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zapatones

"Me abandonaron recién nacido y los salesianos fueron mis padres"

Su madre le dejó a las puertas de una casa cuna // Se ha convertido en el peregrino más universal y en un icono de Santiago // Quiere escribir sobre su vida y contar cómo el Camino le rehabilitó tras "ser un crápula y estar en prisión"

J. ESTRADA • SANTIAGO   | 23.02.2008 
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Patricia Santos
José Carlos Lama Basas es el nombre desconocido de Zapatones, el peregrino de Compostela
FOTO: Patricia Santos

"Me fastidia mucho que algunos digan que he sido un ladrón y que bebo demasiado. Les pido respeto". Zapatones pronuncia estas palabras frente a una periodista de EL CORREO GALLEGO. "No quiero ocultar nada. He sido un crápula, y he estado en la cárcel", dice. Y así comienza esta entrevista al que, seguramente, es el vecino de Compostela más famoso del mundo, aunque sean realmente muy pocos los que le conozcan de verdad.

- ¿Cuál es tu nombre?

- Juan Carlos Lama Basas.

- ¿En dónde has nacido?

- Creo que fue en Puente del Puerto, un pueblo que pertenece al ayuntamiento de Camariñas.

- ¿No lo sabes seguro?

- Me abandonaron cuando era un bebé. A una edad ya prudente empecé a investigar quiénes podrían ser mis padres, y creo que nací en este lugar en el año 1954. Mi madre, al parecer, se dedicaba a vender pescado, aunque nunca lo sabré con certeza. En mi carné de indentidad pone que soy hijo de José y María.

- ¿Quién te recogió?

- Me llevaron a la Casa Cuna de A Coruña, que era de las Hermanitas de La Caridad. Estuve hasta los seis años, y después me trasladaron al colegio de los Salesianos en la ciudad herculina y, después, a la de Cambados. En este último lugar, como no era buen estudiante, trabajé en las vaquerizas, las viñas y el campo. Los religiosos también me consiguieron trabajo como camarero en un restaurante muy famoso por entonces, el Fariña, que ahora ya no existe. Le agradezco mucho a mi madre que no me haya tirado a un contenedor, y a los Salesianos todo lo que han hecho por mí. Estuve con ellos hasta que me fui a la mili. Fueron mis auténticos padres.

- ¿Y por qué dices que eras un crápula. Qué has hecho?

- Estuve en la cárcel. He robado algunas veces dinero, y lo reconozco, aunque siempre fue al despiste. Nunca amenacé ni le causé daño a nadie. No sé por qué lo hice, sería cosas de niños... Pero también tengo que decir que en otras ocasiones he pagado delitos sin ser el culpable. Me acusaron sin razón. También estuve en la prisión militar de A Coruña por desacato.

- ¿Por qué, que pasó?

- En la mili tenía un sargento prepotente que me atacaba por no tener padres ni recursos, y un día me encaré con él. Me condenaron a cuatro años, aunque me indultaron antes de un año.

- ¿Cómo llegaste a convertirte en el peregrino Zapatones?

- Cuando trabajaba en el restaurante Fariña hice mi primera peregrinación con el hijo de los dueños del local. Fue un solo día, y desde Cambados, pero me atrapó. Después, al salir de la cárcel militar, andaba de parra en parra, y un día en Santiago, mirando a la Catedral, lo pensé. Resulta que Daniel Otero, un comerciante que estaba cerca de Platerías, tenía un muñeco vestido de peregrino. Le pedí el traje, y así fue... Una de sus nueras, Marisa, me decía "eres un zapatones", y me gustó. De este modo logré ganarme honradamente la vida y empecé a sentir que la sociedad me abría, por fin, las puertas. No pedía nada, pero la gente me daba dinero por hacerse fotos conmigo, y me dejé la barba.

SU ÁLBUM

"El rey es una grandísima persona". Zapatones guarda en su piso de alquiler de Sar quince álbumes en los que aparece junto a las personalidades más relevantes del siglo. El Rey es su preferido: "Siempre me saluda y me trata bien".

"Bugallo prometió una capa nueva y sigo esperando". Daniel Otero le regaló el primer traje de peregrino. La ex ministra, Pilar del Castillo, le dio otros dos en 2003. El alcalde también prometió vestimenta, pero aún no cumplió.

"He empezado a escribir mi biografía". Zapatones (en la foto, con la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal) es ya un icono de Compostela. "Quiero que se me reconozca lo que soy ahora, no cuando esté muerto", asegura.

"Me dejo fotografiar, y nunca pido. Me dan si quieren". Sólo cobra una ayuda social de "300 euros", por lo que le viene bien lo que le dan los visitantes posando o haciendo de guía. Locales como Casa Román le invitan a comer.

"No soy un hombre religioso. Si rezo, lo hago a mi manera". Pese a ser un peregrino universal, reconoce que "no soy un hombre muy religioso. Rezo a mi manera". Su vida la comparte con Nieves. No están casados, pero él lleva alianza.

SI NO MEJORAN LAS INFRAESTRUCTURAS ACTUALES

"2010 puede ser un desastre"

Zapatones ha hecho el Camino "tantas veces, que ni me acuerdo". En su puesto de la praza del Obradoiro "les digo a los peregrinos y turistas lo que yo creo que deben ver en Compostela". Así, según él, "no se pueden perder la Colexiata de Sar". A los compostelanos les recomienda, también, "un tramo del antiguo Camino Portugués que discurre al lado del monte Gaiás, aunque está abandonado y necesita una reconstrucción". Y, de cara al próximo Año Santo, que se va a celebrar en 2010, Zapatones insiste en que "tienen que mejorar muchísimo las infraestructuras, si no esto va a ser un desastre". También indica que "los políticos deberían hacer que las chaquetas rojas no funcionen sólo en verano, sino que haya guías todo el año", comenta. Los políticos, por otro lado, no son de su simpatía: "En ocasiones, han intentado utilizar mi imagen en su beneficio", como hacen también otras personas. "Hay libros, camisetas y hasta figuras con mi cara" .