Crisis bilateral
El dilema de la oposición venezolana: apoyar a Trump o promover una salida negociada cada vez más difícil
El antimadurismo se moviliza este sábado en las calles de Caracas y 20 ciudades del mundo sin poder definir una hoja de ruta común entre todos los opositores al Gobierno

Fotografía de archivo del 17 de julio de 2024 de la líder opositora venezolana María Corina Machado, en un acto de campaña. / MIGUEL GUTIÉRREZ / EFE

"Nos vemos este sábado, 6 de diciembre, y ese día el mundo va a saber por qué el Nobel es nuestro". María Corina Machado ha vuelto a llamar a los venezolanos a salir a las calles. Su reciente galardón, que no puede recibir en persona en Oslo, debe convertirse según ella en una luz "encendida" en las principales ciudades del mundo. Lo que suceda en Caracas tendrá especial importancia en un momento crucial de la crisis desatada en el Caribe sur y la confrontación entre Nicolás Maduro y Donald Trump. Machado ha respaldado sin matices la ofensiva del multimillonario republicano. Hizo suya también la caracterización del Palacio de Miraflores como organización "narcoterrorista". El mimético alineamiento de la dirigente derechista con Washington no recoge unanimidades entre los opositores al madurismo. Parte de ellos prefieren, sin embargo, la ambigüedad o el silencio en un momento rutilante para la líder de Vente Venezuela, especialmente en el exterior.
Pedro Urruchurtu es uno de los que respalda y asesora a Machado. La presión de Washington, dado su carácter "inédito", ya no tiene "retroceso" y obliga al "régimen" a "entender que tiene que irse". A estas alturas, las opciones de Maduro "no son muchas", entre otras razones debido a "la propia designación del Cártel de los Soles como organización terrorista internacional marca un antes y un después, estamos delante de una organización criminal al mismo nivel de Al Qaeda". Esta postura es compartida por los partidos Primero Justicia y Voluntad Popular, así como otras fuerzas menores de lo que ha sido la Plataforma Unitaria. Ese sentido común del antimadurismo más vehemente tiene no obstante el desafío de contagiar a una ciudadanía que ha perdido el entusiasmo, se ha desencantado después de las elecciones de julio de 2024 en las que Maduro fue proclamado vencedor sin que se conocieran las actas, y que ahora, en un nuevo escenario, no parece manifestarse a favor de las soluciones políticas violentas.
Los disensos
Henrique Capriles Radonski es desde hace meses el opositor más conocido que ha tomado distancia sutilmente de Machado. Su condición de excandidato presidencial en dos oportunidades, en la última contienda a milímetros de Maduro, y su presente como diputado, le otorgan un lugar en las discusiones públicas y privadas. Tras el fugaz intercambio telefónico entre Trump y el mandatario venezolano dijo que el diálogo debe pasar a una negociación. El Gobierno podría emitir una clara señal en esa dirección: "¿Por qué no libera a los presos políticos?". Para Capriles se trata de realizar gestos que saquen del horizonte el fantasma de la intervención militar. "Detrás de una confrontación donde hay violencia es más difícil después reconstruir" y añadió: "No creo en la solución bélica. La vía política sigue siendo indispensable". Varios excompañeros de ruta lo lincharon en las redes sociales.
Aníbal Sánchez, una analista que entró en la Asamblea Nacional (AN) en nombre de los opositores que aceptaron las reglas electorales del madurismo, advirtió en una entrevista con el portal Contrapunto sobre "el riesgo de un episodio caótico extremadamente alto si no se activa una tercera vía negociada" que pueda ir más allá de "un Trump agresivo en su segundo mandato", un Maduro atrincherado y "una oposición fragmentada que no ha construido suficiente poder local". Si se impone el primer escenario, una eventual división de las Fuerzas Armadas generaría "un poder paralelo inestable, llenado rápidamente por actores no democráticos". Escalarían además las protestas por la crisis económica. Según Sánchez, Machado tiene razón de que el país vive un "caos profundo y total", con represión, una hiperinflación latente, escasez crónica y un éxodo que no cesa, y por eso ella coincide con la hoja de ruta de Trump. Sin embargo, de acuerdo con Sánchez, la premio Nobel "ignora el riesgo de vacío de poder que yo destaco: no resuelve la división opositora ni la lealtad militar". Se pasaría "del caos crónico" a un "caos agudo". Solo una transición negociada podría evitarlo.
Andrés Caleca cree que "las condiciones para una transición política no están dadas aún, pero hay que prepararse para construirla" creando "un gran movimiento social y político" que sea capaz de forzarla, porque "el Gobierno no va a transigir, y no queremos que lo haga a consecuencia de una invasión internacional". El presidente colombiano, Gustavo Petro cree lo mismo. Días atrás recibió en la frontera con Venezuela a representantes políticos y empresariales. Manifestó su rechazo a la salida violenta. Un "acuerdo democrático nacional" podría ser la alternativa que, hasta ahora, es apenas verbalizada por un sector sin gran influencia.
Hablan los consultores
Los consultores también se muestran divididos en lo que respecta al futuro inmediato. Juan José Rondón avala la estrategia de Machado. El politólogo José Vicente Carrasquero cree que el diálogo entre Estados Unidos y Venezuela es a estas alturas "sencillamente imposible" por los propios costes negativos "que tendría para Trump y su Administración" internamente. Su escepticismo parte del hecho de que Maduro no respetó los acuerdos de Barbados de 2023 que condujeron a las elecciones presidenciales del año siguiente. "De eso han tomado debidamente nota las instituciones involucradas por Estados Unidos en este proceso".
Y si bien la gran mayoría de los analistas coinciden en ese punto, las opiniones sobre un eventual desenlace militar muestran disidencias entre ellos. Luis Vicente León suele ser un consultor permanentemente citado. Su condición de voz autorizada acaba de ser puesta en entredicho. León, un severo crítico del madurismo, presentó una encuesta en la que solo un 3% de los entrevistados se ha mostrado favorable a una intervención militar. El también economista consideró que en las respuestas pudieron haber influido los hechos ocurridos en Afganistán, Irak y Libia. "¿Eso produjo realmente un cambio positivo para la población? Pregúntale a la gente de esos países si se sienten felices con el cambio que se generó por la fuerza, donde sacaron y mataron a los líderes políticos". El gerente de Datanálisis recordó al respecto que tras las acciones militares quedó "un país destruido porque había un vacío político interno y el único cambio que ocurrió es que el país entró en guerra civil". Para provocar cambios estables se necesita negociar con "los buenos y con los malos".
Más allá de Trump, la oposición no sale por ahora de su laberinto. En un artículo de opinión en El Pitazo, Mauricio Ocando puso como ejemplo positivo la Transición española. Pero la posibilidad de que en Venezuela existiera un Adolfo Suárez surgido del riñón del madurismo "generaría repeluzno o escozor".
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