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GALICIA XXI ACTORES DEL CAMBIO

Rajoy: "El valor que más quiere la gente es el de la moderación"

“Al regresar a Galicia, nuestros emigrantes deben tener sanidad, educación y protección social gratuita”

LUIS POUSA• SANTIAGO  | 06.01.2008 
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Mariano Rajoy Brey, líder del PP, el pasado 30 de diciembre de 2007, en la praza do Obradoiro

"Casi no hay un gallego que no tenga un pariente fuera o lo haya tenido. Los emigrantes han aportado mucho a la construcción de Galicia y de España. Pues bien, voy a trabajar porque los emigrantes gallegos en el exterior tengan los mismos derechos que tienen los cinco millones de inmigrantes que hay hoy en España. Me parece profundamente injusto que una persona que viene de fuera tenga sanidad gratis, educación gratis y servicios sociales gratis, y un gallego, un español, que están fuera, no lo tengan". Así de rotundo se muestra Mariano Rajoy (Santiago, 1955; casado; dos hijos; ex vicepresidente del Gobierno español; líder del PP y candidato a presidente en las próximas elecciones generales), recién llegado de un viaje por Argentina y Uruguay.

_ ¿Como jefe de la oposición ha jugado el papel que usted creía que tenía que jugar?

_ El modelo territorial y la negociación con ETA han sido las dos grandes prioridades del señor Rodríguez Zapatero en esta legislatura, y era fundamental que hubiera consenso entre los dos grandes partidos nacionales, como lo hubo desde 1978 hasta 2004. Esas han sido dos de mis grandes discrepancias con el Gobierno, en los demás le he apoyado en muchas cosas: Ley de Dependencia; Ley de Igualdad, salvo en el tema de las cuotas; Ley contra la Violencia de Género; reforma de los estatutos, salvo en el catalán; en todos los envíos de tropas al extranjero. Sinceramente, el señor Rodríguez Zapatero se equivocó; nadie puede decir qué efectos beneficiosos han obtenido los españoles.

_ ¿El voto de centro sigue teniendo la llave de la mayoría electoral en España?

_ Es muy difícil saberlo, pero el valor que más quiere la gente es el de la moderación, el del sentido común, el de una política preocupada por trabajar para elevar el nivel de vida de las personas. Eso es lo que le pide el cuerpo.

_ ¿Porqué y para qué quiere reformar la Constitución?

_ Hay dos objetivos fundamentales. El primero, reforzar los consensos en aquellos temas que son reglas de juego y estructuran a un país. Quiero que las reformas de los estatutos necesiten los 2/3 del Congreso para salir adelante; que todas las leyes judiciales, porque el poder judicial debe ser libre e independiente, se resuelvan por el acuerdo de los 3/5 del Congreso, lo que obliga, al menos, a un pacto entre los dos grandes partidos nacionales. El segundo de los objetivos es retocar la Constitución para que el Estado pueda cumplir sus obligaciones básicas.

_ ¿Qué obligaciones?

_ Vivimos en un mundo donde las fronteras se diluyen, donde competimos con países con más de 1.000 millones de habitantes, como China o la India, que están creciendo económicamente a un 10 %. El Estado debe cumplir, al menos, tres funciones fundamentales: garantizar la igualdad; ser capaz de comprometerse internacionalmente y atender esos compromisos; y tener capacidad para hacer la reformas que se exijan para competir en un mundo global, abierto y difícil, que es lo mismo que trabajar por mejorar el bienestar y la riqueza de la gente.

_ ¿Su concepto de igualdad acoge el Estado del bienestar?

_ Sí. Dos ideas. Una, la igualdad de derechos y oportunidades, es decir, que el español más humilde tenga oportunidades para convertirse en uno de los españoles más importantes. Cuestión que pasa por un buen sistema educativo y la formación de las personas. Otra, la igualdad en lo social: mi primera prioridad de gasto social, en un mundo donde se reparten subvenciones a troche y moche, son las pensiones, son los pensionistas.

_ ¿Qué modelo educativo garantiza la igualdad?

_ Podemos dividir España en dos grupos de personas, los que tienen una educación recibida en la escuela pública y aquellos cuyos padres pueden mandar a sus hijos e estudiar fuera de España para mejorar su nivel. Esto hay que arreglarlo, porque, además, en ese mundo global España no competirá con petróleo, sino con españoles. La educación requiere reincorporar principios como el mérito, el trabajo, el esfuerzo. Pondría el inglés desde los tres años, pondría todo lo que es la sociedad de la información, de las comunicaciones, de las nuevas tecnologías, y le daría mucha importancia a la lengua, a las ciencias y a las matemáticas. España y los españoles nos jugamos ahí nuestro futuro.

_ ¿En su ideario, la sanidad tiene que preocuparse por la salud de todos los ciudadanos?

_ Primero es la salud y luego lo demás. La sanidad es el 40 % del gasto público, y no se debe escatimar ningún esfuerzo. La sanidad nos costará más cara en el futuro, porque, por fortuna, la gente vive más, y la medicina cada vez funciona mejor y aparecen nuevas técnicas y nuevos medicamentos. La sanidad debe ser tratada conjuntamente por todos los partidos y ver cómo lo afrontamos en el futuro.

_ ¿Es posible bajar los impuestos tomando como referencia el escenario que usted describe?

_ Será, junto a las pensiones, uno de los dos ejes de mi propuesta electoral. He anunciado la supresión del impuesto de la renta para todas aquellas personas que no ganen 16.000 euros al año, y una rebaja para las que están por encima de esa cantidad. También rebajaré el impuesto de sociedades, que está en el 30 %, para que muchas empresas ­puedan competir con países que, por ejemplo, lo tienen en un 15 %. La rebaja de impuestos produce crecimiento económico y más recaudación. En 1998, cuando hicimos la reforma fiscal más importante de la democracia, salvo la de Fernández Ordóñez, al año siguiente bajó la recaudación por IRPF, pero en el 2000 subió el 13 % y en el 2001, el 11 por ciento. Es decir, dejar que la gente gaste su dinero como quiera es decirle: "Oiga, yo confío en usted". Es lo que necesita la economía española para generar trabajo y recaudación.

_ ¿Con la ayuda de quién piensa sacar adelante esas reformas?

_ Con el PSOE. No tengo la más mínima duda. Y después, que se incorpore quien quiera hacerlo. Si excluimos al señor Rodríguez Zapatero, ninguno de los otros cuatro presidentes tomó una decisión en los grandes temas sin el acuerdo entre los grandes partidos nacionales, porque representan a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Hay temas fundamentales que deberían separarse del debate político.

_ Pues, a lo que se ve, da la impresión de que usted y el señor Zapatero son irreconciliables.

_ En absoluto. No tengo ninguna mala relación personal con el señor Rodríguez Zapatero. Tengo una profunda discrepancia política con lo que hizo con el Estatuto catalán, porque excluir al PP de su aprobación fue un tremendo error. España no se puede decidir entre un partido nacional y un partido nacionalista, el Estatuto catalán afecta, y mucho, a la igualdad entre españoles. También con la negociación con ETA, y la Ley de la Memoria Histórica. La verdadera ley de la memoria histórica de España es la Constitución.

_ ¿Seremos un Estado federal?

_ El Estado de las Autonomías es más que un Estado federal. Habría que definir qué es un Estado federal. Yo creo en la soberanía nacional y en el Estado de las Autonomías. Las decisiones de en qué se gasta el dinero de los contribuyentes españoles las debe tomar el conjunto de los españoles, representados por 350 diputados en las Cortes Generales, y no estar condicionadas por el Estatuto catalán.

_ ¿Qué modelo de financiación autonómica propugna?

_ En mi opinión, no hay más sistema de financiación que aquel que sea producto de un acuerdo unánime entre el Estado y las autonomías, porque un acuerdo entre el Gobierno de España, una autonomía para decidir el modelo de financiación en función de la inversión del Estado es lisa y llanamente letal.

_ ¿La reforma del Senado es la asignatura pendiente de todos los gobiernos?

_ Todavía no he visto una propuesta de reforma del Senado que me haya convencido, y he estudiado mucho este asunto. Probablemente me pase lo que a todo el mundo, y por eso no hay reforma del Senado.

_ ¿La preocupa el asunto de las identidades?

_ Estoy a favor de que se defienda la lengua propia, las costumbres y las tradiciones, pero el mundo es cada vez más global y abierto y vamos a procesos de integración. Ya parece cosa del pasado, pero fue en el año 2002 cuando sustituimos la peseta por el euro. A mí me da la impresión de que algunos partidos nacionalistas van a toda velocidad hacia el pasado. Todos esos procesos de división, de ensimismamiento están condenados al fracaso.

_ ¿Qué es para usted Galicia?

_ Mi tierra. Donde he nacido. Donde están enterrados todos mis familiares, ¡todos!, porque no tengo familiares que no sean gallegos. Donde quiero ser enterrado yo, ojalá que dentro de muchos años, y que usted lo vea.

_ Gracias. ¿Qué posibilidades hay de que la reforma del Estatuto de Galicia salga adelante?

_ Yo no me voy a oponer si es una cosa razonable, pero no creo que la reforma de los estatutos sea una prioridad vital para nadie. Hay que pensar en los ciudadanos, y no en los territorios; los derechos los tienen las personas y no las hectáreas.

_ ¿Alguna vez le pasó por la cabeza ser presidente de la Xunta?

_ Puedo asegurarle que nunca he dado esa batalla contra nadie. Es un hecho objetivo. Ahora estoy donde estoy, pero para mi ser presidente de mi tierra, aquí, en Santiago de Compostela, sería un gran honor.

_ ¿En Europa, cuál es su referencia, Sarkozy o Merkel?

_ Yo creo en Europa profundamente. Comparada con China o con India, Europa es pequeñita. Europa va lenta, y necesita, como diría Ortega, ir a las cosas. Debe tener una política exterior, una política de inmigración y una política económica de reformas económicas. Esas son las tres grandes prioridades europeas, y si hubiera una política de seguridad y defensa contra le terrorismo, mejor todavía. Europa necesita un liderazgo fuerte, y Francia y Alemania son los países más potentes, porque el Reino Unido tiene un concepto de Europa distinto. Me gustaría que una vez que fuese aprobado el nuevo Tratado, tanto Merkel como Sarkozy tirasen del carro. El futuro de España está en Europa.

EL PERFIL

“La etapa más dura de mi vida política”

n ¿Tiene tiempo par aburrirse?
En estos tres años y medio he tenido muy poco tiempo libre. Los días de diario siempre salgo de casa a las 8.30 de la mañana y regreso a las 9.30 ó 10 de la noche, luego muchos sábados y muchos domingos he hecho labor de partido. No he tenido tiempo par aburrirme.
n ¿Le costó dejar de fumar?
...;...;...;... ¡He vuelto!
n ¿A los puros?
...;...;...[Introduce la mano en el bolsillo de la americana y me enseña un puro].
n ¿Qué está leyendo?
Pues lo último que he leído lo he leído ahora a la vuelta de Argentina, es un libro que ha publicado Anxo Luxilde sobre la emigración gallega en Argentina y Uruguay.
n ¿Suele ir al cine?
No, hace tiempo que no voy al cine. He ido a algún estreno, en fin, porque me lo pedía algún productor, algún director, pero habitualmente no voy al cine.
n ¿Y al teatro?
La última vez que fui al teatro es a una curiosa obra de aquel clásico llamado Ozores. Un hombre con talento, ya mayor, pero una obra muy divertida, que duraba 1 hora y 15 minutos, sin descansos. Estaba hace un par de meses, y era, en cierta manera, un reírse de sí mismo y de las muchas cosas curiosas que pasan hoy en día en España. Muy divertida.
n ¿Qué música le gusta?
La de mi época. Me gustaban mucho los Beatles, y todavía sigo teniendo sus discos. Y de los españoles, Juan y Junior, y los Brincos, que eran anteriores.
n ¿Ha cocinado alguna vez?
En la carrera, arroces, huevos fritos y esas cosas. No teníamos dinero para ir comer fuera.
n ¿Un plato preferido?

El cocido gallego.
n ¿Un vino?
Un tinto, Rioja o Ribera del Duero.
n ¿Ha hecho la cama alguna vez?
Sí, la he hecho muchas veces. Desde luego, durante los catorce meses del servicio militar, la hice todos los días. También la he hecho en Sanxenxo y en Pontevedra, y en Santiago a lo largo de toda la carrera.
n ¿Sabe cómo funciona una lavadora?
Sí, pero nunca la he puesto en marcha.
n ¿Qué es para usted un teléfono móvil?
Pues para mí, un teléfono móvil es dos cosas a la vez, contradictorias entre sí: una lata y algo imprescindible para vivir hoy en día.
n ¿Suele utilizar el ordenador portátil?
Tengo un ordenador portátil, pero no lo suelo llevar por ahí.
n ¿Cuánto tiempo hace que no paga una ronda en un bar?
Pues, ayer por la noche. Pagué una ronda en un bar de Sanxenxo que se llama El Aviador.
n ¿Durante esta legislatura ha añorado sus tiempos de vicepresidente y ministro?
No, porque yo tengo algo que es una suerte desde ese punto de vista, una capacidad para adaptarme a las situaciones que me han tocado vivir. Ahora, ha sido la etapa más dura de mi vida política, y eso que dirigí algún ministerio complicado, como el de Interior.