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"telecos" a la fuga

Datos de clientes de operadoras saltan el Atlántico sin consultar a los titulares

Jazztel atiende a sus clientes desde Córdoba, Argentina, cuando antes lo hacía desde A Coruña // Todas las compañías del sector miran al extranjero // Esta huida ha destruido 2.000 empleos en Galicia

REDACCIÓN • SANTIAGO   | 25.03.2007 
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Si usted es cliente de Jazztel, Telefónica, Ono, Ya.com, Vodafone u Orange, entre otros grupos, sus datos personales seguramente ya habrán volado diez mil kilómetros, cruzando el océano Atlántico. O saltado el Estrecho de Gibraltar hasta Marruecos. Nadie le habrá consultado, pero su número de teléfono, DNI o número de cuenta bancaria estará en manos de subcontratas de las grandes operadoras en países no comunitarios, con el riesgo que ello puede conllevar, atentando directamente contra las leyes de protección de datos. Y todo por la deslocalización.

La Coordinadora Unitaria de Trabajadores del Telemarketing, que une a los despedidos por estas marchas (según sus datos son 20.000 en España en el último año, dos mil en Galicia), se ha convertido en la gran defensora de las referencias personales de aquellas personas a quienes antes atendían. Además del coste laboral que supone esta fuga de empresas –el último dato, los casi 200 despedidos por la filial de Telefónica Atento en A Coruña–, una lectora, Iria Barreiro, recordaba a este periódico que la Ley Orgánica de Protección de Datos obliga a notificar a los afectados cuando los datos son utilizados en un país extranjero: debe comunicarse el dónde y el nivel de protección para comprobar si es equiparable al español. Pues bien, en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Marruecos México, Perú, Puerto Rico, Venezuela o Marruecos, lugares a donde huyen compañías y datos en busca de trabajadores cuatro veces más baratos (200 euros al mes frente a 800 en España), "no tienen legislación al respecto: ¿Cómo se castigaría al infractor?".

El caso de Atento no es el único que puede saltar en estas fechas en Galicia. Orange y Ono, que a través de la firma Sykes atiende desde Lugo y Vigo, podrían seguir la vía deslocalizadora y dejar en la calle a 120 empleados lucenses, la mitad de su plantilla, a 250 de los 300 trabajadores de la ciudad olívica.

Prueba empírica

Para comprobar esta denuncia, basta una llamada al 1565, teléfono de información de Jazztel. Al otro lado del teléfono nos admiten tras cruzar un saludo que nos contestan desde Córdoba, pero no la andaluza, sino en Argentina. Antes de la deslocalización del servicio de Jazztel de A Coruña –se empleaba a unas 800 personas–, conocían incluso las calles de Compostela de las que se les hablaba: ahora, toda referencia espacial es inútil. Incluso existen problemas al señalarle una calle en gallego: Avío de Abaixo. La teleoperadora, claro, desconoce totalmente donde está, y es necesario deletreársela. Hace su trabajo, pero parte de la conversación se convierte en un diálogo de besugos.