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El precio de la harina se dispara, pero “es inviable subir 20 céntimos la barra de pan”

barra de pan. Alimento básico en el día a día de las familias. Foto: E.P.

barra de pan. Alimento básico en el día a día de las familias. Foto: E.P. / Ángela Precedo

Ángela Precedo

“La guerra de Ucrania no es la causa directa de la subida del precio de la harina”, asegura Francisco Sánchez Bergantiños, presidente de la Asociación Provincial de Industriales y Artesanos de Panificación y Pastelería de Pontevedra (Aproinppa) y titular de la Panadería Sánchez García de Vigo. Explica a EL CORREO que “el precio del pan ya venía condicionado por el incremento que estaba sufriendo la harina desde el mes de octubre, ya antes de la guerra”.

Por tanto, en su opinión, “la guerra solo ha acelerado y ha hecho más daño a algo que ya era inevitable”. Desvela que hace un mes, antes del inicio del conflicto en Ucrania, “a mí ya me habían anunciado otra subida, condicionada por el coste energético, principalmente, y me dijeron que no sería la última, probablemente”. Así, en concreto, el coste del kilo de harina comprado en fábrica se ha encarecido desde octubre del pasado año hasta este mes de marzo en un 25 %. “Una subida como yo no recuerdo jamás”, asevera.

Así las cosas, asegura que no todos los establecimientos están afrontando la crisis del mismo modo. “Están todos aguantando como pueden, pero resistir más o menos va a depender de la capacidad que tengas de trasladar esos incrementos de la harina en el precio final, y no todos tienen la misma”, explica. Y ejemplifica que “las panaderías que entraron en la guerra del bajo coste, con ofertas de precio muy agresivas y el pan muy barato, no tienen margen ya para repercutir nada sobre el cliente”.

Para ellas va a ser muy complicado, pues tal y como indica Sánchez Bergantiños, “ellas consumen más electricidad, porque a muchas les viene el pan congelado de cadenas que trabajan a gran escala y, para poder mantenerlo congelado cuatro meses, hay que gastar mucha energía eléctrica”, por lo que se ven muy repercutidas por la subida de la luz.

Por otro lado están las panaderías que “buscan la calidad”, que “sí tienen más fácil repecutir en el precio final del producto ese 25 % de subida del precio de la harina y el incremento del coste del gas”. ¿Y cuánto supondrá esto para los bolsillos del consumidor final? Pues en este sector no hay un precio mínimo de venta, así que “repercutirá mayormente en zonas donde el pan ya estaba muy barato, por ejemplo, en ofertas de tres barras de pan a un euro”. “Ahí, obviamente, el porcentaje de subida va a ser brutal”, prevé el presidente de Aproinppa, que duda de que “puedan subsistir sin subir 10 céntimos la pieza”.

En el caso de las demás, “es imposible trasladar esa subida que estamos viviendo del 25 % al precio, porque eso implicaría subir las barras más de 20 céntimos de golpe, y eso es inviable”. Por ello, cree que en el mejor de los casos “se podrán subir cinco o diez céntimos, dudo que mucho más”. E incluso “habrá gente que ni pueda transmitir ni llevar nada a precios, y que verá su negocio mucho más comprometido”.

POR EL MOMENTO HAY ‘STOCK’. Por su parte, Luis Rodríguez, presidente de la Asociación Provincial de Forneiros Artesanos de A Coruña (Aprofar), también sostiene en declaraciones a EL CORREO que esta problemática “ya venía de antes”, no solo se ha dado por la guerra. “El incremento del coste de la harina, hasta un 20 % en la última tanda, ya venía de meses anteriores, especialmente del último trimestre de 2021, debido a las malas cosechas y otros factores”, explica.

Esto hizo que “gente que invertía en Bolsa y que sigue invirtiendo opte por un valor más seguro que el grano de trigo”. Y esa desconfianza hacia esta materia prima, con la guerra, “se acentuó un poquito más”. De todos modos, Rodríguez cree que la repercusión sobre el consumidor final “no va a ser inmediata”, sino que “va a depender de la duración de la guerra”, en todo caso.

Y es que, por el momento, asegura que “las harineras tienen algo de ‘stock’” y el problema surgiría cuando “esas reservas se vayan acabando, porque habrá que ver de dónde tiran”. Si bien puntualiza que de Ucrania y Rusia no viene toda la harina, sino aproximadamente el 30 %.

Asimismo, el presidente de Aprofar recuerda que “los panaderos en general solemos ser bastante cuidadosos a la hora de repercutir de forma inmediata la subida de nuestras materias primas en el artículo final”, aunque, indudablemente, “si esto continúa, hay que hacer cambios”.

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