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EDITORIAL

Xosé Cuiña: la historia llevará su sello

29.12.2007 
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Pocos políticos consiguen hacer historia. La mayoría transitan por ella, se dejan llevar por los acontecimientos y se conforman con hacer pequeñas aportaciones que el tiempo irá disipando. Xosé Cuiña no era de esos. Buena parte de la reciente historia de Galicia lleva su sello, tiene inscrito su esfuerzo, fue imaginada antes de ser realidad en la cabeza de un hombre que no es producto de ningún laboratorio político, sino de la tierra. El empeño con que Xosé Cuiña exhibía sus raíces era toda una declaración de intenciones. Para él, Galicia no era una teoría, ni una excusa para encaramarse en el poder; Galicia era Lalín, el molino de su padre y de su abuelo, la gente que lo fue elevando en el escalafón de la política gallega, hasta hacerle llegar a lo más alto.

Hay una palabra que define su trayectoria: lealtad. Lealtad como decíamos a sus orígenes sencillos. Lealtad al partido que prácticamente refundó dotándolo de un galleguismo popular. Lealtad indesmayable a Manuel Fraga, que ni siquiera flaquea cuando el entonces presidente de la Xunta decide prescindir de su colaborador más fiel. En los momentos más amargos, Xosé Cuiña desoye los cantos de sirena que puedan conducirle a algo que él vea como una traición.

Aun estando en desacuerdo con el rumbo político que tomaba el PP gallego, participa, colabora e incluso da su postrera batalla en pos del liderazgo respetando unas reglas que no le eran propicias. Lo distinguió la lealtad y se va dejando una huella que pocos políticos de la reciente historia de Galicia han podido dejar. Una huella que es ideológica y material, porque si a él se debe la asunción por el Partido Popular de señas de identidad galleguistas, a él hay que atribuirle también el despegue y realización de numerosas infraestructuras esparcidas por los cuatro puntos cardinales de su tierra.

Al margen de las causas médicas de su muerte, hay que anotar esa pasión política que le hizo trabajar sin desmayo y que ahora lo hace descansar para siempre en la memoria de su pueblo.