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"Dúas palabras: Querémoste, Ana"

La Hija Predilecta de la villa recibió ayer un baño de multitudes en el homenaje organizado por los vecinos // Marcial Mouzo, Isabel Blanco y Xosé Ramón Gayoso presentaron el acto // La artista dedicó unas palabras en su discurso a los médicos que siguen su enfermedad

SUSANA FORMOSO • ARZÚA   | 01.12.2008 
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Ramón Escuredo
Uno de los cientos de gestos de cariño que Ana Kiro recibió ayer de los participantes en la comida
FOTO: Ramón Escuredo

"Só o podemos resumir en dúas palabras: Querémoste, Ana". Una gran amiga de Ana Kiro, Mari Carmen Pedreira, fue la encargada de transmitir el sentir de los 370 arzuanos que acudieron ayer al acto en honor a la Hija Predilecta de la villa, que destacó por su sencillez y su emotividad. Ya desde el momento en que Ana Kiro entró por la puerta del multiusos, los vecinos se levantaron para recibirla con un caluroso aplauso. Agarrada del brazo de su amiga, se desplazaba hacia la mesa entre muestras de cariño y con lágrimas en sus ojos.

Las sorpresas y las palabras de aprecio hacia ella no dejaron de sucederse. Marcial Mouzo, Isabel Blanco y Xosé Ramón Gayoso, que presentaron el acto, destacaron su calidad humana y la fuerza con la que se enfrenta a su enfermedad. "Esta homenaxe é para Ana Kiro, para María Dolores Casanova, para esa grandísima muller, amiga dos seus amigos e loitadora desta vida", añadió Mouzo.

En su discurso, la homenajeada hizo especial mención "ao médico ao que recurrín cando me diagnosticaron o cancro, Hugo Vázquez", que la remitió al oncólogo Rafael López, "o mellor do mundo. Tanto eles coma as súas mulleres sempre me trataron con moito cariño". Ana Kiro no olvidó mencionar a su marido, Carlos Ribero, "que é un anaco de min", una persona, según Blanco, "imprescindible na súa vida, igual que a súa filla e os seus netos".

Los regalos

Emocionante fotografía de su madrina

Ana Kiro también recibió ayer numerosos regalos. Entre ellos se encontraban una enorme tarta en forma de gramófono, una pulsera de oro blanco y amarillo y un escudo heráldico de su apellido, Casanova, tallado en roble, o una placa de cristal de parte de la coral polifónica de Arzúa en señal de agradecimiento por su apoyo. Sin embargo, el que hizo que rompiese a llorar de la emoción fue el que le entregó el alcalde arzuano, Xaquín García Couso. Se trataba de una foto enmarcada de su tía abuela, que también era su madrina. Pese a que el regidor iba a explicar quién era la retratada, ella, casi sin poder articular palabra quiso recordar ante todos los presentes la figura de su madrina. "Non hai nin un día que me levante sen pensar nela", dijo entre lágrimas la homenajeada.

Todo fue poco ayer para hacer de una jornada como ésta una de las mejores de Ana Kiro, porque, como dijo un oyente del programa de Mouzo en la Radio Galega, "unha flor, aínda ferida, non deixa de ser unha flor" .