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en Melide

Vivir dos meses a la intemperie

Ángel Martínez perdió su trabajo y tuvo que pasar sesenta días en una chabola en medio de un prado // "Estaba trabajando en una granja y se me acabó el contrato. Como no podía pagar la pensión, me tuve que ir a la calle", relata

Ángel Martínez ante la entrada a la chabola en la que vive desde el pasado mes de noviembre - FOTO: S.Formoso
Ángel Martínez ante la entrada a la chabola en la que vive desde el pasado mes de noviembre - FOTO: S.Formoso

SUSANA FORMOSO • MELIDE  | 11.01.2008 
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¿Se imaginan una vida sin agua, sin luz y sin medios? Difícil, ¿no? Pues así es como tuvo que permanecer Ángel Martínez, vigués de 49 años afincado en Melide, durante dos meses. Una chabola de poco más de cinco metros cuadrados en medio de un monte, que, según él mismo manifiesta, se la "dejó un amigo", se convirtió en su hogar desde noviembre. "Al menos tenía un sitio donde vivir", manifiesta con cara de resignación.

Fue precisamente en ese mes cuando se quedó sin empleo. "Estaba trabajando en una granja y se me acabó el contrato. Como no podía pagar la pensión, me tuve que ir a la calle", relata. La única opción a la que pudo recurrir fue a esa especie de cabaña de caza, por llamarle de alguna forma, en la que siempre entra frío. De hecho, "lo más duro de la vida en este lugar son las noches, y sobre todo las heladas", explica este melidense de adopción. Todo lo que tiene para salvaguardarse de las bajas temperaturas es "un saco de dormir y dos mantas, una de ellas me la coloco en los pies para evitar que se pongan fríos", añade.

La falta de alimento, de higiene y, en definitiva, de condiciones dignas de vida fue mermando su estado físico. "He perdido unos cuantos kilos", asegura mientras muestra sus piernas, "que más bien parecen sólo huesos". Su rostro tiene marcadas claramente las huellas de la desesperación ante unas circunstancias inhumanas, a las que no veía una posible salida.

Fue entonces cuando un 29 de diciembre un grupo de amigos de Melide, encabezados por el sindicalista David Barrio, decidieron tomar cartas en el asunto. "Al ver esta situación decidimos poner dinero entre todos para que él pudiese estar caliente al menos la noche de Fin de Año", indica Barrio. La solución vino dada por Cáritas Parroquial, que le proporcionó una habitación en el hostal Xaneiro, que cuesta "sólo 35 € al día". Actualmente sigue residiendo en este local, pero "los recursos de Cáritas son limitados y esta situación no se puede mantener durante mucho tiempo".

Es por ello que tanto este grupo de melidenses como el propio Ángel Martínez se dirigieron al Ayuntamiento, y en concreto a la concejalía de Servizos Sociais, para exponer a la edil, Casé Rodríguez, su situación, incluso por escrito.

Dulces, latas y leche en polvo

Desde el Concello lo que hicieron fue darle "una bolsa con alimentos", entre los que se encontraban diversos dulces típicos de Navidad, así como "algunas latas de conservas". "También me dieron leche en polvo, pero cómo iba a hacerla si ni siquiera tengo agua en este lugar", comenta este vecino de Melide. Por lo demás, "no me hicieron mucho caso".

En cuanto a la ropa, cabe destacar que el dueño de un comercio de la villa melidense también se solidarizó con la causa y le proporcionó lo necesario para vestirse. El poco dinero del que puede disponer se lo facilitó entre ese grupo de amigos de la villa, que ha puesto toda la carne sobre el asador y que incluso le está ayudando a buscar un empleo para poder retomar su vida en unas condiciones dignas. Parece que la solidaridad vecinal supera la obligada labor de una Administración local.

CASÉ RODRÍGUEZ

"El Concello hará todo lo posible"

Por su parte, el Ayuntamiento de Melide, y en concreto la concejala de Servizos Sociais, Casé Rodríguez, reconoce que sí es conocedor de esta situación. "Ángel Martínez vino aquí a hablar conmigo y fuimos a las dependencias de los servicios sociales. Ese mismo día le dimos lo que buenamente pudimos de alimentación", explica la edil melidense. "Nos pidió que no le diésemos nada sólido, porque tenía el estómago delicado de no haber casi comido", añade.

Por otra parte, "quisimos solicitar a través del Departamento una subvención económica que le ayudase a subsistir, pero él me dijo que esperase hasta el día 10 -ayer mismo-, porque estaba pendiente de si le daban el paro, y una ayuda no es compatible con la otra", indica. En cuanto a facilitarle un lugar donde vivir, la edil se encontró con que cuando quería buscarle un alojamiento, "Cáritas ya se lo había proporcionado", si bien el presupuesto de esta organización no alcanza a mantener esta situación durante mucho tiempo, pese a que "el Concello aumentó la ayuda a Cáritas hasta 2.000 euros para solucionar casos como éste", destaca la edil. La encargada de Servizos Sociais quiso dejar claro que "el Concello hará todo lo posible para que pueda salir adelante y se integre social y laboralmente" .

EL DATO

Desde el Sergas

La única colaboración oficial que Martínez recibió vino de parte de la asistenta social del PAC melidense. Desde el centro de salud decidieron realizarle un completo chequeo para comprobar su estado de salud, que, a su vez, resulta imprescindible para empezar a trabajar .