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ENERO 2002

La tripulación de la fragata 'Extremadura' fue elegida 'Gallega del Mes' de enero por las redacciones de EL CORREO y O Correo

REDACCIÓN - SANTIAGO   | 02.06.2006 
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Las labores humanitarias gozan cada vez de un mayor reconocimiento por parte de la sociedad. Las redacciones de EL CORREO GALLEGO, 'O Correo' y 'Radio Obradoiro' no quieren ser ajenas a esta situación y eligieron, por unanimidad, 'Gallegos del Mes' de enero a la tripulación de la fragata 'Extremadura', que rescató a 254 inmigrantes que estaban abandonados a bordo de un buque a la deriva en medio de un temporal en aguas griegas.

La fragata Extremadura, con base en Ferrol, arribó el día 21 de enero al puerto departamental tras cinco meses de operaciones en alta mar con los buques de la Stanavforlant. Su dotación llegó a la ciudad con la satisfacción de haber rescatado de morir ahogados a 254 inmigrantes abandonados a bordo de un barco a la deriva.

El comandante de la fragata Extremadura ha propuesto a quienes participaron en la misión para que se les conceda la Cruz del Mérito Naval.

Hasta el día 1 de enero todo iba sobre lo previsto para la tripulación de la fragata Extremadura. Formando parte del Grupo Táctico Endeavour, en apoyo de la operación Libertad Duradera, se encontraba en el Mediterráneo Oriental cuando recibió un aviso de socorro del Centro de Coordinación de Rescate del Pireo, para asistir al barco Aydin Kaptan, sospechoso de transportar inmigrantes ilegales. El buque tenía una vía de agua y no disponía de propulsión, situación que se agravaba con el mal estado de la mar, que amenazaba con hundir la embarcación.

Según explicó el comandante de la fragata Extremadura, Antonio Hernández Palacios, que fue puesto al mando de la operación de rescate, al llegar al lugar del suceso, en la madrugada del día dos de enero, el escenario que se habían imaginado se quedaba corto con respecto a la situación real que allí se encontraron, ya que 254 inmigrantes kurdos, turcos, iraquíes y de Sierra Leona (188 hombres, 34 mujeres y 32 niños, uno de ellos de dos meses y medio) aparecían hacinados, hambrientos y desesperados, en un buque de unos cuarenta metros de eslora.

El teniente de Sanidad, Luis Cotarelo, que prestó asistencia médica a los ocupantes del Aydin Kaptan, aseguró que "era difícil caminar entre ellos sin pisarlos'' y la asistencia se hacía complicada, debido al fuerte oleaje existente y a la falta de las mínimas condiciones higiénicas a bordo del buque. "Los excrementos se veían por todas partes, ya que tan sólo contaban con una zona de aseo y estaba taponada. Aunque no detecté ninguna patología importante, todos vinieron hacia mí porque tenían hambre y estaban mareados y con vómitos. Me resultó muy difícil poner inyecciones debido al estado de la mar''.

El fuerte temporal hacía casi imposible la evacuación de los ocupantes del barco siniestrado. Finalmente, el día dos fue posible evacuar a 32 niños, cinco mujeres y dos hombres heridos en helicóptero hacia tierra y hacia el buque Amsterdam, también de la Stanavforlant. La mejora de las condiciones climatológicas permitió que el día 3 el buque siniestrado fuese remolcado a Creta.

La valentía y el arrojo demostrado por la tripulación de la fragata Extremadura, que llegó a poner incluso en riesgo su propia vida, se hizo acreedor al reconocimiento de las redacciones de EL CORREO GALLEGO, O Correo Galego y Radio Obradoiro, que decidieron resaltar su labor eligiéndolos, por unanimidad, Gallegos del Mes de enero.

Entre los tripulantes de la fragata Extremadura que participaron en el rescate está el cabo primero Juan Fernández, que resultó herido. "Recibí un golpe en la nuca y, aunque al principio me asusté porque con el frío y los nervios no podía mover nada, luego me confirmaron que no tenía ndada roto y que se trataba de un esguince cervical. Me trasladaron a un hospital griego y, si bien me ofrecieron posibilidad de quedarme yo preferí regresar al barco''.

Uno de los tripulantes de la fragata que permanecieron en el Aydin Kaptan las 40 horas que duró la operación de rescate fue el gijonés Javier Iván Argüeso. Este cabo primero de la Armada, decidió quedarse con el segundo equipo porque "no estaba mojado y sólo me dolían los brazos de luchar con el timón''.

Los dibujos de los niños rescatados han sido el mejor premio

La dotación de la fragata Extremadura recibió la enhorabuena de las más altas instancias militares nacionales e internacionales por su intervención en el rescate del Aydin Kaptain, pero el comandante Antonio Hernández y quienes con él participaron de forma directa en la operación de evacuación y ayuda a los náufragos manifestaron que ninguno de los mensajes de felicitación fue tan emotivo como el de los 32 pequeños rescatados del "infierno'' del Aydin Kaptan.

Reunidos en el petrolero Amsterdam, los niños comenzaron a dibujar sobre lo que acababan de vivir y en sus memorias no había otra cosa que la imagen de la fragata Extremadura y los helicópteros que los asistieron.

Finalizada la operación de rescate, el comandante del petrolero entregó al del buque español esos dibujos, que se guardan como oro en paño.

Sin duda, esta es una de las historias más bonitas vividas a bordo de la fragata Extremadura desde que el 10 de noviembre de 1976 fuera entregada a la Armada española por los astilleros ferrolanos de bazán, en los que fue construida junto con cuatro unidades más que también tomaron su nombre de comunidades autónomas (Baleares, Andalucía, Cataluña y Asturias) y que reciben la denominación genérica de clase Baleares.

La fragata Extremadura, con una dotación de 252 personas, es una embarcación lanzamisiles con capacidad para realizar un variado conjunto de operaciones navales, tanto dentro de una organización operativa como individualmente, como ya quedó demostrado.

Su misión es proporcionar protección local de área a grupos de combate, fuerzas anfibias, grupos de reabastecimiento, buques mercantes... y realizar operaciones conjuntas con otras fuerzas navales y aéreas para asegurar el uso de las líneas esenciales de comunicaciones marítimas.

La fragata Extremadura, con una eslora de 133,5 metros y que alcanza una velocidad de 28 nudos y tiene una autonomía de 5.405 millas a 18 nudos que aumenta a 5.515 millas si la velocidad es dos nudos menor, ha escrito una página muy bonita de la historia de la Armada española.