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recuperación

El oso regresa a Os Ancares

Este otoño una hembra nacida en la zona leonesa podría establecer un núcleo reproductor en los montes de Lugo // Hasta ahora su presencia era ocasional // Este año se observaron tres ejemplares distintos

NATALIA SEQUEIRO • OS ANCARES   | 29.09.2008 
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Los tres integrantes de la Patrulla Oso de Lugo en uno de las cumbres de la zona de Murías, en la parroquia de Rao, en Navia de Suarna

A 800 metros de altitud en una de las cumbres de la parroquia de Rao, en Navia de Suarna, Antonio, Justo y Jesús observan detenidamente a través de sus prismáticos. Buscan osos pardos. Localizarlos entre los álamos, abedules, castaños, nogales, robles o fresnos que pueblan las lomas de las montañas, no es tarea sencilla. En lo que va de año sólo han visto tres ejemplares. La presencia de este animal en Os Ancares gallegos es hasta ahora ocasional, pero los planes de recuperación comienzan a dar sus frutos. Se espera que en los próximos meses el oso cantábrico regrese a un territorio que habitó durante siglos.

La generación de los tres integrantes de la patrulla de vigilancia que la Fundación Oso Pardo mantiene en las montañas de la zona oriental de Lugo ya no ha convivido con el plantígrado. Pero en el territorio han quedado señales de su presencia. "Las colmenas tradicionales aquí, que se llaman curtiños, están cerradas con piedras para que no pueda llegar el oso", explica Antonio del Pueblo, uno de los miembros de la patrulla. La miel y los arándanos, que crecen salvajes en las cimas más elevadas de Os Ancares, son dos de los alimentos favoritos de un animal omnívoro, pero con fama de goloso. Antonio, Justo y Jesús toman como guía la maduración de los frutos del bosque para seguirle la pista al oso. "Cuando es la época de las cerezas ya sabemos por donde puede andar", explican.

Tres oseznos

A partir de este otoño, sin embargo, encontrarse con uno de estos animales en peligro de extinción en la zona gallega de Os Ancares podría ser más sencillo. La Fundación Oso Pardo espera que en los montes de Lugo se establezca un núcleo reproductor. En enero de 2007 nacían en una cueva en la frontera leonesa tres oseznos de unos 400 gramos. Allí permanecieron junto a su madre hasta la primavera, ganando peso para poder enfrentarse a la vida en el exterior.

Desde entonces han aprendido a buscar comida y a defenderse de los enemigos de su propia especie. "Las osas tienen que proteger a las crías de los machos. Hay mucho infanticidio", explica Justo Mayo. Los osos que no han tenido éxito los atacan con la esperanza de que la hembra vuelva a ponerse en celo.

Pero los tres oseznos han sobrevivido y, tras año y medio junto a su madre, deberán establecerse por su cuenta. La Fundación Oso Pardo confía en que al menos uno de ellos sea hembra y se pase a la zona gallega de Os Ancares para formar su propio núcleo reproductor. Las osas suelen quedarse cerca del territorio materno.

Para los machos las amenazas aún no han acabado. Cuando los bosques caducifolios de robles, hayas y abedules se extendían sin trabas por la cornisa cantábrica, los osos se marchaban lejos en busca de nuevos hábitats en los que asentarse. Ahora, la presión urbanística y las carreteras dificultan su partida. La Patrulla Oso de Lugo ha tenido que desplazarse a Quiroga, Triacastela e incluso a la provincia de Ourense en busca de osos pardos vistos cruzando hasta las autovías.

Ante la falta de alimento, los plantígrados se ven obligados a regresar a la reserva de aproximadamente 2.600 kilómetros cuadrados que se extiende desde los montes del Alto Sil leonés, las montañas contiguas de Lugo y la zona del parque natural de Somiedo, en Asturias, donde la especie tiene mayor presencia. Aquí viven actualmente unos cien ejemplares. La población de osos del cantábrico quedó fragmentada en dos poblaciones genéticamente incomunicadas a principios del siglo XX. En la parte oriental - nordeste leonés, norte de Palencia y las montañas cántabras colindantes - sobreviven actualmente otros 25 ó 30 ejemplares.

LAS CLAVES

Unas 80 trampas eliminadas

La eliminación de lazos -una de las trampas utilizadas para cazar jabalíes, que también afecta a los osos- es una de las principales tareas de la Patrulla Oso de Lugo. En los últimos cinco años sus tres integrantes han localizado ochenta lazos en Os Ancares lucenses. Los furtivos, pero también los campesinos que ven atacadas sus cosechas suelen ser quienes los colocan. Cada vez encuentran menos.

Pastores para proteger las cosechas

La Patrulla Oso colabora con los vecinos de Ancares para evitar que coloquen las trampas. Financiados por la Consellería de Medio Ambiente, instalan pastores eléctricos que ahuyentan a los jabalíes de las tierras de cultivo. Así, los vecinos no ven necesidad de colocar las trampas. "Si la gente se ve atendida están conformes con nuestro trabajo", explican los integrantes de la patrulla .

ENTREVISTA

Guillermo Palomero Presidente de la Fundación Oso Pardo

"La población se ha duplicado desde los 90"

- ¿Cuál ha sido el incremento de la población de osos pardos en la cornisa cantábrica en los últimos años?

- En la zona cantábrica siempre ha habido osos, pero a finales de los 80 y principios de los 90 estaban a punto de desaparecer. En esa época quedaban aproximadamente la mitad de los que existen actualmente, que son unos 130. Pese a la recuperación, el oso pardo sigue estando en la categoría de máxima amenaza y continúa como especie en peligro de extinción.

- Las políticas de conservación están dando sus resultados

- Sí, esperamos que no haya problemas, hemos duplicado el número de hembras reproductoras. El éxito de la conservación parte de un trabajo conjunto con las administraciones. Prácticamente el 95% del territorio que ocupan los osos está en la Red Natura y eso es muy importante, porque es una figura de protección comunitaria. Se ha ido mejorando también el pago a los agricultores por el daño que causan los animales.

- En zonas como el parque natural de Somiedo en Asturias creo que tardan menos de 15 días, sin embargo en Galicia el proceso aún es bastante más lento.

- Sí, la que mejor paga es Asturias, pero la voluntad de todas las comunidades es la de hacerlo lo más rápido posible. Depende un poco de los servicios jurídicos de cada comunidad. La colaboración que tenemos con la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia es muy buena.

- ¿Escogéis siempre a personas de la zona para formar parte de las patrullas de vigilancia como en el caso de Lugo?

- Siempre. Estamos hablando de zonas con despoblamiento y queremos darles alternativas de empleo a la gente de la zona. Además, es muy práctico porque es gente espléndida que conoce y quiere a su territorio y se vuelca en defenderlo. Nosotros les ofrecemos la formación necesaria para formar las patrullas. Los habitantes de la zona, además, ven muy bien que sean los de allí los que trabajen en este tipo de actividades.