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Director gerente de la Fundación Hospital Alcorcón

José Manuel González Álvarez: “La condición de médico acaba siendo fundamental para la gestión”

“A mí me adscriben a la parte del birrete y nací en un pueblecito. Tuve que salir a base de esfuerzo personal”

POR ENRIQUE BEOTAS  | 28.06.2008 
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José Manuel González Álvarez aprovecha todos los fines de semana libres para viajar a Galicia

Escuché de niño, en el decir de los paisanos de la Baixa Lima, que los de Bande ven el mar… Que ni siquiera deben subir al alto de O Vieiro… Que tan sólo deben cerrar sus ojos ante la iglesia parroquial de San Pedro para atravesar con su mente los valles de naranjos, limoneros y olivos; las yermas y ásperas tierras de la montaña; para que su mente dibuje el mar…

"La primera vez que contemplé el mar quise llevármelo en los ojos, creo que lo he conseguido. Efectivamente, tienen razón mis paisanos de la comarca, sólo con cerrarlos lo veo…".

Le miro la mirada. No miente. Lleva el mar en los ojos. Son de un azul cristalino, frágil, casi gris… como suavizado por un blanco que va caneando de sabiduría su barba. El buen humor le precede.

"Los médicos somos por regla general humanistas, personas muy imbuidas en la sociedad y, como la política está en la sociedad, los médicos también tenemos una dimensión política".

– Pero unos más que otros…

– Sobre todo los médicos que nos metemos en la gestión. Una parte importante de nosotros desarrollamos un perfil político, aunque a veces intentemos disfrazarlo.

Hoy me he sentado a charlar en la capital de España, lejos, muy lejos del mar, con José Manuel González Álvarez, un Sexta Provincia que vio la luz por vez primera en Bande y que está al frente de la fundación más emblemática de la sanidad española: en Alcorcón, distrito de referencia para inmigrantes, directivos, trabajadores, marginales, jubilados, dependientes, amas de casa pero, sobre todo, clase media emergente… mucha clase media.

Amigo de sus amigos, desde su casa madrileña está en la permanente añoranza de la tierra…

"Raro es el fin de semana en que, librando, no voy a mi tierra".

Las meigas tocaron el destino de este pontevedrés cuando, aún siendo demasiado joven, apenas comenzaba a ejercer como médico de Atención Primaria… Se convirtió entonces en todo un gerente de gran hospital… De ahí la inevitable distancia con a terra nai, la obligada morriña…

"Echo en falta las cuatro provincias territoriales, cada una con su extrema belleza, con sus peculiaridades, con sus rasgos de identidad…".

– ¿Eres de los que sostienen que cada provincia es una Galicia diferente y propia…?

– Para nada. Galicia es una comunidad bastante cohesionada en general. No soy partidario de divisiones. Paso mucho de esas tonterías. A mí me adscriben a la parte del birrete y nací en un pueblecito de pocos habitantes. Tuve que salir a base de esfuerzo personal y gran sacrificio familiar…
– ¿Cuando los médicos os metéis a gestores, dejáis de ser médicos?

– Nunca dejamos de serlo. La condición de médico es fundamental para la gestión. Hubo una época en que se intentó hacer gestión al margen de los médicos… fue un fracaso. Hasta que un gestor no médico se imbuye de la cultura médica, transcurre una época tormentosa en la gestión sanitaria.

– ¿El médico es el general de la batalla de la salud; el farmacéutico, el capitán; y el ATS, el sargento…?

– Hace unos años el médico era "capitán general"… pero la salud, cada vez más, es cuestión de todos y no de estamentos. Ya no hay esa diferencia de "uno manda" y "los demás obedecen". El resto de las profesiones sanitarias han ido evolucionando, formándose en la salud. En este momento no veo que uno mande sobre los demás.

– ¿Quién manda en el hospital?

– No es fácil de decir. Obviamente, la última decisión la tiene el equipo directivo y la responsabilidad, el gerente. Hay que escuchar a la gente, saber lo que opina, contrastar pareceres… En un hospital, cada decisión afecta a muchísimas personas y todo el mundo tiene algo que decir.

– Escuché en varias ocasiones a Romay Beccaría, siendo ministro de Sanidad del Gobierno de España, aquello de que "el gerente debe tener todo el poder, pero no para mandar sino para dirigir…".

– Es difícil mandar sin dirigir, pero también es difícil dirigir sin capacidad de mando. Es más político decir: "Dirijo más que mando", pero hay que saber mandar, y más en un hospital, donde hay que saber tomar decisiones continuamente. Cuando hay una decisión, alguien tiene que asumir la responsabilidad… es entonces cuando nadie duda en mirar al gerente.

– ¿Cómo se lleva un gerente-médico con un director-médico?

– Lo importante es que cada uno tenga sus funciones bien entendidas y que cada uno tome sus decisiones en el ámbito que le corresponde. La dirección tiene un camino y ese camino debe ser adecuadamente transmitido a la organización.

– ¿Y cuando hay discrepancias?

– El despacho está para discutir y contrastar la discrepancia. Al final, alguien tiene que tomar la decisión y, cuando esa decisión sale del despacho, debe comunicarse de una manera rotunda y clara. Ahí no puede haber fisuras.

– Ponme por orden de prioridad: pacientes, médicos, dinero...

– Lo primero son los pacientes…

– Eso suena políticamente correcto…

– No es una respuesta para quedar bien. El paciente es siempre el principal objetivo. Hay que olvidarse de aquella época en la que la medicina era paternalista y se planteaba como "todo para el paciente, pero sin el paciente…". Afortunadamente, eso ya ha pasado.

– Pero hay estamentos que no lo entienden todavía así…

– El médico es fundamental en la consecución del bienestar del paciente pero, sin dinero, pocas cosas se pueden hacer... Ahí está el quid de la cuestión.

– Entonces: paciente-médico-dinero…

– Pero el médico visto como pilar fundamental de los servicios sanitarios.

– ¿El mejor gerente?

– Conviene que sea médico porque así está en mejor disposición de entender a los pacientes y a los propios médicos... Aunque no se debe olvidar que cada vez tienen más importancia esos colectivos íntimamente implicados en los proyectos de la salud de los pacientes. Por ejemplo: la enfermería.

– ¿Cómo es la enfermería?

– Un colectivo muy implicado en la salud de los pacientes y con un importante compromiso. En el hospital hay más gente que los médicos, y las cosas no pueden funcionar sin contar con todos.

– ¿El mejor conselleiro de Saúde que ha tenido la Xunta?

– José Manuel Romay sin duda.

– Pero no era médico…

– Romay tuvo grandes ventajas: el conocimiento del sector, una clarividencia muy importante, una cabeza muy bien amueblada, y, además, se supo rodear de un gran equipo que tenía las cosas meridianamente claras.

– ¿Las fundaciones hospitalarias murieron a manos de la demagogia?

– Las fundaciones hospitalarias fueron un paso muy importante en la gestión hospitalaria. Se garantizaban muchas cosas, se intentaban suplir lastres que traía el sistema estatutario… Fue un paso valiente y decisivo.

– Gozamos de un sistema solidario, universal y gratuito para el paciente, presidido por la equidad… En ningún país del mundo se da algo similar y, sin embargo, es permanente escuchar a diario críticas despiadadas…

– Es una de las tragedias de la sanidad. El español medio no valora adecuadamente la sanidad que tiene. La sanidad pública, gratuita y financiada solidariamente por los impuestos, es un logro que, a pesar de lo que tenemos que luchar para mantenerlo, es irreversible.

– ¿No crees que al final sólo nos fijamos en las carencias?

– Llegar a la urgencia de un hospital y que se atienda desde un dolor de muelas hasta el diagnóstico para un trasplante multiorgánico, sin que tenga que desembolsar un duro el paciente, no lo tiene casi ningún otro país... Eso conlleva inevitablemente masificación, exceso en la demanda y las inevitables listas de espera.

– ¿Tiene solución…?

– Para ser imaginativos hay que ser conscientes del problema.

– ¿No crees que cuando el ministro de Sanidad lea esta entrevista puede pensar: "Este me quita el sitio"?

– Tuve la suerte de llegar a la sanidad en un momento clave, cuando Manuel Fraga entró en el gobierno en el año 90. Llegué de la mano de Francisco Villar. Desde entonces he pasado por muchos destinos, me he sentido cómodo y me he dedicado a lo que me gusta. Dieciocho años después es lo que me sigue gustando…

– El peor examen…

– Al que te ves cotidianamente sometido ante ti mismo.

– ¿El MIR es el mejor invento?

– Es un gran invento, sin duda. El sistema sanitario español debe estar tremendamente orgulloso de lo que hemos puesto en marcha para la formación de nuestros especialistas. Pero es un invento que tenemos que actualizar continuamente. Posiblemente, habría que refundir algunas cosas del MIR.

– El Estado gasta mucho dinero para la formación de los médicos y, cuando ya son especialistas, muchos de ellos marchan al extranjero porque les pagan mejor…

– Lo fundamental es la estabilidad en el empleo, en eso se ha trabajado mucho en los últimos años y se ha hecho un gran esfuerzo en la carrera profesional y en el sistema retributivo. Creo que la satisfacción de nuestros médicos en la sanidad pública va creciendo.

– Pero nos faltan médicos….

– Padecemos las consecuencias de un recorte MIR que se decidió de manera poco meditada. Para colmo, estamos empezando a sufrir la jubilación masiva de muchos médicos que comenzaron en los años 70. Hay que reconducir todo ello. La programación del sistema sanitario es tarea del Ministerio de Sanidad y de las comunidades autónomas. En este sentido, es imprescindible contar con las comunidades científicas para asesorar.

– ¿Qué necesita más Galicia: tratamiento médico, asistencia quirúrgica, UCI o más investigación?

– Necesita gente que lo dirija y que pelee para que se desarrolle más. Necesita investigación, pero no una investigación dividida en cachitos… Galicia debe implicarse en proyectos de investigación y desarrollo con proyección y futuro. Hemos ido creciendo a un ritmo aceptable, pero nos faltan infraestructuras…

– Dame dos prioridades…

– La urgente modernización de su red de ferrocarriles y sus trenes y el desarrollo en el área de puertos.

– ¿Qué tal con el nacionalismo…?

– Creo en la España de los pueblos, en la España plural, pero en España...

– ¿Eres de los que dicen que cuanto más gallego te dejen ser, más español te sientes…?

– Lo asumo y lo comparto. Los nacionalismos llevados al extremo provocan intolerancia, xenofobia y, en la mayoría de los casos, serios conflictos.

– ¿La normativización mató la estrella de la lengua gallega?

– No creo que normativizar el gallego pueda molestar a nadie. Lo que fastidia es la intolerancia de cómo se pretende utilizar por algunos. Yo hablo gallego y castellano y nunca he tenido problemas. Cuando voy a mi pueblo, hablo en gallego. En el día a día de mi trabajo hablo castellano. El castellano es el idioma que vincula nuestra comunicación en el país y con otras naciones, y el gallego el que engarza con nuestras raíces.

– Un libro en castellano tiene un público potencial de más de seiscientos millones de compradores y un libro en gallego apenas seis…

– Se ha creado una asociación llamada Galicia Bilingüe, con unos ideales que comparto plenamente. Tenemos que ser realistas y ver que el idioma es un mecanismo de entendimiento entre los pueblos, no de división. Es un error hablar muy bien sólo uno de los dos idiomas, debemos caminar hacia un bilingüismo de alta calidad.

– ¿Te atreverías a que te pregunte por los presidentes gallegos…?

– Aquí me tienes…

– Fernández Albor.

– Por aquella época no estaba muy pendiente de la política y no lo tengo muy claro. Me impresionó cuando lo conocí por su humanismo, su enorme cultura, si bien era una persona demasiado contemporizadora con algunos aspectos.

– ¿González Laxe?

– Creó conflicto y llegó a un gobierno que no le correspondía.

– ¿Fraga?

– Una persona importantísima. Creo que su mayor logro ha sido elevar la autoestima de los gallegos.

– ¿Touriño?

– No he visto ningún gran proyecto nuevo en los tres años que lleva. Está continuando las infraestructuras que Núñez Feijóo había iniciado en el 2005…

– Te casaste con una gallega…

– Y de Santiago de Compostela, de pura cepa. Ha sido lo mejor que he hecho en mi vida: casarme y tener hijos.

– ¿Cómo te la ligaste?

– Paseando por el Franco. Mirábamos a las chicas, ellas nos miraban. Me fijé en una morenita de pelo largo y una noche que salí a la fiesta de la plaza Roja, la volví a ver y la invité a bailar. Allí nació todo.

– ¿Quién manda en casa…?

– Mi mujer, lo tengo clarísimo... Pero funciona, ella es bastante realista y muy analizadora.

– ¿Qué te hace llorar?

-La primera vez que lloré por tristeza fue por el fallecimiento de mi madre, cuando apenas contaba con catorce años. La primera vez que lloré de alegría fue cuando nació mi hijo... Lloro por las grandes y las pequeñas cosas.

– ¿Repetirías lo que has hecho?

– Prácticamente todo. Me siento muy satisfecho con el camino recorrido.

– ¿Qué quieres ser de mayor?

– Un abuelo feliz, que no se aburra, con cosas que hacer, con nietos. Se lo digo siempre a mis hijos: seré un jubilado feliz porque tengo muchas aficiones.

– A saber…

– La fundamental, el deporte. Practico golf, pádel, bicicleta…

– ¿Y como espectador?

– Prefiero la lectura, especialmente en fines de semana y vacaciones

– Tu rincón del mundo…

– Me gusta mucho viajar. Me encantan Roma y Estambul. Pero el viaje pendiente es África, un viaje exótico, quiero vivir la aventura.

– ¿Pensaste en la muerte?

– Intento no hacerlo… pero no queda más remedio.

– ¿Te da miedo?

– Lo que de verdad me da miedo es que se rompa el orden natural de vida y muerte.

– ¿Existen las meigas?

– No existen, pero las hay…

– ¿Buenas o malas?

– Sencillamente las hay.

– ¿La mujer de tu vida?

– Dos: mi mujer y mi hija.

– ¿Educaste por igual a tu hija y a tu hijo?

– Rotundamente sí. Los padres tenemos esa tendencia a proteger más a las niñas, pero creo que eso lo he superado. He procurado que ambos gocen de la misma libertad, que se sientan iguales, tanto en la tarea doméstica como fuera de ella.

– ¿Lo consideras un mérito…?

– Considero que es tener los dos pies en la tierra.

– ¿Cómo te gustaría que te recordaran tus dos hijos?

– Como una persona honesta, leal y trabajadora. Comprometida con las personas y con el trabajo.

– ¿Qué es la lealtad?

– El compromiso con las personas a las que quieres, con las personas que te dan oportunidades en la vida y con las que se comprometen contigo.

– ¿Y la fidelidad?

– Tiene mucho que ver con lo que la gente espera de ti. Si eres lo que la gente espera que seas y haces lo que espera que hagas…

– ¿Y la felicidad?

– Sentirse bien con uno mismo, con lo que hace, estar en paz.

– Lo que no toleras.

– La deslealtad.

– ¿Te has percatado de que la política es pródiga en ello?

– Sí, perfectamente. Y lo llevo regular, aunque las personas más cercanas a mí han sido por regla general leales conmigo… y yo con ellas.

– Perteneces a una profesión donde hay más mujeres que hombres…

– Cuando empecé no.

– ¿Se logrará en los futuros hospitales la paridad?

– A veces lo comento... El que la mayoría sean mujeres ha sido muy importante y nos obliga a cambiar mucha estructura mental y organizativa. La incorporación de la mujer a la vida laboral no ha ido pareja a la incorporación del hombre a la vida del hogar y eso, que en el futuro debe darse, nos está dando problemas en la dotación de la mujer para la vida laboral. Tenemos que tomar medidas para que sea posible que se pueda conciliar vida laboral y familiar.

– ¿No crees que una legislación demasiado proteccionista acabará perjudicando a la mujer trabajadora?

– Tenemos que hacer cambios estructurales y de mentalidad. La mujer debe tener las mismas oportunidades que los hombres, ni más ni menos. La mujer tiene la suficiente inteligencia y capacidad para llegar a los más altos puestos de la sociedad. Por tanto, cualquier medida hiperprotectora resultará perjudicial para su verdadero desarrollo.

Me llama la atención cómo cada afirmación que hace el de Bande queda rubricada con gesto firme, haciendo volar ademanes… Dice que de él dicen que tiene fama de duro… Para mí que, tras su sonrisa sincera, se encierra la energía de una personalidad que ha transitado todos los vericuetos que la sanidad pública tiene… Desde el terreno asistencial al de la administración. Gobernar la Fundación Hospital Alcorcón con eficacia ejemplar creo que le confiere al doctor González Álvarez una rotunda seguridad: la de que todo problema en la vida es susceptible de empeorar…

Muy personal

Una película

‘El Padrino’.

Un libro.

‘1421, el año en que China descubrió el mundo’.

Tu rincón favorito.

El salón de casa. En él leo, veo la tele y escucho música…

El recuerdo de tu padre

Una persona muy humilde que hizo un esfuerzo importante para que sus hijos fueran más que él.

¿Y tu madre?

Apoyo y ánimo permanente a mi padre mientras estuvo sana.

¿El principal valor?

La familia.

¿Rezas?

Cuando voy a la iglesia intento participar activamente, nada más.