Opción socialista
Elecciones en Países Bajos: Frans Timmermans, la retirada del soldado leal del progresismo neerlandés y europeo
Perfil | Geert Wilders, el trumpista dinamitador del poder
Países Bajos vuelve a las urnas en unas elecciones precipitadas por la voracidad del ultra Geert Wilders

El líder de la lista GroenLinks-PvdA, Frans Timmermans, durante un debate de campaña. / SEM VAN DER WAL / EFE

Frans Timmermans es, para muchos neerlandeses, sinónimo de experiencia y serenidad en tiempos convulsos. Pero también se le identifica como un político castigado a ejercer de segundo de otro líder. Desde esta condición, que parece no estorbar al exvicepresidente de la Comisión Europea (CE) y candidato del bloque reformista en las elecciones parlamentarias de Países Bajos, aspiraba a recuperar para los socialistas el liderazgo de un gobierno en La Haya, por primera vez desde hace más de 20 años. Se le pronosticaba el segundo puesto en las parlamentarias neerlandesas, por detras del ultraderechista Geert Wilders, descartado por su toxicidad como socio de otro gobierno.
Pero nada ocurrió como pronosticaban los sondeos. Wilders quedó empatado en votos y escaños con el progresismo, pero no el que representa Timmermans, sino otro más joven y vigoroso, los Demócratas 66, Rob Jetten. "Es el momento de dejar paso a la nueva generación", reconoció Timmermans, al anunciar su dimisión como líder de la alianza GroenLinks-PvdA, una hora después del cierre de los colegios electorales.
Nada es fácil de predecir en el volátil panorama neerlandés, un país que ha experimentado con todo tipo de alianzas políticas. Tampoco que a Timmermans (Maastricht, 1961) iba a surgirle en la recta final un rival como Jetten. El líder de Demócratas 66, de 38 años, despuntó de pronto, como aglutinante del voto joven y del progresismo liberal. Demócratas 66, o D66, fue el partido originario de Timmermans, hasta que en 1990 ingresó en el laborismo neerlandés.
Timmermans se hace a un lado, tras haberse comportado en su carrera como un soldado leal para su familia política o como segundo de otros líderes. Fue ministro de Asuntos Exteriores entre 2012 y 2014, en el gobierno de gran coalición con el liberal Mark Rutte como jefe del Ejecutivo. Desde esa posición pasó a eurocomisario para convertirse en la mano derecha de Jean-Claude Juncker en la CE.
En 2019 fue designado candidato del Partido de los Socialistas y Socialdemócratas Europeos (PSE) para la presidencia de la CE. El puesto fue finalmente para la conservadora Ursula von der Leyen. Se quedó, de nuevo, con un premio de consolación, la vicepresidencia. La nueva presidenta le confió la defensa del Pacto Verde, lo que en esos tiempos parecía iba a ser el sello de identidad del mandato de Von der Leyen.
Voto joven y urbano
Renunció Timmermans a seguir en Bruselas en 2023 para tomar las riendas de la lista conjunta entre socialistas y verdes, GroenLinks-PvdA. Su propósito era conquistar la jefatura de un gobierno que el progresismo neerlandés no ha ocupado desde tiempos de Wim Kok, en el poder entre 1994 y 2002. Obtuvo el segundo lugar y tuvo que ver cómo el representante del trumpismo islamófobo lograba "convencer" a los socios centristas que precisaba para hacer del PVV la fuerza dominante del nuevo Gobierno.
En su nueva campaña electoral, Timmermans se había orientado hacia el voto joven y urbano. Planteó soluciones a la crisis de la vivienda que atenaza a jóvenes y a familias de bajos ingresos. Y buscó líneas convincentes para conciliar la necesidad de construir rápido con compromisos medioambientales irrenunciables.
Timmermans es enemigo declarado del populismo derechista. Desde su puesto de eurocomisario bajo Juncker impulsó sucesivos expedientes contra Hungría y Polonia por sus respectivas derivas autoritarias. El ultranacionalista húngaro Viktor Orbán no se lo ha perdonado. Si hay algo que sí parece descartable en Países Bajos es una cooperación entre Timmermans y Wilders, miembro de los Patriotas para Europa, el grupo de Orbán, la francesa Marine Le Pen y el español Santiago Abascal, entre otros.
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