Galicia Hoxe Radio Obradoiro CorreoTV Tierras de Santiago Anova multiconsulting
El Correo Gallego
Google
Portada
atrás Comparte en Yahoo la noticia Titivillus, demonio, el gran aliado de los copistas Comparte en Del.icio.us la noticia Titivillus, demonio, el gran aliado de los copistas Comparte en Menéame la noticia Titivillus, demonio, el gran aliado de los copistas imprimir recomendar Aumentar texto Reducir texto

Titivillus, demonio, el gran aliado de los copistas

10.10.2010 "Soy Cormac, hijo de Cosnamach, que se ejercita en Dun Daigre, el lugar de la escritura, y temo que tenemos demasiado de la diablura en esta tinta. Soy un pobre diablo y mi nombre es Titivillus"

TEXTO SUSANA VÁZQUEZ PEREIRA

Iconografía antigua (s. XIV)  de este personaje tan singular, relacionado con los amanuenses
Iconografía antigua (s. XIV) de este personaje tan singular, relacionado con los amanuenses
Esta es la historia del aliado favorito de los amanuenses y el mejor cuidador de sus legajos.

Otros oficios tienen sus maestros, otras artes sus Santos patronos, pero sólo los calígrafos pueden afirmar (presumir?) tener como patrono a un demonio.

Se podría decir que Titivillus fue "creado" en broma con un propósito serio.

En la Edad Media, la gran mayoría de la población era analfabeta. Las habilidades de la lectura y la escritura eran campo de acción de la Iglesia y, en particular de los monasterios donde Biblias, misales y breviarios eran dictados a los monjes en los scriptorium (sala acomodada para este fin) donde eran copiados una y otra vez para luego ser distribuidos.

La naturaleza monótona de la vida monástica era desgastante, y el trabajo del calígrafo era muy ingrato por lo repetitivo del mismo y porque obligaba a forzar muchísimo la vista, debido a la luz pobre que entraba en los monasterios, y a la escasa luminosidad de las lamparillas de aceite y velas que raramente eran permitidas por temor a los incendios. Los monjes, llegado un punto de su trabajo y en estas condiciones, tenían lapsos de concentración por puro cansancio o aburrimiento (esto ha quedado reflejado en muchos documentos antiguos por las anotaciones de los monjes en los márgenes de las páginas: el sueño me va venciendo..., me duelen los dedos...), y entonces era cuando mutilaban, "comían" palabras, cometían errores ortográficos, dejaban manchas de tinta por doquier o, simplemente. hacían "dibujitos"....

Había que recordarles que la falta de atención era PECADO.

La primera mención escrita de Titivillus (o Tutivillus) por su nombre data de 1285, aparece en el Tractus de Penitentia, de John de Gales. Y a principios del siglo siguiente por Petrus de Palude, patriarca de Jerusalén, en un sermón. "Fragmina psalmorum/Titivillus colligit horum", que, traducido libremente, dice que Titivillus coleccionaba trozos de los Salmos. Deslizándose sin ser visto, iba registrando con sus ojos pequeños y brillantes, cada una de las barbaridades verbales que se decían durante los oficios religiosos. Para, acto seguido, seguir a los monjes calígrafos hasta sus aposentos para comprobar si todo estaba en regla.

 

LA CONDICIÓN DEMONÍACA

Lo que Titivillus hacía cuando escuchaba o veía un error fue lo que le dio su condición demoníaca. La temprana descripción de John de Gales aportó otro dato:"Quacque die mille/ fvicibus sarcinat ille", corroborado en varios manuscritos. En uno de ellos, en el llamado Arundel 506, folio 46, que se encuentra en el Museo Británico de Londres, se explica que Titivillus estaba obligado a encontrar tantos errores al día como para llenar mil veces su saco; después él bajaba al infierno, donde cada error/pecado era escrupulosamente registrado en un gran libro poniendo a su lado el nombre del monje que lo había cometido, para ser leído el Día del Juicio Final.

Y la presencia de Titivillus tuvo su efecto. Los monjes empezaron a tener más cuidado, y alrededor de 1460 le era necesario merodear como hurón, con la bolsa casi vacía, por todo el monasterio buscando algunos janglers o jappers hablan rápido o en broma, los nappers se quedan dormidos, los galppers bostezan, los drawers no paran de hablar, los momlers mascullan, los forskippers miran las cosas por encima....

Titivillus se encontraba ante una gran escasez de pecados y para 1475 había tenido que bajar el listón y recurrir a diabluras más light, como ocultarse en las iglesias tomando nota de las mujeres que chismeaban durante el Oficio. Pero todo diablo tiene que tener su merecido. En algún momento del s.XV cayó en la cuenta de que un diablo que se precie tiene que saber "seducir" a los escribas para que duplicaran, triplicaran o cuadriplicaran sus errores y así atraerlos hacia el foso sulfuroso, al lago en llamas en las profundidades del Abismo. Y puso en práctica su plan.

Al poco tiempo estaba embolsando tantos errores como en siglos anteriores. Los escribas sobrecargados de trabajo debido a las exigencias administrativas y de Universidades en materia de textos, negaban toda responsabilidad por los errores que aparecían en los manuscritos que tenían que producir con más rapidez. Pero ahora, los monjes tienen un aliado: el diablo, decían, los había tentado para que cometieran errores y Titivillus, reconocido como el autor de las erratas, se convirtió en chivo expiatorio más que en una peste, ya que los absolvía de culpa y cargo.

Con la aparición de la imprenta todo se aceleró y tuvo que diversificar sus actividades. El monje piadoso que editó el manuscrito "Anatomía de la Misa" en 1561 tuvo que agregar al delgado libro de 172 páginas de texto una fe de erratas de 15 páginas, hoy en día sigue siendo todo un record en materia de errores en un trabajo tan breve. La fe de erratas comenzaba echándole la culpa al diablo.

El Papa Sixto V parecía no conocer a Titivillus, y autorizó la impresión de la Biblia Vulgata traducida por S. Jerónimo. No queriendo correr riesgos, el Papa emitió una bula excomulgando a cualquier impresor que le efectuara una alteración al texto. Esta bula iba impresa al comienzo de la Biblia. Él mismo examinó cada hoja que salía de la prensa pero, aún así, la Biblia tenía tantos errores que hubo que imprimir correcciones que fueron recortadas y pegadas encima de los errores en cada ejemplar. Esto provocó un sinnúmero de comentarios irónicos sobre la infalibilidad papal, y a Sixto V no le quedó más remedio que ordenar la devolución y destrucción total de los ejemplares. Aunque se cuenta que uno fue guardado como referencia a la obra (o a Titivillus?).

Shakespeare lo menciona en Noche de Reyes (Tilly-Vally) y en Enrique IV (Tilly-Fally) aludiendo a comentarios tan tontos que serían merecedores de estar en su saco.

Quién más podría haber fascinado con tanta maestría e ingenio a los editores del Oxford English Dictionary, que desde hace cincuenta años en cada edición se hace una referencia incorrecta en la página donde se menciona a Titivillus?

Pero este diablillo de carácter proteico y esquivo, aunque nace en la Edad Media, es muy joven de espíritu y ha sabido evolucionar con los siglos. Ahora, en plena era digital, debe estar pensando que han vuelto los buenos tiempos de antaño cuando se pasea recolectando chismes en chats y blogs, sms..... llenando su saco con todos los errores, erratas, omisiones e imprecisiones que se encuentra a diario en Internet o.... en estas líneas.

 
atrás Comparte en Yahoo la noticia Titivillus, demonio, el gran aliado de los copistas Comparte en Del.icio.us la noticia Titivillus, demonio, el gran aliado de los copistas Comparte en Menéame la noticia Titivillus, demonio, el gran aliado de los copistas imprimir recomendar Aumentar texto Reducir texto
Ante cualquier duda, problema o comentario en las páginas de El Correo Gallego envíe un e-mail a info@elcorreogallego.es
Titularidad y política de privacidad. Política de Cookies