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crimen en SAntiago

José Manuel mató a su tía para salvar a unos cachorros de gato

El presunto asesino estaba en casa de la vecina de Basquiños cuando ésta, supuestamente, empezó a palos con los mininos

REDACCIÓN • SANTIAGO   | 04.07.2008 
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José Manuel Garabal Paderne en una fotografía reciente

Manuela Barreiro Veiras, la vecina de Basquiños asesinada el pasado domingo, no murió por dinero. Su sobrino-nieto, José Manuel Garabal, la asesinó porque la mujer quería deshacerse de unos cachorros de felino.

"Me gustan los gatos", declaró José Manuel en el Juzgado de Santiago. Y es que, lejos de lo que se rumoreaba, el móvil del crimen no ha sido el robo ni los problemas con el alcohol y las drogas que, supuestamente, padece este hombre, sino su amor por estos animales.

El joven explicó, también, que Manuela Barreiro era hermana de su abuela, y que cuidó de él desde pequeño. El pasado domingo, día 29 de junio, decidió ir a visitarla a su casa, lo que solía hacer de vez en cuando "para saber cómo se encontraba".

Llamó al timbre alrededor de la una de la tarde. Manuela Barreiro le ofreció un vaso de mosto y algo de comer, que rechazó. El joven estuvo allí un rato. Visitó la huerta y también se le ocurrió subir hasta la terraza del inmueble. En ese momento descubrió que la gata de su tía-abuela acaba de tener cachorros: unos preciosos mininos que todavía tenían los ojos cerrados.

Al comentarle la noticia a Manuela, ésta se mostró sorprendida. No sabía nada, cogió un palo, expresó en alto que no quería tener más animales en casa y "empezó a golpearlos", declaró el presunto asesino.

La degolló y tomó un coñac

Para evitar que la mujer le siguiese asestando golpes a los cachorros, José Manuel salió de la terraza hacia el comedor de la casa. Se fue hacia un cajón y cogió un cuchillo de trinchar carne de mango marrón. Volvió a la terraza y le gritó a su tía-abuela que parara. Acto seguido, José Manuel cogió a la mujer, de 83 años, y le rebanó el cuello.

Este primer ataque se saldó, sin embargo, con sólo un rasguño. Pero, siempre según el testimonio de José Manuel Garabal, como la mujer siguió golpeando a los gatos, el agresor le hizo un segundo corte en el cuello.

Esta vez, Manuela empezó a sangrar abundantemente. Su agresor volvió a la cocina. Se lavó las manos y limpió el cuchillo en el fregadero.

Garabal explicó en el juzgado que a continuación se fue al salón a pensar por qué lo había hecho. Según su testimonio, en la sala de estar se dijo a sí mismo que lo que acababa de vivir fue sólo un momento de ira. La televisión de la casa estaba encendida en ese momento. José Manuel la miró de soslayo y agarró la botella de coñac que había justo debajo. Bebió, según sus palabras, un buen trago a morro.

Tardó mucho en fallecer

A los cinco o diez minutos, escuchó un ruido. Era, según dice, su propia abuela que venía acercándose con un palo bastante gordo y tapándose la cara con una mano. A comentarios del asesino, la mujer le dijo: "Xosé, non sei por qué me fas isto".

Manuela Barreiro hizo un amago de acercarse hasta el teléfono, que está junto a la puerta principal. Su sobrino-nieto declara que no sabía si quería salir o pedir ayuda y que no se lo pensó: la agarró, la tiró al suelo, volvió a por el cuchillo que había dejado en el vertedero y se lo clavó por última vez "justo en el cuello". Ella movía las piernas, y el suelo se encharcó de sangre. La mujer tenía espasmos.

Con toda la frialdad, el presunto asesino se lavó y dejó el cuchillo en el lavadero, metido en el agua. Después de asearse, se secó con unos trapos e intentó arrastrar el cadáver para esconderlo en un congelador. Cuando la había desplazado sólo tres metros, sin embargo, decidió que no valía la pena, y lo dejó allí. El cuerpo estaba boca arriba y fue encontrado semidesnudo, pero esto último se debe únicamente a la acción del arrastre.

José Manuel Garabal nació el 9 de agosto de 1978. Está, por tanto, a punto de cumplir los 30 años, pese a que la Policía Nacional envió un comunicado en el que se indicaba que tenía 4 años más. Sus amigos dicen de él que es un hombre muy reservado. Siempre trabajó como camerero, y nada hacía presagiar que fuese capaz de cometer, presuntamente, un crimen tan violento, ni mucho menos contarlo con tanta frialdad. Este asesinato es el primero que se registra en Santiago desde agosto de 2002. Entonces, J.C.P., un hombre fichado por la Policía, fue muerto a golpes en su piso ubicado en la calle Doctor Maceira.

LAS CLAVES

En el módulo de ingresos de Teixeiro

José Manuel Garabal ingresó el miércoles en la cárcel de Teixeiro tras reconocer, por la mañana en los juzgados de Fontiñas, que asesinó a su tía abuela. El preso, acusado de un presunto delito de asesinato con alevosía, permanecía ayer en el módulo de ingresos, donde podría estar uno o dos días más hasta que se le clasifica por el delito cometido.

De pasar el ‘mono’ al estado depresivo

Las personas con antecedentes de consumo excesivo de alcohol o de otras sustancias son controladas en prisión por los médicos hasta que superan el síndrome de abstinencia, unos 4 días. Los expertos señalan que, generalmente, después de superado el mono entran en un estado depresivo “si no son personas frías y se arrepienten de los hechos que cometieron”.

En su círculo lo veían como un “buenazo”

Amistades de José Manuel Garabal todavía no salen de su asombro tras el macrabro suceso. Todos coinciden en calificarlo como un “buenazo. No podemos creer que hiciese algo tan horrible. Era reservado y le costaba abrirse con los demás, pero era muy bueno y correcto con todos”. “Bebía mucho, pero nada más”, declararon.

Una familia humilde con cuatro hijos

José Manuel residía con su familia en la zona vieja de Santiago. De origen humilde, él es el mayor de cuatro hermanos. El joven estudió hasta el graduado escolar y después trabajó como camarero en distintos bares, tanto del Ensanche como del casco histórico. Es, por tanto, un hombre muy conocido en la ciudad.

ÁNGELES LORENSO. PSIQUIATRA DEL HOSPITAL CLÍNICO

"Son violentos con las personas a las que tienen un mayor afecto"

"Sería un error asociar el crimen con el alcoholismo. Estos enfermos ya tienen un estigma y no todos son agresivos, además del hecho de que también suelen ser agredidos", subrayó la doctora Ángeles Lorenzo, psiquiatra de la unidad de Tratamiento de Adicciones del hospital Clínico de Santiago, en referencia al caso de Basquiños.

Preguntada sobre la influencia del alcohol en un hecho violento como el cometido en la calle Basquiños el domingo, teniendo en cuenta que el detenido por los hechos, José Manuel Garabal, bebía en exceso, la especialista indicó que "el alcohol tiene un efecto deshinibidor tanto para las cosas buenas como malas". Advirtió que aunque no puedo juzgar el caso de una persona que no he valorado, sí puedo decir por mi experiencia que seguramente el alcohol no es la causa directa de lo que sucedió, ya que en general hay rasgos de personalidad previos, aunque en estos enfermos se puedan desencadenar episodios psicóticos".

Sobre el hecho de José Manuel celebrase la victoria de España en la Eurocopa sólo horas después de asesinar supuestamente a su tía abuela, Lorenzo subrayó que "en muchas ocasiones se pueden dar episodios de amnesia".

En cuanto al vínculo familiar que unía a José Manuel con la víctima, Manuela Barreiro, la psiquiatra del Clínico recordó que "hay muchos hombres que asesinan a sus mujeres. Y es que generalmente la violencia se ejerce contra la persona con la que tienes más vínculos afectivos".