Crisis humanitaria
El Gobierno guarda silencio sobre el cerco de Trump a Cuba pero "mantiene" su oposición al bloqueo
La isla comunista se enfrenta a su peor crisis humanitaria (sin transporte, electricidad ni tránsito aéreo) por el bloque de Estados Unidos al petróleo venezolano
El Ejecutivo español ha mantenido un perfil público bajo sobre esta nueva crisis. Exteriores sí asegura a EL PERIÓDICO que continúan en contra de toda sanción estadounidense a Cuba

LA HABANA (CUBA), 23/11/2018.- El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez (c), y su esposa María Begoña Gómez (2-d), escuchan al historiador cubano, Eusebio Leal (3-d), acompañados por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (2i), y su esposa, Lis Cuesta Peraza (i). / Yander Zamora / EFE

El Gobierno de Pedro Sánchez se mantiene por el momento de perfil respecto a la crisis humanitaria en Cuba. Mientras sus declaraciones sobre Gaza, Ucrania o Venezuela han sido constantes y claras, sobre la isla, ligada históricamente con España, no hay, por el momento, relato público. Ni una sola declaración en el peor momento de la isla comunista desde el "período especial" de principios de los 90: no hay transporte terrestre o aéreo, no hay turistas, se han pospuesto todas las operaciones salvo las de urgencia y la telefonía funciona a trompicones. Hay hambre y violencia.
Donald Trump está sometiendo a la isla a un cerco total para hacer negociar o incluso derribar al régimen castrista dirigido por Miguel Díaz-Canel. El presidente de Estados Unidos ordenó que se suspendieran los envíos de petróleo desde Venezuela, después de tomar de facto el control de las reservas del país tras secuestrar al presidente venezolano, Nicolás Maduro. México también ha suspendido los envíos.

LA HABANA (CUBA), 11/02/2026.- Una persona camina al interior de un edificio durante un apagón este miércoles, en La Habana (Cuba). / Ernesto Mastrascusa / EFE
La asfixia energética se suma al calvario económico provocado por años de sanciones y la cerrazón del régimen de La Habana. Trump puso nada más volver a la Casa Blanca a la isla entre los estados patrocinadores del terrorismo, que impide transacciones financieras; y reinstauró al completo la Ley Helms-Burton, que penaliza a aquellos extranjeros que hagan ciertos negocios en Cuba.
España, de perfil sobre Trump en Cuba
En público ni Sánchez ni su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, han dicho nada sobre la asfixia energética impuesta por Trump. Consultado por EL PERIÓDICO, el Ministerio ha respondido con una sola frase a la pregunta de si España tiene algún posicionamiento especial sobre este nuevo cerco al régimen cubano: "La posición española sobre el bloqueo a Cuba no ha cambiado", afirman por correo electrónico. Dan a entender que mantienen su oposición histórica a toda sanción unilateral de Estados Unidos y, por tanto, a este embargo petrolero.
Dejan sin respuesta las preguntas de si la diplomacia española está involucrada en algún tipo de conversaciones para una eventual transición en Cuba o si se está dando apoyo especial a las compañías españolas en la isla. "Las empresas españolas en cualquier país del mundo tienen todo nuestro apoyo", se limita a decir el ministerio.
España tiene grandes inversiones turísticas en el paraíso tropical. Diez de las 20 cadenas hoteleras extranjeras del país son españolas (Meliá, Iberostar, Be Live, Roc, Barceló, Valentín, NH, Blau, Axel y Sirenis). Las aerolíneas españolas Iberia, Air Europa y World2Fly operan vuelos a La Habana.
En Cuba residen más de 170 mil españoles, la mayoría nacidos en la isla con doble nacionalidad.
España y la UE, contra las sanciones
Históricamente, los sucesivos gobiernos de España han tenido posiciones claras hacia la isla. José María Aznar fue quizá el más duro contra el Ejecutivo cubano, dirigido entonces por el revolucionario Fidel Castro, y luego por su hermano Raúl.
"Aznar fue uno de los propulsores de la posición común de la Unión Europea hacia Cuba de aquellos años, que condicionaba la ayuda y el acercamiento a cambios democráticos. Eso por mucho tiempo evitó que la UE pudiera tener relaciones directas o interlocución con La Habana", explica en conversación con EL PERIÓDICO Anna Ayuso, investigadora principal para América Latina del centro de pensamiento de Barcelona Cidob. "José Luis Rodríguez Zapatero trabajó para cambiar esa posición común hacia el acercamiento. Barack Obama estaba entonces en la Casa Blanca. Se alinearon las posiciones de Estados Unidos y España hacia Cuba. La Unión Europea derogó la anterior posición común, impulsada por el Partido Popular, y fijó una nueva, más aperturista. También hubo un cambio en la posición del PP español, que dejó de hacer de Cuba un casus belli nacional. Rajoy no dio marcha atrás a esa política de acercamiento, porque había intereses económicos".

Un vehículo antiguo fue captado este miércoles, 3 de noviembre, al transitar frente al Cine Riviera, una de las salas que acogerá a partir de este jueves el 46 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana (Cuba). / Ernesto Mastrascusa / EFE
Esa posición europea actual se fija en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba, de 2016. Bruselas apuesta por mantener canales políticos abiertos con La Habana, en lugar de una política de aislamiento, presionando al mismo tiempo para el respeto a los derechos humanos. España y la UE rechazan el bloqueo estadounidense a Cuba como contrario a las normas del derecho internacional.
"Es necesario poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba", se lee en la declaración UE-CELAC
Los 27 reiteraron esta posición común en la declaración de la cumbre UE-CELAC celebrada en Santa Marta (Colombia) el 9 de noviembre de 2025. En ella, se respaldaba la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de octubre de 2025, en la que se reitera "la necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba, así como su oposición a leyes y reglamentos con efectos extraterritoriales". "La designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, y su mantenimiento en la lista, ha introducido obstáculos a las transacciones financieras internacionales con la isla", añadía el texto.
Un año antes, en la cumbre iberoamericana se firmó la Declaración de Cuenca, en la que se exhortaba "a poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba y rechazar la inclusión de este país en la lista" de patrocinadores del terrorismo.
Del aperturismo de Obama al cerco de Trump
Barack Obama impulsó una apertura histórica hacia Cuba al anunciar en diciembre de 2014 el inicio de la normalización de relaciones. Se reabrió la embajada de Estados Unidos, se flexibilizaron las restricciones de viajes, de remesas, de telecomunicaciones y de otros intercambios. El demócrata visitó La Habana en marzo de 2016, convirtiéndose en el primer presidente de Estados Unidos en ejercicio en hacerlo en décadas.
El deshielo duró poco. Donald Trump endureció durante su primer mandato todas las medidas de presión, en particular la histórica Ley Helms-Burton, que sanciona a las empresas internacionales que hagan negocios con Cuba, especialmente si incluyen propiedades expropiadas por la revolución cubana tras su victoria en 1959. También introdujo a Cuba en la lista de países patrocinadores de terrorismo, lo que entre otras cosas implica un embargo financiero y de transacciones hacia la isla, porque los grandes bancos no se arriesgan a ser sancionados por Washington.
Joe Biden deshizo esta última decisión y suspendió uno de los apartados más duros de la Ley Helms Burton. Pero el Gobierno cubano desaprovechó la oportunidad del deshielo. Con la salida de Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel tomó el poder, y las escasas medidas aperturistas, como permitir la creación de micropymes, no consiguieron sacar al país del declive económico.
Ahora la situación no ha hecho sino empeorar con los nuevos bloqueos, y el futuro de Cuba parece estar decidiéndose sin la participación de España. "Sí somos relevantes y se nos consulta en Europa. Pero al final, quien más determina cómo van las cosas es Estados Unidos: cuando hubo alineamiento con Obama hubo avances. Ahora, Cuba no parece una prioridad del Gobierno de España", concluye Ayuso. "A España no le interesa volverse a mezclar con esos temas de sanciones".
La solución a futuro es, opina la analista, trabajar diplomáticamente junto con los países más influyentes y alineados ideológicamente con el Gobierno de Madrid, como Brasil o México, para tratar de contribuir a poner fin al histórico calvario que viven los cubanos.
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