En julio de 1999, José María Aznar se convirtió en el primer mandatario internacional en aterrizar en el nuevo aeropuerto de Gaza. La llegada del avión del entonces presidente español a la franja mediterránea ocupada por Israel estaba cargado de simbolismo. España había aportado 30 de los 70 millones de euros de la época que costó la infraestructura. El resto lo puso la Unión Europea.
Pero el aeropuerto sólo operó dos años. Quedó inutilizado (ver foto superior) en sendos ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) en 2001 y 2002. En 2004, PP y PSOE rechazaron una proposición no de ley presentada por los grupos de izquierdas en el Parlamento para exigir compensaciones al Estado de Israel.
La Unión Europea sí que ha pedido compensaciones a Tel Aviv. Los 27 han financiado y financian con centenares de millones de euros infraestructuras básicas en Palestina (colegios, hospitales o carreteras). “Se le ha solicitado a Israel en varias ocasiones la devolución o compensación de activos financiados con dinero de la UE y que han sido demolidos, desmantelados o confiscados”, asegura Bruselas en una respuesta al grupo The Left el pasado 7 de junio recogida por este diario. “Eso incluye al menos 16 cartas conjuntas dirigidas a las autoridades israelíes entre octubre de 2017 y diciembre de 2022, y firmadas por los representantes de las instituciones de la UE, los Estados Miembro concernidos y otros donantes”. Tel Aviv no ha respondido. La Unión dice que seguirá usando canales diplomáticos y políticos hasta que lo hagan.
Este periódico ha pedido información a Israel al respecto a través de su embajada, pero al cierre de esta edición no ha obtenido respuesta.
Demolición de escuelas
Los diplomáticos de la UE desplegados en Jerusalén son bastante activos en la defensa de sus proyectos de cooperación. El pasado 27 de abril, por ejemplo, los jefes de delegación de los países de la UE y los responsables de la misión europea en Palestina visitaron una escuela que Israel amenazaba con demoler, la de Jubbet Adh Dhib, cerca de Belén, en el territorio palestino de Cisjordania. No sirvió de nada: las autoridades israelíes la demolieron una semana más tarde. 81 niños palestinos de infantil y primaria se quedaron sin escuela, según la delegación de la UE. No es la excepción, sino la norma. En total, hay en estos momentos 58 escuelas en Cisjordania y Jerusalén Este, territorios palestinos ocupados por Israel parcialmente, a la espera de ser demolidas, según el Consulado Británico en Jerusalén.
La Unión Europea ha condenado esa demolición, “ilegal según la ley internacional”, al estar en una zona ocupada. Y todas las anteriores. “El año pasado (2022) 954 instalaciones fueron demolidas o expropiadas por las autoridades de ocupación en Cisjordania, incluida Jerusalén Este”, ha denunciado la UE en un comunicado. Es el número más alto desde 2016. Casi todas estaban dentro del área C, una zona que, según los Acuerdos de Oslo de 1999, Israel debería haber devuelto a la autoridad palestina. En realidad, el grueso está vetado a los palestinos e Israel controla allí todos los recursos naturales, y tiene bases militares, campos de tiros y asentamientos ilegales para alrededor de 700.000 colonos judíos.
Incursión y destrozos en Yenín
La semana pasada, Israel entró a sangre y fuego en el campo de refugiados de Yenín, en Cisjordania. Desplegó soldados, blindados, drones y excavadoras de la IDF. Destrozó casas, carreteras y colegios, además de acabar con la vida de 12 palestinos y perder a un soldado israelí. Ha sido el mayor operativo militar en Cisjordania en años. La ciudad y su campo de refugiados son un bastión de grupos armados palestinos donde además viven 18.000 civiles.
Desde comienzos de año, la violencia asociada a este conflicto ha dejado al menos 190 palestinos muertos, además de 26 israelíes, una ucraniana y un italiano, según la agencia de noticias francesa AFP. Desde 2008, fecha en la que Naciones Unidas comienza a contar las bajas provocadas por el conflicto, Israel ha matado a 6.327 palestinos, en su gran mayoría civiles, de ellos 1.417 niños. A manos palestinas han muerto 408 israelíes, más de la mitad civiles, entre ellos 43 menores. No existe un recuento de los daños materiales causados.