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GALICIA AMBIENTAL

Autopistas y prevención de incendios

Durante la semana que toca a su fin asistimos atónitos, un año más, a la aplicación de herbicidas en las cunetas de las autopistas de Galicia.

BENITO GARCÍA - SANTIAGO  | 21.06.2008 
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Un ejemplo “extremo” se podía apreciar el pasado jueves a la altura del término municipal de Silleda, donde un operario de mantenimiento de la Autopista Central de Galicia procedía a fumigar herbáceas de una altura que sobrepasaban el metro Este tipo de procedimientos parecen buscar únicamente el ahorro de costes, frente a lo aconsejable desde un punto de vista ambiental: el desbrozado y retirada de la biomasa resultante. La aplicación de este tipo de herbicidas trae consigo un altísimo riesgo de contaminación, que se ve acentuado cuando su aplicación se hace además irresponsablemente, como en el caso citado en que el día acabó con una llovizna que, además de “lavar” el producto químico, facilita su filtración a los cursos de agua. El fin último de este tipo de procedimientos es secar las plantas, que al no ser retiradas se convierten en una fuente “inmejorable” para la propagación de cualquier fuego fortuito o intencionado. No es necesario más que recordar el desastre medio ambiental del los dos últimos veranos, en los que los márgenes de la A-9 fueron el inicio de una parte importante de los incendios gallegos.

Volviendo a la Autopista Santiago – Lalín – Dozón, tras unos años en servicio presenta ya abundancia de vegetación en algunas zonas, sin que se acometan tareas de prevención efectivas. Las malas prácticas en materia de prevención de incendios quedan patentes en ejemplos como la zona incendiada el pasado año en las cercanías de la salida de Ponte Ulla, allí la naturaleza obra el milagro de su recuperación, pero el hombre le niega su colaboración retirando los restos vegetales calcinados en su día y que, este año, podrán alimentar nuevos fuegos. Las concesionarias de autopista tienen una obligación (que la AP-9 ha empezado a asumir, aunque tarde) de mantenimiento, por la seguridad de los usuarios pero también de protección de nuestro bosque. Esta obligación de limpieza, no esta siendo asumida en el caso citado, con el agravante de que además se introduce en el medio ambiente un elemento altamente contaminante. El irresponsable comportamiento no es exclusivo de las compañías privadas, gestoras de las autopistas; otros organismos como la Xunta de Galicia y Diputaciones utilizan el mismo método en las vías de su titularidad sin que, año tras año, nadie haga nada por evitarlo: se empecinan en permitir la aplicación de una solución con la que contaminan las aguas y favorecen la propagación de los incendios.