Tensión en Asia
China responde a la venta de armas de Estados Unidos a Taiwán con maniobras militares masivas sobre la isla
El presidente estadounidense Donald Trump ha impulsado una operación que roza los 10.000 millones de euros para vender armamento a la isla, que Pekín reclama como propia desde hace décadas

Un caza de combate Mirage 2000 de Taiwán enlaira en respuesta a las maniobras militares de China. / Cheng Yu Chen / AFP

China ha dispuesto su teatro bélico de nuevo sobre Taiwán para exteriorizar su cabreo por la inminente venta de armas estadounidenses a la isla. Las maniobras, más una pataleta que un ensayo de invasión, se alargarán durante dos días frente a las costas taiwanesas, convocarán a las fuerzas terrestres, aéreas y navales del Ejército de Liberación de China y contarán con fuego real en su segunda jornada. Taiwán ha regresado al centro del escenario global, muy a pesar de Pekín, con la compra de armas a Washington y el compromiso de auxilio militar de Japón.
Bombarderos, cazas, destructores, fragatas y demás barcos y aviones de guerra se han paseado hoy por las cercanías de la isla. Las maniobras militares se desarrollan en el estrecho de Formosa, apenas un hilo marino que separa la isla del continente, y en cinco espacios al norte, este, sureste y suroeste de Taiwán. Los ejercicios, bautizados con pompa como Misión Justicia 2025, son "una fuerte advertencia" contra las "fuerzas separatistas" taiwanesas y las "interferencias externas" y "una legítima y necesaria acción para proteger la soberanía y unidad nacional", ha anunciado Shi Yi, coronel y portavoz del Ejército.
También incluyen ensayos para el bloqueo de puertos y otras áreas estratégicas y la disuasión más allá de Taiwán. El reconocimiento de lo último es inédito: consiste en cortar las líneas marítimas para impedir el auxilio de Estados Unidos o Japón. A China, en un escenario bélico, le bastaría con bloquear la isla y esperar pacientemente su colapso. La idea ha quedado acentuada por un cartel publicitario de las maniobras, con las palabras "Escudo de Justicia: desmontando ilusiones" que muestra a buques y aviones estadounidenses siendo interceptados.

Un buque de guerra de China avistado cerca de la Isla de Pingtan, en Taiwán. / Adek Berry / AFP
Taiwán responde
Taipéi ha colocado a su ejército en alerta máxima y mostrado imágenes de sus fuerzas aéreas y marítimas prestas al combate. Los ejercicios de hoy, ha afirmado el Ministerio de Defensa taiwanés, "confirman la naturaleza de agresor y del mayor destructor de paz del mundo" de China. "Nuestro país condena con fuerza a las autoridades chinas por ignorar las normas internacionales y usar la intimidación militar para amenazar a los países vecinos", ha dicho Karen Kuo, portavoz de la oficina presidencial.
No son extrañas las bravatas castrenses chinas en Taiwán. Alcanzaron su cenit tras la visita en 2022 de Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes y el mayor cargo estadounidense en pisar la isla en décadas. Pekín ordenó tras su salida unos mastodónticos ejercicios militares que simulaban el bloqueo de Taiwán. El viaje, presentado por Pelosi como un gesto solidario entre democracias, había alimentado el debate. Ni siquiera entusiasmó a las afines. Joe Biden, entonces presidente, no pensaba que fuera una buena idea. Referentes mediáticos como The New York Times o The Washington Post lo etiquetaron de temerario y de provocación gratuita. Durante los años siguientes las maniobras pasaron de excepcionales a rutinarias hasta que Pekín comprendió que solo servían para que sus adversarios publicitaran su papel de ogro global. La frecuencia ha bajado en los últimos tiempos. Estos ejercicios son los segundos de un año que ya languidece.
Los reserva ahora China para las mayores ofensas y esta venta de armas estadounidense lo es. Washington anunció la semana pasada una operación que roza los 10.000 millones de euros y que, tras la previsible luz verde del Congreso estadounidense, se convertirá en la mayor de la historia. Certifica el éxito del plan de Donald Trump: no se ha comprometido a enviar sus tropas a la isla en caso de ataque, en flagrante contraste con su predecesor, Joe Biden, pero a cambio la ha animado a enriquecer a su industria armamentista. El presidente taiwanés, Lai Ching-te, ha aprobado partidas presupuestarias especiales para satisfacer la estrategia. China contestó días atrás con sanciones variadas a una veintena de compañías estadounidenses del sector de Defensa y a sus directivos.
La operación enturbia de nuevo las relaciones con EEUU tras la tregua comercial firmada en la cumbre presidencial de Corea del Sur. Xi Jinping, líder chino, repitió a Trump que no hay línea roja más gruesa que Taiwán. La isla ya ha arruinado la sintonía con Japón después de que su primera ministra, Sanae Takaichi, desvelara que su Ejército la defendería de un ataque chino.
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