

El pueblo en el que trabajan y viven, Arcade -aunque son de Canicouva y no de Arcade, como insisten en dejar claro ahora muchos de los habitantes de la localidad de la ostra-, se echó a la calle el 14 de octubre para pedir la liberación de Ana María.

El juez federal mexicano permitió a Ana María Ríos y a toda su familia salir hacia España el 20 de octubre, con el compromiso de presentarse en un plazo de 30 días en Cancún en el caso de que no se resolviera el asunto judicial.

El día 21 toda la familia llega a Santiago y ofrece una multitudinaria rueda de prensa en la que Ana María ya demostró una gran capacidad de comunicación y saber estar ante las cámaras y los micrófonos, algo así como si lo hubiera hecho toda la vida.

"Creí que me iban a violar y matar"

Parece ser que Ana María ha logrado olvidar, al menos parcialmente (las penas con pan son menos), las pesadillas vividas en Cancún. En una entrevista concedida a EL CORREO declaraba: "Existió un momento en el que creí que me iban a violar y a matar, entonces lo tenía clarísimo. Fue cuando me llevaron desde el aeropuerto a Cancún para realizarme un reconocimiento médico". "Violaron absolutamente todos mis derechos cuando me detuvieron", indicó Ana María.

Exclusiva nacional en EL CORREO

La primera información de EL CORREO sobre la retención de Ana María Ríos en Cancún fue una exclusiva a nivel nacional. Televisiones de toda España y otros diarios solicitaron información sobre la aventura de la joven peluquera a esta redacción. Asimismo, la primera entrevista concedida a un medio escrito lo fue a este mismo periódico, encuentro que tuvo lugar en la vivienda que la protagonista de esta historia tiene en la localidad pontevedresa de Arcade .