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Los captores no habían oído hablar de la celebración de los Reyes Magos

Julia Cendón confirmó su esperanza de que, al no saber los somalíes la festividad, dejaran libres a su hermano y a Freeman // El padre del periodista aseguró que vio muy bien a su hijo y justificó los silencios del reencuentro

14.01.2009 
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ANTONIO HERNÁNDEZ
Julia Cendón, izquierda, José Manuel, su sobrina, Carlota Canedo, y su padre, Julio, ayer frente al CIP
FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ

La familia de José Manuel Cendón, representada ayer en la rueda de prensa por su hermana Julia, la hija de ésta, Carlota Canedo y su padre, Julio Cendón, mostraban la lógica alegría contenida durante tanto tiempo.

Julio Cendón respondía así a la pregunta de una periodista sobre cómo había sido recibido al llegar a Lavacolla: "La contestación es fácil. Yo pregunto: ¿Qué te dirían a ti tus padres si fuera el caso? ¿Y qué le dirías tú a ellos?

Sin dudas, el momento de emoción es muy difícil de reflejar con palabras, por eso el propio José Manuel decía que no las hubo... "sólo abrazos", dijo. Y es que el contacto físico era lo único que les faltaba a sus padres, a quienes ya les habían informado sobre la puesta en libertad. Y también contaban con la voz, que les llegó por el hilo telefónico. Pero les faltaba sentir cerca ese cuerpo tantas veces añorado en 38 días de incertidumbre.

Por eso, también Julio C­endón, pese a decir que era fácil la respuesta, después se quedó sin ella. "Todo eso se expresa cuando estás con la persona querida", atinó a manifestar.

También afirmó que lo vio "bien, muy bien". "Estos últimos días estaba un poco preocupado porque tenía que escribir sus reportajes y la cosa se podía alargar todavía más y complicarse, pero ya está todo hecho", remató con una amplia sonrisa.

Un poco más allá, pegada a su hermano, una Julia que no podía -y tal vez tampoco quería- disimular su alegría, y comentaba lo bien que encontró a José Manuel. "Él está perfectamente. Allí lo tenéis, está como esperaba". Y recordó conversaciones ya viejas, cuando imperaba el temor: "Por suerte se cumplió mi esperanza de que los secuestradores no conocieran la existencia de los Reyes Magos para que lo soltaran antes y, efectivamente, así resultó". No se olvidó de agradecer a cuantos estuvieron al lado de la familia y a los medios de comunicación en general por su comportamiento respetuoso, pero hubo más: "Gracias a nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores y al Daily Telegraph ya lo tenemos aquí, en perfecto estado de salud mental y físico, mejor que antes, porque bajó un poco de peso, que estaba un poco fondoncillo. Todo genial, fenomenal", señaló.

Y también recordó la promesa que le había hecho a su padre y que cumplió: "Se lo dije aún ayer, te lo traje para Reyes. Se echó a llorar y me dijo: 'Sí, me lo trajiste'. Y están felices de la vida, lógicamente".

Sobre su hermano, dijo que lo primero que había que hacer era dejarlo descansar y, después, "lo que él manifestó es que quiere liberarse un poco y salir a tomar unas cervezas con los amigos porque se portaron muy bien, estuvieron todos los días arropando a mis padres, los que viven en Madrid exactamente igual y ahora quiere pasarse un mes o algo más con sus amigos de verdad; aunque contaba con menos días, pospondrá su regreso para estar con quienes nos arroparon".

Javier Teniente y Delmi Álvarez, algunos de los fotoperiodistas que asumen riesgos

Testigos y protagonistas gallegos de la historia del mundo

Javier Teniente

Ser un testigo directo de la historia, contar lo que pasa en determinado lugar del planeta, podrían ser algunos de los motivos que impulsan a un informador a coger su equipo y visitar sitios lejanos en distancia, cultura y realidades.

Javier Teniente, con experiencia en varios frentes, en los que también conoció el miedo -como en Haiti, cuando Ricardo Ortega, de Antena 3, que estuvo con él hasta un segundo antes, fue asesinado en la calle-, sabe lo que es un conflicto bélico y tragedias naturales.

Informó por ejemplo sobre Irak, Kosovo, Timor, Haiti, Sumatra, Centroamérica, Mauritania, Kenia y Tanzania contando guerras, tsunamis, ciclones y todo tipo de tragedias.

En su palmarés figuran, entre otros, los premios Ortega y Gasset -éste por una foto que fue portada de EL CORREO GALLEGO- y el Galicia de Comunicación.

"No conozco personalmente a José Cendón, pero por lo que he leído, creo que lo suyo es un riesgo asumido y el miedo forma parte de esto también", señala, comentando que "por lo menos esa era mi experiencia".

Delmi Álvarez

A la hora de recordar fotoperiodistas gallegos que recorren el mundo para informar sobre lo que ven, cabe mencionar también a Delmi Álvarez (Vigo, 1958). En 1989 comezó con la iniciativa Galegos na Diáspora, que lo llevó a África en busca del rey gallego - José Luis Bastos- que terminó convirtiendo en una película que dirigió, para posteriormente dirigirse a la capital de Letonia, donde acometió otros varios proyectos.

La muestra que se llevó a cabo en el Centro Social Caixanova en 2005 sobre la diáspora gallega, con 85 imágenes y algunos de los objetos relacionados con los viajes que el autor realizó desde 1989 al 2005 por los cinco continentes, son una muestra de las múltiples dimensiones del éxodo gallego. Tanzania, Japón, Israel, la Patagonia, Escandinavia, Camerún o Nueva York son algunos de los lugares que recorrió en su búsqueda. La fotografía documentalista concebida desde el compromiso y la sensibilidad con el fenómeno de la emigración, es la síntesis de lo que Delmi Álvarez definió más que como una exposición fotográfica, como su "proyecto de vida".

CRIMEN DE GUERRA

José Couso, un testimonio del horror

El 8 de abril de 2003 José Couso (Ferrol, 1965) se encontraba en el hotel Palestine de Bagdad. En ese momento una compañía de la 3ª División de Infantería del Ejército estadounidense se encontraba luchando al otro lado del río T­igris, donde recibían fuego de mortero y granadas propulsadas. Según el informe posterior realizado por el Mando Central de los Estados Unidos, el fuego enemigo era dirigido por un observador que se encontraba en la misma orilla del Tigris que el Hotel Palestine.

Tras la búsqueda del presunto observador, un tanque M1 Abrams disparó su cañón de 120mm contra el hotel. El proyectil del tanque impactó en el piso 15, en el cual se alojaba el equipo de la agencia Reuters, resultando muerto en el acto el periodista ucraniano Taras Protsyuk.

José Couso estaba filmando en el piso inferior, siendo herido gravemente. Couso fue trasladado al Hospital San Rafael de Bagdad, donde falleció mientras era operado. Dejaba esposa y dos hijos.

Couso realizó tareas para empresas como Efe o Canal Plus, y trabajó como cámara para Telecinco, cubriendo noticias de relevancia como el secuestro de su compañero Jon Sistiaga en Macedonia, los bombardeos de Bagdad de 1998, la guerra de Kosovo en 1999 y el reportaje en las cuevas Lascaux (Francia) en 2002, entre otros.

EL DATO

Todos contentos

Todos contentos de que ya pasaron los infortunados días de jugar al ajedrez, a las cartas, a las palabras, al ahorcado o de intercambiar la enseñanza del inglés por la del somalí con sus captores .