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conmemoración de un aniversario

Gómez Ulla, gloria de la medicina militar

JOSÉ CARRO OTERO PRESIDENTE DE LA REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE GALICIA   | 23.11.2008 
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Doctor Mariano Gómez Ulla

Mañana, día 24, se cumplen 63 años del fallecimiento, en Madrid, de un santiagués ilustre: el doctor Mariano Gómez Ulla quien, formado en la Escuela Médica Compostelana, llegó a ser el más admirado cirujano militar español de su tiempo, con proyección internacional.

Don Mariano nació en Santiago de Compostela el 6 de noviembre de 1878, hijo de Ramón Gómez Fernández, médico-cirujano y de Dolores Ulla Fociños, a la sazón domiciliados en la Calzada de San Pedro nº 12. En el curso 1892-93 inició la licenciatura de Medicina en la Facultad compostelana, que culminará en el 1898-99, obteniendo "sobresaliente" en el "grado" de licenciado. Más tarde se hace doctor por la Universidad Central (Madrid) única en España que concedía ese "grado", para el que presentó la tesis doctoral titulada La desinfección en el Ejército, calificada de "sobresaliente".

El año 1899 Gómez Ulla ingresó, por oposición y con el nº 1, en la Academia de Sanidad Militar de la que salió en junio de 1900 con el empleo de médico 2º (teniente). A partir de entonces y a través de los correspondientes ascensos, desempeñó todos los empleos posibles en la carrera, hasta el supremo de inspector médico de 1ª clase" (general de División), que alcanzó en 1943 año en el que, además, fue nombrado jefe de los Servicios de Sanidad del Ejército. En 1945 pasó a la reserva con el nombramiento, excepcional, de inspector jefe honorario de los Servicios de Sanidad del Ejército".

Don Mariano tuvo una experiencia médico-militar excepcional ya que, por circunstancias históricas pocas veces coincidentes, le correspondió participar en los conflictos bélicos entre España y Marruecos durante el tiempo que la primera tuvo responsabilidades, como potencia colonizadora, sobre la zona Noroeste de aquel territorio. Asimismo, intervino en la Guerra Civil española asistiendo las necesidades del Madrid sitiado desde su puesto en el hospital de Carabanchel y luego en el provisional instalado en el hotel Palace; finalmente recordaremos que tomó parte activa en la primera y segunda Guerras Mundiales, en una y por indicación expresa del Rey Alfonso XIII para atender a las necesidades de los prisioneros alemanes en el frente Occidental y en la otra reorganizando los servicios médico quirúrgicos de la División Azul, desplegada en el frente de Rusia.

Hospitales transportables

La mayor gloria de Gómez Ulla fue su decisiva intervención en los episodios marroquíes de 1909, de 1921-23 y de 1924-25, principalmente en el segundo de ellos, donde inauguró sus desde entonces famosísimos hospitales transportables a lomo de mulos, luego llamados hospitales Gómez Ulla, que le permitieron la asistencia inmediata en primera línea, con la cual redujo drásticamente la morbi-mortalidad de los heridos. Luego, en la acción de 1924-25, cuyo punto álgido fue el desembarco de Alhucemas, coordinó la evacuación de los heridos desde los hospitalillos de campaña a los barcos-hospitales y su ulterior traslado a la Península.

En 1935 recogió los frutos de tan eficaces actuaciones sanitarias: a petición del ministro de la guerra, José Mª Gil Robles, las Cortes decretaron la concesión al teniente coronel médico, doctor Gómez Ulla, de la Gran Cruz del Mérito Militar, como gratitud de España por tan relevantes servicios.

De forma paralela a todo lo que antecede, don Mariano ejerció entre 1909-1944, siempre que sus actividades médico-militares se lo permitieron, los cargos de inspector provincial de Sanidad, en Madrid y Palencia, y el de médico de la Beneficencia Municipal de Madrid. Tuvo también consulta médico-quirúrgica privada, en aquella capital, operando a miles de pacientes, la mayoría gente de la alta sociedad, en diversos sanatorios de aquella capital.

Entre 1941 y hasta su fallecimiento Gómez Ulla fue, también, presidente del Consejo General de Colegios Médicos de España, cargo para cuya aceptación lo instó el por entonces ministro de la Gobernación don Blas Pérez. Entre las muchas iniciativas emprendidas al servicio de esta institución, dos fueron particularmente queridas por don Mariano: mejorar la situación de los médicos titulares y dar el mayor apoyo al Patronato de Huérfanos de Médicos.

El 24 de noviembre de 1945, recién pasado a la reserva, el doctor Gómez Ulla falleció de un infarto de miocardio, cuando solo tenía 67 años pero, eso sí, una vida esforzada al servicio de la medicina, en general, y a su aplicación bélica en particular. Fue paradigma de los cirujanos militares, reconocido así por ellos mismos, el más prestigioso que dio España en siglo XX; un gran patriota y un fiel cumplidor, de sus deberes profesionales que ejerció, por "obediencia debida", con la misma dedicación y eficacia al servicio de los tres regímenes que le tocó vivir y se sucedieron en el tiempo: la Monarquía, la República y el franquismo.